Acerca de Gabriela Cabrera Castromán

Lic. en Comunicación / Lic. en Cs. de la Información / Mag. en Estudios Organizacionales

Café y trabajo: la propuesta de Potts y Altius

En 26 de Marzo y Bonavita, en la citadina zona del World Trade Center de Montevideo, la sala de ventas de Altius Group tiene una cafetería abierta al público, una novedad para el mercado nacional. «Parece solo un café, pero es más, es Potts Coffee Work», explica con orgullo Guillermo Alpa mientras se ocupa del primer cortado del día. Los coffee work, work café o cafeterías para trabajar son una modalidad en auge en el amplio espectro del coworking. En estas iniciativas, que fusionan trabajo y café, el servicio de cafetería se ambienta en un marco propenso al trabajo. Con mesas y sillas cómodas, buena conexión a internet, enchufes y conectores a la mano y con música suave se generan espacios para largas estadías que se pagan mediante el consumo de bebidas y bocados.

Bajo ese concepto abrió Potts Coffee Work. Fue en octubre de 2019 en Altius Life, el showroom de una empresa de desarrollos inmobiliarios con treinta años de experiencia en el Uruguay. «Altius estaba buscando propuestas para armar el primer coffee work del Uruguay y para nosotros fue una buena oportunidad para afianzarnos en otro punto, llegar a otros públicos y acercarnos al mundo de los negocios», agrega el emprendedor, responsable junto con Jorge Locatelli de Potts Palermo, una cafetería con casi tres años de vida.

En este coffee work del Buceo se respira sobriedad y minimalismo. Hay abundante luz natural, algunas mesas chicas y varias grandes para reuniones, trabajo en grupo o cuando es necesario montar un gran despliegue de materiales. «Esto nació con el propósito de recibir a los clientes en un lugar adecuado para trabajar. Lo definimos así con los responsables del diseño de Altius —agrega Alpa—. Aquí ya hemos tenido reuniones, sesiones de trabajo, cumpleaños y charlas. Siempre con un consumo que el cliente puede decidir en el momento o algo que hayamos arreglado antes con los organizadores del evento».

Trabajan con café tostado por Fundador, una tostaduría argentina. Son granos arábicos y naturales. «Ahora tenemos de Brasil y hemos servido Colombia y Premium, el blend de la marca. A nuestro público no le gusta el café muy cítrico ni tampoco muy amargo. Respetamos las preferencias y buscamos marcas de prestigio y calidad. También con el té», agrega el emprendedor. La oferta salada y dulce se elabora en Potts Palermo. Todo es casero y en las vitrinas se exhiben alfajores, budines, scones, galletitas, bagels, wraps y bocatas. Además de café, jugos, bocados caseros y un buen ambiente para trabajar, en Potts Coffee Work hay libros para leer en el local o para llevar en alquiler —a $ 90 los quince días—. La selección incluye ejemplares sobre té, café, chocolate y otras manifestaciones gastronómicas, además de novelas y cuentos.

«Aspiramos a quedarnos mucho tiempo más, el local es lindo y está muy bien puesto —resume Alpa—. La propuesta está buena: solo con un consumo se puede disfrutar de un espacio de trabajo que es muy cómodo y que fue pensado para ese fin».

Potts Coffee Work
26 de Marzo esq. Dr. Luis Bonavita, local Altius Life
Instagram: @pottsmdeo

Atorrante Café: fotorreportaje de Javier Noceti

Galería

Nicolas Fumía, Martín Pittaluga, Joaquín Rubio y Jorge Jover apostaron a renovar la tradición cafetera del Centro de Montevideo y en, la esquina de San José y Aquiles Lanza, instalaron Atorrante Café. El local despliega simpleza y muestra el atractivo … Sigue leyendo

Fincas, demostraciones y cafeterías colombianas: un viaje temático preparado por Círculo Café y Tienda Viajes

El Eje Cafetero de Colombia reúne los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, parte de Tolima, el suroeste de Antioquia y el norte y oriente del Valle del Cauca con cuatro importantes ciudades: Manizales, Pereira, Armenia e Ibagué. Esta zona andina presenta características naturales peculiares con el café como eje de vida y es parte de la región Paisaje Cultural Cafetero que fue declarada «patrimonio de la humanidad» por la UNESCO en 2011.

El café colombiano es reconocido en el mundo por su calidad y, en el ámbito de los granos de especialidad, ha logrado un posicionamiento significativo. Así, Colombia suma este atractivo entre sus riquezas turísticas. Además de conocer, entre otros, la icónica Cartagena de Indias, las cálidas playas caribeñas y las montañas de Medellín, el café se ha posicionado como un recurso turístico para los entusiastas en la bebida —la segunda en consumo en el mundo—.

Las agencias turísticas, atentas a las preferencias de los clientes, han sumado el café entre los viajes temáticos y Uruguay ofrece en 2020 una experiencia a cargo de Círculo Café y Tienda Viajes. «Los viajes temáticos —deportivos, fotográficos, de cine y gastronómicos— buscan que el viajero disfrute doblemente, tanto del propio viaje como del interés específico, en este caso el café», explica María Noel Landaburu, asesora de Tienda Viajes, una agencia que opera en el mercado uruguayo desde abril de 2018. «Es nuestra primera experiencia en este tipo de viajes. Nos gustó la idea de comenzar con el café porque apasiona a muchas personas. Además, Latinoamérica tiene varias zonas en las que el café es importante».

En la planificación y ejecución de este tipo de viajes, los referentes ocupan un lugar sustancial. Las agencias suelen seleccionar expertos en el tema y, en esta ocasión, Tienda Viajes escogió a la gestora cultural Andrea Abella, de Círculo Café. Entre ambas organizaciones definieron un programa de diez días —del 17 al 26 de mayo— con visitas a Bogotá, Pereira y Cartagena de Indias y con el café como hilo conductor. Durante casi tres meses definieron objetivos y buscaron locaciones. «Primero filtré lo que era muy turístico y en el Eje Cafetero busqué algo diferente para salir de lo que está muy trillado. En ese caso, trabajé con Ana María Llano Alzate, en Colombia. Ella tiene contactos en el área del café, gente que trabaja en fincas reales y que varios cafeteros de Montevideo ya conocen», agrega Andrea Abella. «El fuerte es todo lo que vamos a hacer con ellos. Las catas son reales, todo de calidad. También me contactó la representante de Juan Valdez en Uruguay para hacer algo en Bogotá y el día que llegamos vamos a tener una demostración de métodos».

El lunes 20 de enero comenzó la venta del paquete ¡Viví la asombrosa Colombia Cafetera! para quince participantes que viajarán con Andrea Abella y un agente de Tienda Viajes. «Es un viaje acompañado. Los viajeros no tienen que preocuparse por nada. Está casi todo incluido, solo dejamos algunas comidas afuera para que haya algo de libertad también».

La esencia de la experiencia ofrecida por Círculo Café y Tienda Viajes se centra en Pereira, capital de Risaralda (la ciudad más poblada del Eje). Ana María Llano Alzate —Café de Altura, emprendimiento familiar de café de especialidad— fue la encargada, en el terreno, de definir las fincas. «Lo importante es que no fuera un show, sino una experiencia real con caficultores y procesos reales. Ellos contarán historias de vida de familias con tradición cafetera», explica con acento caribeño. «Son fincas muy preocupadas por producir un café de especialidad. [Los caficultores] son muy cuidadosos en los procesos, desde la siembra a la tostión. Antes solo conocían del cultivo y no del resto de los procesos y ahora —a partir del interés de los cafés de especialidad de Colombia— son mucho más protagonistas que antes. Entonces, estas familias se han formado y conocen todo el proceso. Esto da calidad de información, y las personas que visitan sus fincas lo notan».

Ana María destaca los paisajes de la zona y describe, con orgullo cafetero, las montañas ubicadas a mil quinientos metros sobre el nivel del mar y el área fértil en la que no hay estaciones. «Todo es hermoso y muy verde. Los paisajes, a diferencia del rioplatense que es superabierto que te deja ver el infinito, te abrigan, como si fuera un nidito». Todo el año hay cosecha de aguacates, naranjas, plátanos y bananos, entre tantos cultivos, con una temperatura que oscila entre los dieciocho y los veintidós grados y con frecuentes lluvias.

«Recomiendo venir con ropa cómoda, pantalón largo para poder caminar entre los cafetales sin rayarse las piernas, bloqueador solar, un sombrero y algo para la lluvia. También cámara para las fotos y muchas ganas de tomar café. Viviremos experiencias completas con visitas a fincas, la recolección del café, los procesos de secado y demostración de filtrados, además de las degustaciones de los cafés que se producen en cada lugar», agrega Ana María con entusiasmo. Al respecto, Andrea Abella acota: «El espíritu del viaje es aprender más de café y conectar con lo auténtico. Vamos a ver la recolección y distintos tipos de secado de los granos. Es para personas que realmente están interesadas en el tema. En Bogotá y en Cartagena iré a varias cafeterías y los viajeros podrán acompañarme también, si gustan. ¡El que quiera tener sobredosis de café, la tendrá!».

Círculo Café: @circulocafe en Instagram
Tienda Viajes: @tiendaviajes en Instagram

Créditos de imágenes Freepik: valeria_aksakova, jigsawstocker, jcomp y rawpixel.com

Arte callejero para reflexionar: los mensajes del Tano Verón

Nota publicada en Granizo / 2 de noviembre de 2019 / Fotografía: Erika Keuroglian y @tanoveron

Con letras grandes, en mayúsculas y en negro; con fondo de colores y una onda retro, el cartel callejero dice «Sea feliz (no joda al prójimo)». Otro, con la misma estética, anima al lector: «Improvise. Todos los caminos son correctos». Las letras braman, se precipitan de la pared y se lanzan a quien las lee. Ese mismo espíritu se mantiene en otros muros de Buenos Aires, también en ciudades de provincias y en el exterior. Detrás está el Tano Verón, un diseñador gráfico que en 2015 empapeló la capital argentina con estos carteles y comenzó a dejar su impronta en el arte callejero.

Es graduado de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde actualmente es docente. Es un apasionado de la tipografía, del mundo vintage y de las conversaciones lentas. Estuvo en Montevideo, en una visita fugaz el pasado agosto; dirigió dos talleres en la escuela de creativos Brother —uno sobre collage y otro sobre arte callejero—  para numerosos participantes que lo esperaban con denodado interés.

El Tano Verón habla rápido y es elocuente. Es muy amable y está atento a todo: se preocupa por los alumnos, posa para la cámara, responde las preguntas. Ofrece y prepara café. Es solícito. Se mueve con agilidad, a pesar de que es muy grande; tiene pelo bien corto, ojos muy expresivos y varios tatuajes, y usa una túnica de colores con aire infantil, como de pediatra, que en la espalda dice: «Amá lo que hacés».

En su mochila siempre tiene aerosoles porque está atento a los muros; pinta de día, pide permiso para usar las paredes y conversa con los vecinos. Involucra a todo el que se detenga a mirarlo. Usa el arte callejero para expresarse como ciudadano, además de ofrecer mensajes positivos. «Me involucro en las causas en las que siento que vale la pena. Si puedo ayudar a visibilizar desde el arte, lo hago», explica con convicción. Agrega que sus pinturas son democráticas, que están a la vista para que «reflexione el que quiera y el que no quiera, que ni las mire». Busca fusionar la calle, el arte, el diseño, los vínculos. Tiene un romance declarado con lo antiguo y por eso decidió reutilizar las imprentas viejas. El Tano Verón hace carteles con letras de madera y de metal, con una técnica que no requiere electricidad porque decidió salir de la computadora y con una brocha, un pincel y un látex reivindica el arte manual.

Su clave es estar activo: se mueve en la calle, da clases en la Facultad y en talleres, sus diseños se vehiculizan en cuadernos y pósters (de la marca Monoblock) y ahora lo tentó una gran editorial para publicar un libro de historias y carteles. Él es multimensaje, por eso sus túnicas siempre expresan algo, por eso su cuenta de Instagram es puro signo.

Su estadía en Montevideo —ciudad que no conocía— fue corta. Con poco tiempo y mucho ojo, identificó cuán latentes están las calles de la ciudad. «Creo que el fuerte es la letra urbana. Vi varios murales, pero la letra uruguaya se impone y eso está buenísimo. Hay un rasgo característico de acá que está bueno ver». Declaró que quiere volver en breve y coordinar con algún artista local para hacer un mural juntos. Pronto Montevideo tendrá un mensaje «tanesco» que seguramente se transformará en un lugar de encuentro, como la esquina porteña de Gurruchaga y El Salvador, un clásico de la ruta simbólica del Tano Verón.

Brother. Escuela de Ideas. Brother nació en Buenos Aires. Mauro Suárez fue su fundador, en 2002. De inmediato, surgió la sede uruguaya (en Montevideo) y luego la red se extendió a Chile, Perú, Brasil, España.

Martín Rumbo, socio y director académico de Brother Montevideo, explica que la escuela nació «con la consigna de formar talentos para entrar a la industria creativa, más principalmente a las agencias de publicidad». Después creció con el objetivo de «ensanchar el arco creativo y, por eso, empezaron otros cursos». Al ser una red de escuelas, cuentan con talentos de diversas partes del mundo y ofrecen propuestas con artistas locales y extranjeros. En ese marco, el Tano Verón estuvo en Montevideo, luego de «pegar onda con Guillermo [Giordano] en Brother Buenos Aires hace unos meses».

Estrategias cafeteras: cuatro tostadores se unieron para importar café de Colombia

Dos toneladas de café verde de especialidad de Colombia, estrictamente seleccionado, llegaron al puerto de Montevideo los primeros días de enero. Cuatro tostadores locales esperaban, ansiosos, el embarque. El proceso había comenzado en el segundo semestre de 2019 con una alianza entre las cafeterías Sometimes Sunday, Gourmand, Cinemateca (Montevideo) y Forajida (Piriápolis). En Colombia, el enlace fue Antonio Gutiérrez, barista y tostador.

Antonio, originario de la zona de Nariño, vivió varios años en Uruguay. Tuvo a su cargo Café Belleza y fue el primer barista de Sometimes Sunday Café. Además, fue «maestro tostador» en la tostaduría de Café Gourmand. Al regresar a Colombia, a mediados del año pasado, volvió a recorrer las fincas de su región y visitó a los caficultores con los que, a partir de compras anteriores, ya había iniciado una relación.

Julián Medina (Sometimes), Erica y Grégoire Bouthier (Gourmand), Juan Grunwaldt (Cinemateca) y Janelle Hopman (Forajida) se conocen y se visitan con regularidad porque, además de gestionar sus locales, les gusta estar al tanto de las variantes uruguayas del café de especialidad. Así, a partir de charlas en torno a los granos y con el espresso como excusa, surgió la idea de comprar café juntos para mejorar el precio y ampliar la diversidad. Comenzaron con Colombia —Nariño especialmente— con «granos que, por calidad, han ganado un valor impresionante en el mundo», explica Julián mientras prepara la tostadora, elige un lote, pesa el café y comienza el proceso.

El volumen de esta compra les permitió traer el café por barco y pagar a los caficultores el doble de lo que reciben habitualmente. Se animaron con un embarque importante que, según sus cálculos, les dará para un año de trabajo. La selección estuvo a cargo de Antonio con una primera clasificación en las fincas y una segunda en Bogotá, en un laboratorio especializado. Los granos elegidos se secaron (para extraer piel, pulpa, mucílago y pergamino) de dos maneras: a través del proceso de lavado, típico de Colombia, y del honey. «Fue un proceso estricto de calidad en el que, además, se realizaron los perfiles. Llegaron cinco variedades que repartimos por igual. Vamos a tener el mismo café, pero tostado de manera diferente», agrega Julián.

Estos granos de Nariño son netamente frutales, producto de las condiciones geográficas y de una muy buena cosecha. El Castillo Caturra, lavado, se caracteriza por ser meloso y con notas a caramelo; tiene buen balance y acidez frutal. El honey, cultivado a 2100 metros sobre el nivel del mar, es de grano más chico, en «taza se percibe fructuoso con ligera sensación vinosa producto del beneficio». Julián abre una bolsa para mostrar las diferencias. Huele el café y lo compara. Se muestra orgulloso de la compra. Grègorie prepara una V 60 con granos que tostó la semana anterior y Erica, siempre solícita, se ocupa de las tazas. Sirve una ronda y la conversación se centra en esa esperada taza y en la evolución del ecosistema cafetero nacional. «Estamos muy contentos y orgullosos del proyecto porque juntos podemos hacer algo mucho más grande. Estamos felices del cambio que hay en Uruguay, no solo del café, sino de toda la gastronomía. Las cafeterías no solo venden buenos cafés, también acompañan con propuestas de calidad. En otros países hay buen café o buena gastronomía, pero no siempre combinan y aquí se ve cada día más», explica Grègorie.

Janelle, en Piriápolis, tostó el café ni bien lo recibió y está muy satisfecha. «Está saliendo superrico. Todavía no hemos probado el honey. El lavado es muy frutal y aromático», agrega con entusiasmo. En su perfil de tostado procura destacar el dulzor natural y los distintos sabores de cada café. Forajida abrió en enero y, según menciona Janelle, es la primera cafetería de especialidad de esa ciudad que, además, estará abierta todo el año.

Gourmand, Cinemateca y Sometimes tuestan en Gourmand Roastery, con una máquina griega que llegó hace un año y medio con el objetivo de «poner a Uruguay en el mapa internacional del café», explican Erica y Grègorie. La de Forajida es de Australia, país en el que Janelle comenzó su experiencia y formación cafetera. No es la primera vez que surgen alianzas de este tipo en Montevideo (Culto Café y Cafetto Prado, por ejemplo, han importado microlotes de Capricornio Coffees del norte de Brasil) que demuestran el valor agregado de los emprendedores locales interesados en generar redes y, como mencionaban los entrevistados, ubicar el país en el mapa internacional del café». Por ello, las cafeterías buscan, con esfuerzo y creatividad, calidad en taza y selectos acompañamientos. Por su parte, los artesanos del café avanzan en la definición de perfiles de tostado para favorecer notas de cata y educar el paladar de los clientes locales y los turistas.


Café Gourmand: Constituyente 1869 esq. Yaro. Montevideo / @cafegourmand.uy en Instagram
Cinemateca Café: Bartolomé Mitre 1236, Montevideo / @cinematecacafe en Instagram
Sometimes Sunday Café: Pérez Castellano 1518, Montevideo / @sometimessundaycafe en Instagram
Forajida Café: Gregorio Sanabria casi rambla, Piriápolis / @forajida.cafe en Instagram


Lavado. Proceso o «beneficio» a través del que se retira la semilla del grano verde luego de la cosecha. Puede ser natural (o seco), lavado u honey (también conocido como semilavado). En el primero, se despulpa a mano. En el natural se usa agua, en canales, para la fermentación y el honey es un método híbrido.

Tueste. Tostado del grano de café verde. Puede hacerse de forma industrial o artesanalmente. En el café de especialidad, el tueste se realiza de manera artesanal y el tostador es un actor fundamental en la cadena de valor del grano a la taza.

V60. Método de infusión por vertido o goteo. De origen japonés, el V60 (Hario V60) tiene un diseño cónico y requiere un filtro triangular. Puede ser de vidrio, cerámica, cobre o madera.

Federación: tríada artesanal de pan, café y cerveza

La peatonal Pérez Castellano comienza en el Mercado del Puerto y, cuadra a cuadra, florece con la presencia de vecinos y turistas. Las construcciones de dos plantas, características del último tercio del siglo XIX, albergan residencias y, últimamente, novedosos servicios gastronómicos. Los emprendedores reconocen el valor del barrio y con nuevas iniciativas enriquecen la zona. Así, Ricardo Acosta (responsable de Álvarez Bar, en la esquina de Washington) decidió aportar su experiencia con la panadería Federación en el marco de Hiperespacio, un enclave de arte.

El emprendimiento gastronómico-cultural nació para fusionar hábitos y sabores, unir arte y artesanía y generar relaciones en torno a la tríada pan, café y cerveza. Sirene Granja, Melany Ortiz, Adrián de Moraes, Mauro Cisco, Ricardo Acosta piensan y actúan detrás de Federación, una «panadería urbana» que abrió a principios de diciembre de 2019. Cuentan, además, con artistas invitados que «intervienen panes» y elaboran originales «ricuras» —la primera semana de enero estuvo Martín Sanjo, reconocido chef del Río de la Plata—.

«Queríamos algo para el barrio, mostrar la masa madre porque aquí lo habitual es la panadería tradicional. Nos basamos en el pan y lo demás acompaña. Hay sándwiches y menú del día, cerveza artesanal, jugos y helados de Piwo. La idea es potenciar proveedores artesanales», explica Adrián de Moraes mientras atiende a un turistas brasileño que pide un espresso. Sirene está atenta y comienza a preparar el café. Se detiene en cada detalle de la bebida, maneja la máquina con pericia y, cuando está pronto, Adrián extiende la taza. Ambos esperan con ansiedad porque dicen que les «gusta ver la cara de los clientes cuando prueban las especialidades».

Hiperespacio —casi en el vértice de las dos peatonales de la Ciudad Vieja— es un recinto grande con habitaciones interiores reservadas para las exposiciones artísticas. Sobre la calle está el local gastronómico que muestra un techo verde bien jugado y paredes grises, despojadas. La barra, al estilo vitrina, es de madera y revela, sin pudor, los panes y los bocados dulces. La pared que está detrás tiene un gran mural con hojas verdes y flores en rosa y morado. Sobre la ventana hay algunas mesas de bar y sillas de comedor de hogar. Al lado de la caja, dominan dos sillas de madera con apoyabrazos que invitan a un café rápido. El interior es una síntesis prolija y afable de muebles funcionales, algunas plantas y varios detalles (flores y tazas pintadas a mano).

Afuera hay un gazebo con algunas mesas pequeñas y una comunal con dos bancos largos. Sopla el viento cálido de enero que llega del puerto, hace volar las servilletas y mece las ramas de las jóvenes palmeras. El entorno es placentero y las pizarras de Federación atraen miradas porque hay pan, mucho pan. En la ventana se ve una canasta con panes de campo, de molde y baguettes. Son piezas generosas, de corteza rugosa y de legítimo color. «Pase y pruebe» dice uno de los pizarrones. Así, escueto y a secas, Federación invita a un viaje de ida porque sus panes pactan con el paladar y el maridaje, si se pide café, es totalmente acabado. Jubiloso.

En la carta, el espresso es el rey porque, como asevera Sirene, «nada es tan sincero como un espresso». Ella y Adrián son baristas y conocen cabalmente las opciones de cafés de especialidad que ofrecen los tostadores locales. Ambos son grandes tomadores de café, visitan cafeterías, degustan y prueban. «Estaba seguro de que aquí teníamos que trabajar con café de calidad porque tiene que ir todo de la mano —agrega Adrián—. Elegimos a Culto y ellos nos hicieron una buena propuesta con granos, máquina y molino. Tienen un servicio excelente y cafés de alta calidad». 

Desde que abrieron, los uruguayos se asombran por los panes y los turistas por el café, comentan los baristas. «Los vecinos están como locos con la masa madre. El pan de campo es el best-seller. De mañana llenamos las mesas de espressos, los brasileros son muy fanáticos. Es un reto porque un espresso tiene que estar perfecto. Nosotros preguntamos mucho porque el feedback nos ayuda a crecer. Queremos vender productos excelentes y es muy gratificante cuando los vecinos vuelven por el pan o cuando los clientes nos dicen que el café está muy bueno», explica Sirene mientras calibra la máquina y saca un café. «Ahora tenemos granos de Brasil con notas de azúcar mascabo, miel de dátiles y licor de Tannat. Hoy de mañana se sentía el licor de Tannat… Es muy loco que se sienta algo de vino en un café», expresa con una sonrisa de satisfacción.

Federación Panadería Urbana: fermentación lenta, café de especialidad y cerveza artesanal. Pérez Castellano 1370, Ciudad Vieja (Montevideo). @federacion_uy en Instagram y Facebook

Con Atorrante Café, el Centro estrena cafetín

En una esquina del Centro se recupera la tradición del café montevideano. «Del cafetín», explica orgullosamente Nicolás Fumía, uno de los emprendedores. El local despliega simpleza y muestra el atractivo icónico de las cafetería de antes: un piso muy cuidado con figuras en blanco y negro, sillas Thonet, una estupenda barra y servicio a la mesa. «Tratamos de enviar ciertos mensajes a través de la estética y de la propuesta y, para nuestra alegría, se entienden», agrega Fumía. Frente está el Mercado del Inmigrante, por las veredas pasa gente todo el tiempo y las calles muestran la métrica del Centro. Con abundante luz natural, en un espacio clásico e industrial en el que preponderan la sencillez y el olor a café, el 18 de diciembre de 2019 se abrieron las puertas de un meditado proyecto que involucra a Martín Pittaluga, Nicolás Fumía —ambos con vasta experiencia en el rubro gastronómico—, Joaquín Rubio y Jorge Jover. Así, Atorrante Café propone holgazanear un rato, mirar desvergonzadamente por las ventanas que dan a San José y Aquiles Lanza y tomar café.

El espacio, la comodidad y el servicio fueron los parámetros fundamentales en los que se basó Fumía para diseñar, junto con el artista plástico Alfredo Ghierra y el arquitecto Diego Baglini, un espacio generoso con sesenta lugares. «Los cafetines de antes eran cómodos y yo quería algo así porque el lugar y las sillas tienen que invitar». Cuarenta Thonet número 14 —la tradicional silla de café de madera curvada— que eran parte de La Pasiva de Rivera y Soca fueron cuidadosamente restauradas. El resto del mobiliario fue hecho a medida: mesas de madera con pie de metal, un gran sillón que cubre casi toda una pared y apliques de hierro.

La propuesta principal es la del café de especialidad con bollería artesanal. «Ofrecemos café de calidad, bien servido, aunque sin centrarnos en el latte art. El café es de Seis Montes, un vínculo que iniciamos a mitad del año pasado con estos chicos que están haciendo cosas muy interesantes», agrega Fumía mientras el mozo sirve las bebidas. En la barra se ve una máquina Dalla Corte de dos módulos y un molino doble para trabajar con el Fecafé «para quien pide un café sin discursos» y con otros granos más complejos, «para quienes están más enroscados en el tema», explica el emprendedor.

Si bien las cafeterías de especialidad se inclinan, mayormente, por la atención desde la barra, muchas optan por el servicio clásico con mozos a la mesa. La experiencia del trabajo en la sala fue fundamental para que Fumía eligiese esta última opción porque «la atención es todo», agrega con contundencia. Para los clientes al paso, Atorrante ofrecerá próximamente un servicio rápido desde una ventana sobre la calle Aquiles Lanza.

Además del café, que sirven de 8 a 22 h, habrá un menú ejecutivo con opciones clásicas (canelones, pastel de carne, lasaña) y mientras tanto, ya salen las preparaciones con variados platitos para acompañar vermú, sidra y cerveza uruguayas. Hay de todo y muy selecto: longaniza, aceitunas maceradas, escabeche de cordero, conserva de morrón, pepinillos, queso casero de cabra, maní y pan tostado. «Arrancamos así y habrá cambios porque esto es una construcción. No venimos con “yo lo sé todo”. Esta es la etapa constructiva de contacto con la gente y con los vecinos. Queremos escuchar y definir a partir de nuestra impronta inicial porque tampoco queremos perder el espíritu del cafetín. Nos interesa realizar una buena extracción del café y vamos a poder controlar la calidad porque, como dice Massimo Bottura, hay que entender que siempre es siempre», dice Fumía mientras saluda a un proveedor y está atento al movimiento del local.

Las claves de Atorrante Café son sencillas: calidad, simpleza, buen servicio con cordialidad, música que no interfiere, diarios sobre las mesas. El punto elegido llevó a los emprendedores a pensar en un café accesible para tentar a todo el que transita por la zona. «¿Por qué limitar el consumo de café que siempre fue democrático? Queríamos un lugar que no intimidara, que recibiera a todos con un buen café».

Atorrante Café: San José 1300 esquina Aquiles Lanza, Montevideo
@atorrante_cafe en Instagram (diseño y contenidos a cargo de Atolón de Mororoa)