Paradas para otra ruta con sabor a café

 

La primera reseña de cafés generó un aluvión de sugerencias que procuraré consignar en estas y en próximas entregas. El artículo gustó y ha servido de hoja de ruta, así que el objetivo ha sido cumplido más allá de lo esperado. Me he animado a más, incluso a proyectar una sección fija (“Rutas que despiertan sentidos”) y recomendaciones de otros temas (limonadas, sopas, etc.) debido a la reciprocidad cosechada.

La intención de esta nueva reseña es la misma que la primera: presentar y recomendar lugares para diversas ocasiones (estudiar, trabajar, un rato a solas, con pareja o con amigos).  En esta nueva publicación se suman dos locales de Punta del Este y varios de Montevideo; algunos surgieron a propuesta de los lectores y otros a partir de explorar y probar. El relevamiento de cafés no es exhaustivo, ni pretende llegar a serlo, aunque las diferentes notas sobre el tema podrán llegar a componer el panorama de la oferta de cafés. Tampoco sigue líneas geográficas, históricas, de popularidad o de renombre, sino que  procura dar a conocer cafés que, por alguna razón y por la experiencia, considero que merecen ser reseñados.

Café Central (local El Gaucho). Ya tiene historia, fue uno de los primeros cafés de nuevas tendencias que abrió en el Centro. La conexión a internet es buena y el ambiente en general es muy cálido. Las mesas son firmes —aspecto importante porque las que “bailan” son una verdadera distorsión— y cuentan con un detalle que es digno de imitar: gancho para la cartera. Café Central es una alternativa acorde a una pausa corta en el medio del ajetreo, también para una extensa charla e incluso se presta para trabajar en solitario o de a dos (porque las mesas son chicas). El cortado es fuerte, ideal para despertar o sacudir la modorra de la tarde. Lo sirven con mucha espuma que se sombrea sorbo a sorbo.

Cocó Petit Café (Pocitos). Cocó Petit Café es un lugar “pp”: pequeño y primoroso. Es casi como un quiosco grande, es muy afrancesado y parece de revista. Sirven jugos, té frío y varias opciones de café, además de sándwiches gourmet y dulces diminutos (que, por otra parte, debo confesar que no he degustado solo por conducta porque la tentación es elocuente). No probé la wifi porque siempre fui con el propósito de ponerme al día con alguna amiga. Al lado y con entrada directa, hay un bazar que es toda una perdición… así que la visita a Coco Petit Café es doblemente tentadora.

El Palacio del Café (local Ciudad Vieja). En la calle Bacacay hay un diminuto local de El Palacio del Café que es una exquisitez. El espacio es reducido, con mesas pequeñas sobre la ventana y buenos sillones. Hay un aroma penetrante a intenso café y las opciones (cortado, capuchino y algunas más) son riquísimas y están bien servidas. Hay leche descremada y buena wifi, aunque es una opción para un café rápido debido al tamaño del local.

La Madriguera Café (Carrasco). En La Madriguera no solo se degustan excelentes cafés (son baristas, saben del tema y se nota que lo viven con convicción y desde el alma), sino que se disfruta de un ambiente cultural más amplio. Un buen café es un viaje al lugar de origen, aunque esa región del mundo nos sea ignota, y en La Madriguera ese periplo se combina con diversas manifestaciones artísticas.  La Madriguera es una buena alternativa para que un café (¡de verdad!) abra la puerta a la magia de Alicia y su espejo…

Philomène Café (Punta Carretas). Esta clásica cafetería de Punta Carretas es casi íntima y perfecta para tomar el té con amigas. Tiene encanto y estilo en los tés en hebra que ofrece (calientes y fríos), en el servicio de cafetería, en los jugos y en la vajilla. En particular, las teteras están recubiertas con vestidos de crochet, un detalle peculiar, un viaje a la mesa de las abuelas. Philomène es muy pequeño y demasiado bullicioso para estudiar o trabajar, pero es tan lindo para ponerse al día con los afectos.

Café Ramona (Centro). Café Ramona es muy nuevo y está glamorosamente ambientado. Tiene un diseño jugado, con mesas de mármol gris que en el conjunto brindan una cálida sensación. Ramona ofrece desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, y tiene una carta con propuestas veganas, incluso. Sin lugar a dudas, ¡es una innovación en el mundo de las propuestas gastronómicas montevideanas! El café tiene todo lo necesario para acompañar introspección, charlas, trabajo o estudio porque ofrece buen sabor, leche descremada y espuma. Cuentan con buena wifi y mesas lo suficientemente amplias como para trabajar individualmente o en pequeños grupos.

Late Café (Punta del Este). En una amplia casa de una esquina de la calle Los Alpes está Late que tiene una propuesta con toques gourmet para almuerzos, meriendas y cenas. Sus mesas son cómodas y en especial hay una bajita con dos sofás al lado de la estufa: un rincón que es un encanto. No probé el café porque no tenían leche descremada, así que me incliné por el té y no fue una decepción pues ofrecen la excelente línea Alma Té que se vende en Punta del Este. La wifi es abierta (solicita algunos datos) y funciona bastante bien, así que el lugar es óptimo para trabajar o webear, aunque la atención me pareció algo “rústica”.

Tea for Three / TFT (Punta del Este). Tea for Three es perfecto o casi… porque solo le falta contar con vista al mar para obtener un diez sobre diez. Adoro TFT, he ido varias veces y tengo horas de trabajo de tesis ahí. Tiene mesas grandes (una “comunal” que es perfecta para compartir con otros comensales, tan de moda en el extranjero) y otras más íntimas. El café es bastante rico y ofrecen leche descremada. La atención es excelente y el ambiente fantástico, es el típico lugar en el que se respira “buena onda”. La wifi es potente y cuentan con varios enchufes. Si estuviera en Montevideo, sería mi segunda oficina, sin lugar a dudas.

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La limonada: una tendencia cítrica que ha conquistado las cartas gastronómicas

La limonada, desde hace un tiempo, se ha puesto de moda en restaurantes, bares y cafés. En nuestro país parece haber comenzado con timidez, como tentando al mercado para ver cómo se comportaba frente a una tendencia ya instalada en otros países. Y hoy, ante la aceptación, se luce con orgullo en muchas cartas.

La oferta incluye menta o jengibre —para las más clásicas— y albahaca, pepino y otras frutas —para las más jugadas—. Se sirve en frascos reciclados, jarras, copas o grandes vasos, con o sin hielo (en cubos o molido), endulzada o al natural, con el limón exprimido o licuado y también en rodajas para potenciar el sabor y embellecer la presentación. Ha ganado tanto terreno que en cumpleaños, casamientos y todo tipo de celebraciones se ofrece en grandes dispensadores de vidrio muy decorativos, por otra parte.

Las gaseosas están a la baja porque la limonada y sus parientes (el exprimido de pomelo y el ya conocido de naranja) se imponen día a día por diversas razones. En particular, el zumo de limón es una bebida muy recomendada por los nutricionistas por su gran aporte de vitamina C y porque es ideal para reemplazar a las bebidas azucaradas. Además, es una excelente ayuda para quienes no gustan beber agua e igualmente procuran cumplir con los requerimientos diarios de hidratación.

En Montevideo, los grandes vasos de limonada son protagonistas a toda hora (desde el desayuno a la cena) y se pueden degustar los convencionales y los más gourmet. Hay opciones para todos los paladares, solo falta la limonada caliente que es algo exótica todavía, pero que seguramente pronto aterrizará. La “ruta de la limonada” se extiende y conquista, y entre tantas opciones, hay algunas que merecen un “fondo blanco” por diversas características.

Adolfo Café. En Adolfo, además de buen café y una interesante oferta de té de la Tienda del Té, proponen una limonada riquísima con toques peculiares: rodajas de frutilla que para aportan un guiño de color.

Bar Lobo. La preparan en el momento: licuada e intensamente ácida (¡perfecta!), por eso hay quienes la endulzan con edulcorante o azúcar; incluso se presta para “cortarla” con agua mineral con gas y así disfrutar de una dosis de burbujas cítricas. La sirven en copas con muchas curvas y hasta tiene espuma.

Benicio. La limonada y los otros exprimidos (de naranja, zanahoria y remolacha) de Benicio son perfectos para combinar con su amplísima variedad de ensaladas y sándwiches. Las bebidas las sirven sin azúcar y la limonada sale clásica o con jengibre, menta y albahaca. Es rica y está bien servida.

Café Ramona. Ramona es toda una novedad en el circuito gastronómico de Montevideo: porque cubren desde el desayuno a la cena, por las opciones veganas y por la propuesta en general. Para ser coherentes con su línea gourmet cosmopolita, en la carta ofrecen una limonada riquísima. Es generosa, liviana y sale sin endulzar (en la mesa hay azúcar de caña y estevia).

Camelia. La venden en botellitas de plástico, no está recién preparada pero siempre es fresca. Es muy liviana, ya que se trata de un agua saborizada y está pensada para tomar en el local o llevar.

El Berretín. Parece ser la primera limonada con pepino de Montevideo. La ofrecen en en botellón, con abundantes rodajas de limón y pepino. Es fresca y sabrosa; es riquísima, en definitiva.

La Giraldita. En este tradicional resto-bar de Pocitos también se han sumado a la movida gourmet de la limonada y la preparan espesa, con granita y trozos de limón. Tiene espuma y la acidez justa, la sirven en copa de silueta ancha. La preparan en el momento así que hay que pedirla con tiempo.

Novecento. La limonada de Novecento es generosa, la sirven en una copa elegante y está cargada de sabor. Es un torrente de vitamina C para disfrutar mientras se contempla la espléndida panorámica de playa y rambla que solo Novecento cuenta. El exprimido de pomelo también es delicioso.

Thelma. La propuesta de Thelma tiene notas diferentes: el local, el servicio y los platos. La limonada no desentona por la jarrita en la que la sirven, la fuerza del sabor y el limón en granita. Thelma es descontracturada y su limonada tiene personalidad.

La limonada es sencilla y se puede preparar en el hogar; no tiene grandes misterios, aunque quizás algún secreto para potenciar el sabor. En Cookpad hay muchísimas recetas para probar: la de campo, la rioplatense, la rosa, la eléctrica y la brasileña con los limones licuados para los que se animan a un sabor algo amargo, pero muy recomendable. También en Green Vivant hay varios artículos que refieren al tema y una entrada en la que presentan todos los detalles para preparar la limonada perfecta.

Fuentes: Valentina Baccino Nutrición / Cookad / Green Vivant