Estrategias cafeteras: cuatro tostadores se unieron para importar café de Colombia

Dos toneladas de café verde de especialidad de Colombia, estrictamente seleccionado, llegaron al puerto de Montevideo los primeros días de enero. Cuatro tostadores locales esperaban, ansiosos, el embarque. El proceso había comenzado en el segundo semestre de 2019 con una alianza entre las cafeterías Sometimes Sunday, Gourmand, Cinemateca (Montevideo) y Forajida (Piriápolis). En Colombia, el enlace fue Antonio Gutiérrez, barista y tostador.

Antonio, originario de la zona de Nariño, vivió varios años en Uruguay. Tuvo a su cargo Café Belleza y fue el primer barista de Sometimes Sunday Café. Además, fue «maestro tostador» en la tostaduría de Café Gourmand. Al regresar a Colombia, a mediados del año pasado, volvió a recorrer las fincas de su región y visitó a los caficultores con los que, a partir de compras anteriores, ya había iniciado una relación.

Julián Medina (Sometimes), Erica y Grégoire Bouthier (Gourmand), Juan Grunwaldt (Cinemateca) y Janelle Hopman (Forajida) se conocen y se visitan con regularidad porque, además de gestionar sus locales, les gusta estar al tanto de las variantes uruguayas del café de especialidad. Así, a partir de charlas en torno a los granos y con el espresso como excusa, surgió la idea de comprar café juntos para mejorar el precio y ampliar la diversidad. Comenzaron con Colombia —Nariño especialmente— con «granos que, por calidad, han ganado un valor impresionante en el mundo», explica Julián mientras prepara la tostadora, elige un lote, pesa el café y comienza el proceso.

El volumen de esta compra les permitió traer el café por barco y pagar a los caficultores el doble de lo que reciben habitualmente. Se animaron con un embarque importante que, según sus cálculos, les dará para un año de trabajo. La selección estuvo a cargo de Antonio con una primera clasificación en las fincas y una segunda en Bogotá, en un laboratorio especializado. Los granos elegidos se secaron (para extraer piel, pulpa, mucílago y pergamino) de dos maneras: a través del proceso de lavado, típico de Colombia, y del honey. «Fue un proceso estricto de calidad en el que, además, se realizaron los perfiles. Llegaron cinco variedades que repartimos por igual. Vamos a tener el mismo café, pero tostado de manera diferente», agrega Julián.

Estos granos de Nariño son netamente frutales, producto de las condiciones geográficas y de una muy buena cosecha. El Castillo Caturra, lavado, se caracteriza por ser meloso y con notas a caramelo; tiene buen balance y acidez frutal. El honey, cultivado a 2100 metros sobre el nivel del mar, es de grano más chico, en «taza se percibe fructuoso con ligera sensación vinosa producto del beneficio». Julián abre una bolsa para mostrar las diferencias. Huele el café y lo compara. Se muestra orgulloso de la compra. Grègorie prepara una V 60 con granos que tostó la semana anterior y Erica, siempre solícita, se ocupa de las tazas. Sirve una ronda y la conversación se centra en esa esperada taza y en la evolución del ecosistema cafetero nacional. «Estamos muy contentos y orgullosos del proyecto porque juntos podemos hacer algo mucho más grande. Estamos felices del cambio que hay en Uruguay, no solo del café, sino de toda la gastronomía. Las cafeterías no solo venden buenos cafés, también acompañan con propuestas de calidad. En otros países hay buen café o buena gastronomía, pero no siempre combinan y aquí se ve cada día más», explica Grègorie.

Janelle, en Piriápolis, tostó el café ni bien lo recibió y está muy satisfecha. «Está saliendo superrico. Todavía no hemos probado el honey. El lavado es muy frutal y aromático», agrega con entusiasmo. En su perfil de tostado procura destacar el dulzor natural y los distintos sabores de cada café. Forajida abrió en enero y, según menciona Janelle, es la primera cafetería de especialidad de esa ciudad que, además, estará abierta todo el año.

Gourmand, Cinemateca y Sometimes tuestan en Gourmand Roastery, con una máquina griega que llegó hace un año y medio con el objetivo de «poner a Uruguay en el mapa internacional del café», explican Erica y Grègorie. La de Forajida es de Australia, país en el que Janelle comenzó su experiencia y formación cafetera. No es la primera vez que surgen alianzas de este tipo en Montevideo (Culto Café y Cafetto Prado, por ejemplo, han importado microlotes de Capricornio Coffees del norte de Brasil) que demuestran el valor agregado de los emprendedores locales interesados en generar redes y, como mencionaban los entrevistados, ubicar el país en el mapa internacional del café». Por ello, las cafeterías buscan, con esfuerzo y creatividad, calidad en taza y selectos acompañamientos. Por su parte, los artesanos del café avanzan en la definición de perfiles de tostado para favorecer notas de cata y educar el paladar de los clientes locales y los turistas.


Café Gourmand: Constituyente 1869 esq. Yaro. Montevideo / @cafegourmand.uy en Instagram
Cinemateca Café: Bartolomé Mitre 1236, Montevideo / @cinematecacafe en Instagram
Sometimes Sunday Café: Pérez Castellano 1518, Montevideo / @sometimessundaycafe en Instagram
Forajida Café: Gregorio Sanabria casi rambla, Piriápolis / @forajida.cafe en Instagram


Lavado. Proceso o «beneficio» a través del que se retira la semilla del grano verde luego de la cosecha. Puede ser natural (o seco), lavado u honey (también conocido como semilavado). En el primero, se despulpa a mano. En el natural se usa agua, en canales, para la fermentación y el honey es un método híbrido.

Tueste. Tostado del grano de café verde. Puede hacerse de forma industrial o artesanalmente. En el café de especialidad, el tueste se realiza de manera artesanal y el tostador es un actor fundamental en la cadena de valor del grano a la taza.

V60. Método de infusión por vertido o goteo. De origen japonés, el V60 (Hario V60) tiene un diseño cónico y requiere un filtro triangular. Puede ser de vidrio, cerámica, cobre o madera.

Rótulos en el café de especialidad: Café Belleza

Carlos Contrera

Publicado en Círculo Café / 23 de mayo de 2019

Leer las etiquetas de alimentos es una tarea compleja: hay que decodificar símbolos, manejar términos e interpretar expresiones. Los rótulos requieren entrenamiento y el mundo del café de especialidad presenta, además, sus propia complejidad. En procura de entender más sobre granos y procesos, fundamentalmente al momento de elegir café para el hogar, investigamos las etiquetas del café de especialidad que se tuesta en nuestro país.

Tostador. Antonio Gutiérrez (de Colombia, Nariño).

Marca. Café Belleza.

Nombre del café. «A cada uno de los cinco cafés que trajimos de Colombia le dimos una personalidad gráfica con un tono, una ilustración diferente y un nombre», explica Antonio, tostador y barista en Sometimes Sunday Café. «Son nombres de fantasía y tienen relación con el perfil sensorial del grano: Mondo, Petricor, Limerencia, Serendipia y Alba».

Descriptor sensorial. La información —breve reseña— surgió del trabajo en conjunto entre el tostador y los catadores al momento de la compra del café verde. «Se establecieron tablas con información y aquí se presenta un resumen de esos datos. Limerencia, por ejemplo, tiene notas florales, cítricas y de caramelo».

Origen. Región en la que fue sembrado y cosechado el café.
Variedad. Tipo de cepa; «como en el vino», agrega Antonio. Serendipia, por ejemplo, es un café (arábico cien por ciento, como todos los granos de Café Belleza) de la variedad castillo amarillo.

Tueste. En el paquete de Café Belleza se muestra una escala de 1 a 5. El más bajo es el liviano (light roast) y el más alto es el oscuro (dark). Antonio se decanta por tostados claros que le permiten consolidar la variedad de sabores y aromas de los cafés de su país de origen.

Altura. «Es un dato importante y se relaciona con la cantidad de frío que soportan las matas y cómo el fruto se desarrolla».

Controlled fermentation. El tipo de beneficio —que refiere a cómo se transforma el fruto en semilla verde o seca— puede ser húmedo, semilavado (o honey) y natural. 

Fecha de consumo sugerido. «Esta es una característica de los cafés de especialidad. Después del tostado (en una buena bolsita y sin abrir y cerrar), dos meses es el tiempo óptimo, pero hasta seis meses se conserva bien. Es cierto que se pierden cualidades aromáticas en la medida en que se desgasifica el café, pero está bien igualmente».

Gramaje. Por último, en la bolsa de Café Belleza —que es en kraft, con válvula y compostable—, se detalla la cantidad de gramos. En la etiqueta, además, se menciona que el café es un producto creado por Café Belleza y Gourmand Roastery, en un trabajo en conjunto entre especialistas de la finca colombiana, Antonio y los responsables de Café Gourmand, centro de tostado.

Carlos Contrera

La versión del «café a la turca» de Antonio Gutiérrez, Café Belleza

Artículo publicado en Círculo Café / 14 de marzo de 2019

Crédito: Carlos Contrera

Moler finamente 15 gramos de café (una cucharada sopera colmada aprox.). La molienda es más fina que la del espresso, tanto que parece polvo. 

Agregar al recipiente (ibrik).

Calentar 100 ml de agua a 91 grados (si hierve, agregar un chorrito de agua fría). 

Verter el agua lentamente sobre el café. Revolver para disolver.

Calentar hasta que comiencen a salir las primeras burbujas. Con el fuego se incrementa la extracción que ya comenzó cuando el agua tomó contacto con el café.

Dejar reposar y servir. También se puede servir de inmediato, pero gran parte de la borra se traslada a la taza.

Crédito: Carlos Contrera

Antonio Gutiérrez (Colombia), tostador y barista, eligió el «café a turca» y preparó su versión con los granos de fincas de Nariño que tuesta para Café Belleza y Café Gourmand. Lo hizo en su ibrik que trajo desde Colombia, aunque se puede preparar en cualquier otro recipiente similar. «El principio es el mismo. En Colombia, se le dice café de olla», explica el tostador. «Se pone agua con el café, se mezcla, se le da tiempo, se deja asentar y se sirve. Es un método elemental y primitivo». 

«Elegí este método porque en el primer día de clase que tuvimos con Gabriel Richieri, con quien fundé mi primera cafetería [Café Belleza en El Pinar], nos prepararon este café y nos leyeron la borra». Además, es una muy forma sencilla y fácilmente replicable en el hogar, insiste Antonio. Las claves son cuidar la temperatura del agua, la relación agua y café, que la molienda sea fina y mezclar bien para que no queden grumos.

El «café a la turca» que Antonio preparó era contundente en color, textura y boca. Era fragante e intenso. Al final de la taza, quedaron estrías de borra y, por supuesto, conversamos sobre la cafeomancia. La preparación, el aroma que desprende la fina molienda, el gusto y el remate de la borra en las tazas son la esencia de este rito que nació en Oriente Medio en el siglo XVI y que se propagó con diversas adaptaciones. 

Crédito: Carlos Contrera

El café como protagonista

En Sometimes Sunday, en la Ciudad Vieja, hay belleza en café y una propuesta gastronómica que acompaña granos colombianos bien servidos.

Café Belleza se mudó del El Pinar a la Ciudad Vieja. Antonio Gutiérrez —barista y tostador colombiano— y una pareja de compatriotas abrieron una sencilla y atractiva barra de café en la peatonal Pérez Castellano, entre Piedras y Cerrito. Desde fines de 2018, Sometimes Sunday Café (desayunos, almuerzos y meriendas) y Café Belleza amplían la propuesta de la Ciudad Vieja que enriquece su oferta con sabores y tendencias del mundo.

En una antigua casa de altos, de las que abundan por la zona, en la planta baja una puerta amplia y abierta de par en par invita a los clientes a pasar. La luz del día entra generosamente y se ve el movimiento de la peatonal que, a media mañana de un miércoles de enero, se animaba con turistas y locatarios. El piso de mosaicos de colores pálidos muestra el encanto del tiempo, abunda el blanco en las paredes y, en uno de los costados, una mesada rústica, de bloques, divide las áreas de servicio y de producción. Sobre el extremo opuesto, hay un gran banco de madera natural, tan largo como todo el local. Es ancho y cómodo y frente están dispuestas las mesas y sillas negras, de madera y de metal. El interiorismo es simple, reconfortante y demuestra perspicacia. Sobre las mesas se despliegan tazas blancas y celestes de cerámica, vasos metálicos en rosa viejo y botellas de agua fresca. En el local se escucha música y el murmullo de las conversaciones, la atmósfera es tersa y gentil y la genuina amabilidad llega de la mano del tono y de la atención.

Una máquina de café Victoria Arduino ocupa el lugar más destacado. De color cobre y con toques vintage, da la bienvenida con cálido brillo y marca presencia. «Es única en Montevideo», dice Antonio, con orgullo. Detrás de la máquina y pronto para desplegar el sabor del café colombiano, el barista conversa con los clientes para saber qué quieren tomar. «Para evitar problemas de terminología, que abundan en el mundo del café, decidí ofrecer café pequeño, mediano o grande, espresso o americano, con o sin leche (entera, descremada o de almendras) y también café frío que sale mucho en estos días de calor».

Los granos viajan de una finca de Nariño (Colombia), un establecimiento que Antonio seleccionó cuidadosamente en función de un perfil estable de producción artesanal. El barista tuesta para Café Gourmand y Café Belleza y en cada lote aporta experiencia, cuidado y orgullo por los granos de su región, pues es oriundo de Nariño.

Mientras Antonio prepara las bebidas que son los protagonistas del local, Julián Medina —uno de los responsables de la propuesta gastronómica— muestra la carta de bocados que es breve y sofisticada, y explica: «Nos inspiramos en los cafés australianos porque su nivel es impresionante. Ellos unieron las cafeterías y los restaurantes y uno puede ir a tomar café y, de paso, comer. En Uruguay y en Colombia se acostumbra ir a comer y pedir un café al final, pero en Australia se pide un café primero, luego llega la comida y se vuelve a tomar un café después». Por ahora, en Sometimes Sunday preparan yogur, crocante de tahini, pan de banana, grillado de queso, huevos de diferentes maneras, muffins (chocolate, hibisco), quinua con verduras, infusiones, cerveza artesanal y Bloody Mary, un clásico trago para acompañar el desayuno. «Es una carta muy vegetariana, pero trajimos un horno de Texas para preparar cocciones largas y la carta crecerá», agrega Julián.

Antonio prepara un café y convida a Julián. Entre ellos hay complicidad y también con Ana María Quintana y Verónica Quintero, las chicas de la cocina. Frente a la bella Victoria Arduino de la cafetería, el barista se mueve con destreza y seguridad. Prepara los cafés con esmero y, con regularidad, uno queda para él. Dice que comienza cada jornada con un espresso doble porque calibra la máquina y necesita esa dosis de cafeína. Durante el día toma muchos y también le gusta el americano «porque es amable y se aprecia mejor el sabor del café, al no estar tan concentrado».

El barista está atento a los clientes y a las reacciones frente a las bebidas que prepara. Las tazas llegan a las mesas servidas con generosidad y sin azúcar ni edulcorante; pero si el cliente así lo desea, los sirven inmediatamente, pues están a la mano en una pequeña mesa auxiliar. «No somos restrictivos, aunque es café de especialidad e invitamos a tomarlo sin endulzar», afirma Antonio.

En el local también se puede comprar café en grano. Los paquetes de Café Belleza —que se exhiben debajo de la máquina de café— tienen un diseño elegante, con una etiqueta florida y letras con un toque artístico. «Un permiso que me di para salir de la onda contestataria del café», explica Antonio. En esos detalles con personalidad están las señas de identidad del emprendimiento y, como no podía ser de otra manera, en el sabor de un café seleccionado y tostado con esmero y preparado con tecnicismo.