Cine y café: la propuesta de especialidad de la Cinemateca

Carlos M. Contrera

El 17 de abril, la Cinemateca Uruguaya inauguró su festival anual y estrenó cafetería. El 37.° Festival Cinematográfico del Uruguay coincidió con la inauguración del servicio de café, una barra negra y sobria, con detalles históricos, que se luce en el moderno edificio que, desde hace diciembre del año pasado, ostenta la Cinemateca en la Corporación Andina de Fomento (CAF), en la Ciudad Vieja.

En el hall de entrada, se instaló una barra que era parte de la fachada de Lorenzo Carnelli, una de las antiguas locaciones de la Cinemateca. «Para no olvidarnos de lo que era antes», dice Juan Grunwaldt, uno de los socios, barista y cinéfilo. Además, hay otros detalles, pero Juan se niega a revelarlos para «que la gente los descubra». En el conjunto, prevalecen los vidrios de la estructura, el vínculo con el exterior y la luz natural, que abunda durante el día. El mobiliario es de madera negra, las sillas son de metal y hay algunas plantas. Todo es muy simple, moderno y elegante.

La propuesta de Grunwaldt, Marcos Selves y Juan José Mancera es una barra que busca «potenciar la relación café y cine, y acompañar el espíritu de la Cinemateca», explica el barista. Los granos elegidos son de Seis Montes, café de especialidad tostado en Uruguay, y la cafetería no tiene nombre porque «la Cinemateca tiene una identidad muy polenta y nosotros somos el café de la Cinemateca, así de simple», argumenta Grunwaldt. «Si le ponemos cualquier otro nombre, la gente le va a decir cómo quiera y seguro va a terminar siendo ser el café de la Cinemateca».

En una máquina Dalla Corte, los baristas preparan el café y hacen especial énfasis en el diálogo. «El café de especialidad es más caro y somos conscientes de eso. Y, además, tiene un sabor diferente. Entonces, hay un proceso de comunicación que es rol fundamental del barista». La cafetera, de origen italiano, permite servir grandes cantidades en lapsos breves. «Es una máquina muy guerrera, la elegimos por eso. Los primeros tres días del Festival vendimos entre cuatro y cinco kilos de café por día en tiempos muy cortos. Inauguramos con el Festival y el primer día pasaron de 800 a 900 personas por acá. Nuestro funcionamiento depende de las entradas y salidas del cine, y hay que responder a la demanda».

Además de atender a los socios de la Cinemateca, la cafetería está abierta al público y aporta variedad al tour cafetero de la Ciudad Vieja que exhibe a los diversos tostadores montevideanos. Atiende desde las diez de la mañana a diez de la noche de lunes a viernes y los fines de semana acompañará la propuesta del cine. La carta de cafés incluye espresso y americano, latte, cortado y capuccino, con leche entera y descremada —pronto tendrán, además, de almendras y de arroz—. Acompañan con bocados elaborados por Marcos Selves, que también es cocinero de La Farmacia.

Con esta cafetería, la Cinemateca innova con un servicio actualizado. Grunwaldt, que participó de varios festivales, estaba atento al llamado y, con la experiencia de un equipo vinculado a Seis Montes, La Farmacia, La Madriguera, el Club del Pan y Café a Pedal (importantes actores del circuito cafetero montevideano), puso especial énfasis en armar un proyecto acorde. «Esto es un upgrade doble. Cinemateca siempre pasó buenas películas en condiciones malas. El café es un buen producto que se ha servido en condiciones malas y esta apuesta representa la defensa del café y del cine en sus mejores condiciones», agrega con convicción.

La invitación para ver cine —curado por expertos y en salas con equipamiento renovado— y tomar café artesanal está hecha. Con horario amplio y granos de calidad bien tratados, el café de la Cinemateca invita a una pausa, reunión y también a trabajar. Hay mesas individuales y una comunal, estratégicamente ubicada debajo de la escalera. Hay buen sabor y amabilidad. Hay experiencia en cafés para ampliar el paladar.

Cinemateca Uruguaya
Bartolomé Mitre 1236, Montevideo.
http://www.cinemateca.org.uy
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«No todos los años se dan oportunidades así». Muestra de Joaquín Torres García en Chile

Publicado en Granizo / 21 de abril de 2018

En una de sus grandes salas, el Centro Cultural La Moneda, de Santiago de Chile, aloja al maestro Joaquín Torres García. La muestra se llama Obra Viva y se exhibe desde el 12 de abril al 28 de julio de 2019. El conjunto es original, cuenta con más de 300 obras especialmente elegidas, fue curado por profesionales de ambos museos y es una oportunidad única para enseñar a Torres García «en el centro expositivo más importante de Chile», comentó Alejandro Díaz Lageard, director del Museo Torres García, en entrevista conGranizo.

«Obra Viva surge de una invitación que nos hizo Beatriz Bustos Oyanedel, directora del Centro Cultural La Moneda (CCLM)», puntualizó Díaz. «Empezamos hablando de los juguetes, pero juntos quisimos hacer algo más grande. El núcleo fue la muestra que hicimos en San Pablo en 2015 que se llamaba El niño aprende jugando. De ese núcleo se generó una cosa totalmente diferente y muy importante».

Tan importante ha sido que se transformó en la muestra individual de Joaquín Torres García  (1874-1940) más grande realizada en Chile. La exhibición nuclea obras del MTG, del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) de nuestro país, del Museo de la Solidaridad (Santiago), de colecciones privadas de Uruguay, de España y de Chile. «El conjunto es inédito y la exposición muestra a Torres en diez aspectos o momentos. Desde los juguetes y la didáctica, porque retoma el vínculo de Torres con los niños, y amplía la mirada al resto de la obra del maestro. Es un recorrido que lo muestra muy íntimo, en su rol de padre y en familia.  También como constructor de juguetes, en sus vínculos con la tradición y con la modernidad, además está el Torres constructivo y cierra con Nuestro norte es el Sur», explica Díaz.

Entre las piezas escogidas hay documentos, obras realizadas en diversas técnicas (óleo sobre tela, pintura en papel, cartón, madera) y juguetes. «La exposición está organizada de una manera original en el centro expositivo más importante de Chile, un lugar con un significativo historial de exhibiciones y un equipo muy profesional», referencia el director del MTG. Desde el año pasado los equipos de ambos museos intercambiaron ideas y coordinaron cómo plasmar la riqueza de un artista complejo que «es un mundo de partes que están en relación, no son partes desligadas, esquizofrénicas, sino que son partes totalmente coherentes y fusionadas».

La curaduría local estuvo a cargo de Alejandro Díaz Lageard con el apoyo de Federico Méndez y Gustavo Serra. La contraparte chilena fue responsabilidad de Beatriz Bustos Oyanedel. El Museo Nacional de Artes Visuales entregó directamente las obras de su acervo y el Museo Torres García centralizó y acondicionó su material y el de las colecciones privadas de Uruguay y de Europa. En el MTG armaron carpetas para los documentos, cajas grandes y muchísimas pequeñas para las piezas más chicas (juguetes, en especial). Una empresa especializada se encargó del segundo embalaje, de los trámites y del viaje en avión. Una vez que la muestra llegó a la capital chilena, se hizo el registro del conjunto con personal de los dos museos. Se revisaron las 300 obras, una por una, y entonces el CCLM montó Obra Viva.

Con esta exposición, el MTG empieza el año tejiendo redes latinoamericanas que dan cuenta del legado de Joaquín Torres García. «No todos los años se dan oportunidades así, con invitaciones como esta y con la participación del Museo Nacional de Artes Visuales, una colaboración que hay que destacar y agradecer», explica Díaz. «Todavía conmueve la idea de Nuestro norte es el Sur, la idea de que desde aquí se puede hacer algo con valor universal, sin necesidad de copiar a Europa. Ese era el planteo de Torres y también de Vicente Huidobro1, gran poeta chileno y amigo de Torres».

Obra Viva es un conjunto original y significativo de diversos elementos artísticos «que funcionan muy bien juntos. Hay dibujos de los hijos de Torres y de sus alumnos que junto con la obra más madura forman un todo orgánico con relaciones que se entrecruzan. Hay una gran consistencia en la estructura de Obra Viva y eso es lo que más me gusta», resumió el director del Museo Torres García.

Centro Cultural La Moneda: Obra Viva, Joaquín Torres García en Santiago de Chile
12 de abril al 28 de julio de 2019
Lunes a domingo de 09:30 a 19:30 h
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Vicente García Huidobro Fernández
Santiago de Chile, (1893-1948), poeta vanguardista, referente de la primera mitad del siglo XX.

El café de especialidad gana terreno en reuniones y fiestas

Una nueva categoría de café ha surgido en la escena gastronómica desde hace unos años: el de especialidad, con peculiares cuidados desde la planta a la taza. Y rápidamente se ha inmiscuido en todas los momentos y se ofrece en las cafeterías, se prepara en el hogar y comienza a aparecer en los servicios de reuniones y grandes fiestas.

En nuestro país, la tendencia se apoya en un histórico interés por el café, a pesar de la gran tradición del mate. El Sorocabana, en sus años de esplendor (en las décadas del 40 y del 50), ofrecía su método y los granos tostados al natural en grandes celebraciones. «Hay fotos en la Quinta de Mailhos, en un gran banquete», explica el periodista Alejandro Michelena. Muchos años después, con el café de especialidad en sus primeros pasos en Uruguay —que comenzó en 2014—, Ignacio Gallo de Café Nómade creó La Vespita para «salir a la calle a buscar a los clientes». Así comenzó, además, a ofrecer café de especialidad en fiestas y, en la actualidad, Valentino´s Coffee suma estos granos a sus servicios de reuniones, seminarios, jornadas de trabajo y también fiestas.

«Surgimos en 2010, abrimos una cafetería y tomamos dos caminos: el servicio de cafetería y el de coffee breaks», explica Diego Bonilla que, junto a Débora Leivas, lleva adelante Valentino´s Coffee. «En 2017, vendimos la cafetería y seguimos con los coffee breaks y el catering. Desde hace un tiempo observamos que hay un público que busca un mejor café en sus eventos, además de bocados más sofisticados». Entonces, Bonilla y Leivas —que se inspiran en lo que a ellos les gustaría consumir en un corte de café— comenzaron a ofrecer café de especialidad. Optaron por los granos de Ganache Café de Especialidad que Bonilla conoce muy bien, pues es barista de la cafetería. En breve, para ampliar orígenes y agregar otras regiones, seguramente incluirán otros tostadores.

El café de especialidad requiere cuidados en la elaboración y, para ello, en Valentino´s Coffee lo preparan filtrado en máquinas de seis y diez litros con particular atención en «la cantidad de café, en la molienda y en el agua. La molienda tiene que ser gruesa, acorde a la máquina, para que no pase y que no genere borra. Queda un muy buen aroma y un sabor diferente, sin retrogusto». Para que la experiencia sea total, ese café se sirve en vajilla.

Además, la propuesta gastronómica de Leivas y Bonilla incluye un amplio menú de bebidas. En leches, sirven entera, descremada, de almendras, de coco; en jugos, se inclinan por los naturales y en verano sirven té y café frío. «El mercado está muy receptivo ante la variedad que ofrecemos porque los servicios de coffee breaks suelen ser muy monótonos. Buscamos, en nuestra identidad, marcar la diferencia, somos muy creativos y la gente se sorprende».

Su creatividad se observa en la mesa, en los objetos decorativos, en las pizarras con las que informan el menú y en el despliegue de colores, en consonancia con la propuesta de identidad visual de cada reunión. En las mesas y bandejas de Valentino´s Coffe se pueden ver mini pitas, fajitas, sándwiches, bocadillos, croquetitas, mucha fruta y, en las máquinas, un café de especialidad que se aprecia por su aroma. El Tolima Orgánico, tostado por Ganache Café de Especialidad, tiene un sabor envolvente, es persistente en boca, balanceado y brillante, con notas dulces y frutales. «Los clientes notan la diferencia de sabor y quedan muy conformes, agrega el barista. «Se nota en la cantidad de café que consumen y, además, en las devoluciones que nos realizan».

Valentino´s Coffee
Brindis con bocados y bebidas para cortes de café, almuerzos, bodas, cumpleaños de quince y brunchs. Mesas de autoservicio o propuestas con mozos.Facebook / Instagram / Correo electrónico

Francisco Supervielle, de Seis Montes, prepara una «infusión decantada»

Publicado en Círculo Café / 17 de abril de 2019

Carlos M. Contrera

Calentar agua filtrada. Después de que hierva, esperar unos minutos para que baje la temperatura. 

Moler 20 gramos de café (2 Cdas. aprox.). Se usa una molienda no muy gruesa. 

Agregar el café molido en una jarra.

Verter 300 ml de agua de forma precipitada y procurar que se hidraten todos los granos. El café, que queda en la superficie, comienza a bajar de a poco. Dejar reposar durante 4 minutos.

Colocar el filtro de papel en un portafiltro sobre una segunda jarra. Hidratar para quitar el olor a papel y para precalentar el recipiente.

Luego de los cuatro minutos, romper la costra generando turbulencias (con una cuchara) para extraer el café un poco más. 

Retirar el agua de la segunda jarra y verter el café a través el filtro suavemente. También se puede servir, con mucho cuidado, sin filtrar. Con el filtrado se genera una bebida muy limpia. Si no se usa, conviene dejar reposar el café unos minutos más para acentuar la decantación.

Carlos M. Contrera

«Este es un método lento. No es para la mañana, si estás muy apurado», explica Francisco con entusiasmo. «Lo elegí porque se logra una extracción muy homogénea y se pueden controlar muy bien los parámetros. Además, es un proceso muy simple: se muele el café, se pone el agua, se deja infusionar y luego se filtra». 

Nos interesamos por la molienda y Francisco, que se caracteriza por sus explicaciones fotográficas, agrega: «A ojo se parece a la arena de la playa Mansa de Punta del Este». Describe con convicción, muy serio, e inmediatamente ríe. 

Mientras despliega jarra, filtro y balanza, nos cuenta que «el café se extrae en función de la molienda, la temperatura del agua y la relación entre agua y café». Al terminar el proceso, que contaba con toda nuestra expectativa por la originalidad, probamos un café lavado del Congo que el barista había especialmente elegido. Se notaba cierta acidez, además de algunas especiadas (nuez moscada y pimienta) y otras frutales. La bebida era brillante, muy limpia, con intenso aroma y tenía un retrogusto agradable, sin amargor. Era un café que fluía en boca; era balanceado y equilibrado y, al finalizar, las papilas gustativas pedían más.

Carlos M. Contrera

Álvaro Planzo, de MVD Roasters, prepara la prensa francesa «con crosta quebrada»

Publicado en Círculo Café / 4 de abril de 2019

Carlos M. Contrera

Calentar agua a 90° y verter en la prensa francesa para calentar el recipiente. Descartar luego de unos minutos.

Verter 16 gramos (2,5 cucharadas colmadas) de café molido grueso y formar una cama pareja.

Preinfusionar (humedecer el café) con caldera de cuello de cisne durante 45 segundos para que el grano «quede listo para explotar en sabor». 

Agregar el resto del agua de forma pareja hasta completar los 200 ml. 

Colocar el émbolo sin presionar. Dejar reposar durante 4 minutos. La bebida comienza a decantar y se clarea.

Quebrar la crosta (con una cuchara generar movimientos del borde al centro) para ayudar a decantar el sedimento. 

Retirar las partículas que quedan arriba y la espuma.

Presionar el émbolo con delicadeza hasta el final.

Servir inmediatamente porque, de lo contrario, el café se empieza a sobreextraer.

Carlos M. Contrera

«Y al final, después de todo lo que dije y mostré, está bueno cambiar. Probar y animarse», explica Álvaro Planzo (MVD Roasters) con tono tímido, pero con la convicción de verdadero conocedor. El café que preparó era una bebida suave, los granos de Etiopía elegidos mostraron fragancia y un color ámbar oscuro; se sentía ligero y tenía cierta acidez. «Esta es la versión de la prensa francesa que me gusta a mí, con la crosta quebrada como en el cupping. La prensa ofrece una bebida amable, con cierto cuerpo y fácil de hacer. Queda limpia en boca y en la taza, al quebrar la crosta». Y Álvaro insiste: «Cada uno tiene que encontrar la bebida que le gusta. Hay que animarse a probar para generar la biblioteca gustativa que permite percibir las notas más complejas del café».

El tostador de MVD Roasters eligió la prensa francesa porque «está en todos lados, tiene un rango de precios muy amplio y no necesita mucha técnica ni mucha complejidad». Planzo tiene especial interés en rescatar los métodos sencillos que permiten generar un buen café. «La bebida que se extrae con la prensa francesa es intermedia: no es tan ligera como un filtrado y tiene un poco más de cuerpo porque deja pasar algo más de sedimentos. No llega a ser un espresso, pero es bastante potente, sin necesidad de tener una buena máquina de espresso en la casa».

Carlos M. Contrera

Dahianna Andino, de Ganache Café de Especialidad, prepara su versión de la AeroPress

Publicado en Círculo Café / 30 de marzo de 2019

Fotografías: Carlos Contrera

Insertar el pistón en la cámara.

Invertir la cafetera (el pistón queda abajo).

Calentar agua caliente sin que hierva (si se usa jarra eléctrica, esperar a que la temperatura baje).

Colocar el filtro y remojar con agua caliente. 

Precalentar un jarro, vaso o similar. 

Colocar 22 gramos de café molido fino en el pistón (la AeroPress tiene cuchara propia). 

Verter 44 gramos de agua (el doble de café utilizado). Usar caldera de cuello de cisne e incorporar el agua con movimientos circulares para preinfusionar el café. 

Dejar reposar durante 35 segundos. 

Verter el resto del agua hasta llegar a 220 gramos. Revolver con movimientos envolventes para generar una turbulencia.

Colocar el filtro y cerrar cuidadosamente.

Retirar el agua del jarro o vaso.

Dar vuelta la AeroPress con rapidez y colocar sobre el jarro o vaso.

Presionar el pistón constantemente hasta el final.

Fotografías: Carlos Contrera

La AeroPress es una de las cafeteras más nuevas, fue creada en 2005 por el Ing. Alan Adler para preparar una bebida similar al espresso en el hogar. «Es una máquina económica y transportable. Además, permite preparar café en dos métodos —tradicional e invertido— y jugar con la bebida porque no hay una única receta. Al igual que la prensa francesa, acerca la gente al café», dice Dahianna, responsable de Ganache Café de Especialidad.

La barista y tostadora eligió el método invertido porque le resulta más práctico. «Me lo enseñó un jurado de campeonato, hace varios años en el local de Colonia», explica mientras está atenta a los detalles. «Como en todos los métodos de filtrado, hay que tener en cuenta los parámetros de temperatura, la molienda, los gramos y el tiempo. A eso se le llama ratio. Yo tengo mis propios ratios para preparar la AeroPress y uso 220 gramos de agua cada 22 gramos de café».

«¿Sin termómetro? ¡Usar el dedo!», dice Dahiana con su característico pragmatismo. Y agrega: «Para hacer un buen café, el agua no puede estar a cien grados. Se puede usar la jarra eléctrica y dejar enfriar. En los campeonatos de la AeroPress se ha demostrado que, a menor temperatura, más rico queda el café. ¡Los campeones están usando 76 grados!», comenta Dahiana con entusiasmo. 

La AeroPress es muy versátil y puede usarse con molienda fina o gruesa. «Son bebidas diferentes, sin lugar a duda», aclara Dahianna. «Si uso molienda gruesa —la que se parece a la sal gruesa—, dejo infusionar el café un poquito más. La molienda fina, con la textura de la sal fina, aporta mayor cuerpo y genera una bebida similar al espresso. En la molienda gruesa ya no hay tanto cuerpo, pero sí más aroma y algo más de acidez». 

El café preparado por Dahianna nos cautivó. Era una bebida aterciopelada, muy envolvente en boca, con buena persistencia y muy seductora. «Es que los granos elegidos de la finca Santa Rita —de Caparaó—, con notas de dulce de leche, están despegados», aseveró la barista. 

Ganache Café de Especialidad impulsa la propuesta cafetera de la Ciudad Vieja

El lunes 25 de marzo, Ganache Café de Especialidad abrió un local en la Ciudad Vieja. En Ituzaingó casi Sarandí, a metros de la Plaza Matriz, se encuentra la nueva tienda de una cafetería que cuenta con siete años de experiencia en el mercado uruguayo —el primer Ganache abrió en Colonia del Sacramento, en 2012—.

«Hace un tiempo que estamos en el proceso de montado de una nueva tostadora con tueste al público y sabemos que nos va a llevar un poquito más. La gente nos pedía un Ganache en Ciudad Vieja y entonces armamos una barra al paso, mientras continuamos con la implementación de la tostadora y del local», comentó Dahianna Andino, responsable de Ganache.

La cafetería de la Ciudad Vieja está abierta de lunes a viernes de 8:30 a 18:30 h y sirve todas las bebidas con café de la marca: espresso, americano, cortado, café con leche y capuccino en sus dos tradicionales variantes (italiano e Il Pepe). «Trabajamos con nuestros granos de especialidad tostados artesanalmente, leche entera, descremada y también de almendras. Vendemos bocados dulces y nos hemos enfocado en productos veganos. Estamos trabajando con una nueva pastelera que se especializa en repostería sin azúcar y vegana y recomendamos, especialmente, el budín de banana y la carrot cake», explicó Andino.

Por el momento, Ganache Ciudad Vieja es una pequeña barra (para tomar al paso o llevar) que muestra armonía en el diseño y tentador olor a café. En un futuro será un local más amplio, con el laboratorio de tostado a la vista y las oficinas de Ganache en el piso superior. También oficiará como centro de capacitación. De esta manera, la propuesta de Ganache aporta un nuevo punto de venta de café de especialidad en la Ciudad Vieja. Los tres cafés artesanales del barrio histórico de nuestra ciudad están estratégicamente ubicados: La Farmacia Café en Cerrito, Sometimes Sunday Café que sirve Café Belleza en la peatonal Pérez Castellano y Ganache a metros del corazón de la Matriz. Fiel a su estilo, cada cafetería fideliza un público a partir de la selección de los granos, el tostado y la atención, y en particular Ganache despliega calidez desde el servicio y en los gráciles elementos de diseño (flora y fauna de países cafeteros) que identifican a la marca.