Ciudades en domingo

El primer saludo a Apolo: la mañana del domingo
Ocio sin consumo / Niza, enero de 2018, temporada baja
Movimiento sobre manto blanco / Val-d`Isère, enero de 2018, temporada alta

El primer saludo a Apolo: la mañana del domingo

Desde el año 321, los domingos son días de reposo para la gran mayoría de los trabajadores. Salvo ciertos rubros, los demás gozan de un día libre para “conmemorar el nacimiento de Apolo, Dios del Sol”, a instancias del emperador Constantino. Los domingos, entonces, se celebran ritos familiares, religiosos, deportivos y sociales porque, en definitiva, se descansa. También se celebran ceremonias menos prosaicas, las de limpieza y compras para el hogar, por ejemplo.

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Algo en común

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Somos diferentes: altas y bajas, chicas y grandes, rubias, castañas y morochas, con distintos intereses y realidades, aunque somos todas espléndidas… Es visible que tenemos algo en común a pesar de esas diferencias, el placer de bicicletear nos une y nos motiva a realizar mil gestiones personales para disfrutar de un fin de semana de pedaleo y relax.


Por eso el último fin de semana de noviembre era muy esperado para todas nosotras, sabíamos desde hacía meses que esas 48 horas eran nuestras y que realizaríamos, como hace varios años, la salida anual en bici de ruta para mujeres organizada por Trek. La consigna de 2012 era sencilla de explicar pero ardua de pedalear: ir de Montevideo a Solanas por las rutas 8 y 9 con subida al Cerro San Antonio. Vicky (Trek) se encargó de la gestión y lo hizo excelentemente, como siempre. Todo estaba previsto y solo necesitábamos buen tiempo pues ganas siempre sobran.

Y el sábado 25, bien temprano en la mañana, salimos de Trek Pocitos hacia Trek Américas. Veintiocho mujeres, Nacho en la camioneta de apoyo y Fernando para “empuje y armado” encaramos la ruta 101 primero y la 8 después. La primera parada fue en Soca a los 55 k y luego continuamos rumbo a la ruta 9. Antes de cruzar la interbalnearia hicimos la segunda parada y desde ahí, pedal tras pedal, nos dirigimos al Cerro San Antonio.

En cada una de los descansos intercambiamos apreciaciones, comentarios y vituallas. Había de todo: fainá, pasta fría, sándwiches, ticholos, barritas de cereales, aceitunas, agua, gaseosas, bebidas energizantes. El paisaje de mujeres y bicicletas se inundaba de sabores compartidos. Entre risas y jolgorio hicimos esas “paradas técnicas” aprovechando las estaciones de servicio, nos volvimos a poner filtro solar y recargamos la energía de las piernas con las delicias mencionadas.

El San Antonio nos esperaba con sus tres k de casi continua cuesta y cada una a su ritmo lo encaró para testimoniar el logro en lo más alto con flashes de varias cámaras. Bajamos y seguimos, faltaba poco. Bordeamos la costa y salimos a la interbalnearia y luego de seis horas de pedaleo llegamos a Solanas.

Comenzó la segunda etapa del fin de semana: descanso, piscina, regalos, comidas compartidas regadas de anécdotas. El ciclismo es, en apariencia, nuestro aspecto en común, pero en realidad tenemos en común el gusto por la superación. Solo quienes quieren superarse saben del esfuerzo que significa pedalear seis horas, vencer las ganas de bajarse de la bicicleta, soportar calor y ansiar llegar cuando falta un buen trecho todavía. El pedal es un deporte sacrificado que requiere determinación, entrenar con viento, frío y, muchas veces, hasta con lluvia. Las salidas en bicicleta suelen ser largas y el asiento molesta, las piernas se cansan y el agua para hidratarse se calienta.

Así es el deporte que elegimos por eso tenemos en común la voluntad, el esfuerzo y las ganas. Somos mujeres fuertes que vamos siempre por más y disfrutamos del logro que significa llegar. En esta ocasión fueron 148 k en bici de ruta, sabemos que serán más en la próxima oportunidad.

Dua por Grazziela

La semana comenzó con una planificación deportiva muy exigente. El lunes 30, después de haber corrido 21 k el domingo en Durazno, bien temprano en la mañana encaré 15 minutos de trote y la rutina de fuerza (pesas, abdominales y lumbares) en casa. El martes nos tocó correr, estaba frío y al llegar a casa se largó la lluvia. El miércoles teníamos que hacer velocidad en bici de ruta, a la mitad del entrenamiento debimos volver pues la rambla se había vestido de blanco con una espesa y peligrosa niebla. Completamos la jornada con una pequeña rutina de fuerza, para nos sentirnos tan en falta. El jueves volví a los 15 minutos de trote y la lluvia con ansiedad me esperaba… me empapé pero igualmente resistí. Al volver: ¡rutina de fuerza! Y el viernes la lluvia y la niebla suspendieron el entrenamiento más fuerte de la semana. Pasamos entonces la corrida para el sábado y pudimos hacerla en la tardecita. Fueron 15 k progresivos de corrida por una rambla que nuevamente estaba vestida de niebla.

Fue una semana dura, con muchos cambios y con entrenamientos en situaciones adversas.  En mente teníamos varios objetivos y en particular nos habíamos propuesto correr por la mamá de Dilva, una gran amiga. Grazziela Villaamil tiene cáncer y en este momento da dura batalla para continuar disfrutando de la vida y en especial de los nietos —entre ellos, Manuel, hijo de Dilva—. Grazziela me acompañó día a día durante toda la semana: bajo la lluvia, la niebla y el frío.

El sábado terminamos cansados y el domingo bien temprano en la mañana comenzaron los aprontes: bicicletas, cascos, guantes, zapatillas, zapatos para correr, camperas, caramañolas y mucho más. Pasamos a buscar a María Inés, una amiga de trotes y bicicleteadas, y partimos rumbo a Villa Argentina para participar del duatlón de El Águila. La rambla nuevamente lucía un manto blanco y cuando llegamos al punto de encuentro el estado del tiempo no había mejorado.

Comenzaron a aparecer los participantes y saludamos a muchos amigos. El duatlón de El Águila nuevamente convocó mucha gente, había participantes de diversas edades y de diferentes puntos del país. Bicis de todas las marcas —montaña y ruta—, cascos y zapatillas decoraban la playa de exclusión. Hubo duatlón para niños, charla técnica y a las 10:30 h largamos.

La salida fue rápida, intensa y yo estaba muy fría ya que el calentamiento había sido escaso.  Los primeros minutos fueron duros pero luego el cuerpo entró en calor. Corrimos 1,25 k por el asfalto, de Villa Argentina a Atlántida para tomar su linda rambla. Luego bajamos a la playa y volvimos hasta El Águila para subir por una escalera resbalosa y muy empinada. Yo fui con mi bici de ruta (la Reina) y Osmar prefirió su bici de montaña.  El recorrido de ruta era de 20 k (cuatro vueltas, con subidas, bajadas y sinuosas curvas) y el de montaña era de 16 k (3 lindas vueltas, según mencionaron los participantes). Al finalizar nos esperaban 5 k de running, la mitad por asfalto y el resto por arena con la misma subida al final.

El cansancio del entrenamiento “nos pasó factura”, pero el espíritu de Uruguay por Livestrong y la fuerza que brindan las ganas fueron superiores. En nuestras espaldas portábamos con orgullo el cartel en honor a Grazziela y eso se hizo sentir. Saber que corríamos en homenaje a la madre de una amiga nos permitió una particular entrega. En esta oportunidad ofrecimos running, bici y running, la combinación de las dos disciplinas requiere una técnica particular que habitualmente no podemos entrenar pues no tenemos un lugar adecuado para hacerlo y este duatlón es una excelente ocasión para realizar los dos deportes que tanto amamos.

Nuestros tiempos fueron excelentes y se nota el esmerado plan que Claudia, nuestra entrenadora, realiza con nosotros:

—00:12:24 primer recorrido pedestrismo de Osmar, 2.5 k —00:50:47 16 k mountain bike  —00:23:01 segundo recorrido running de Osmar, 5 k —01:26:12 total

—00:14:22 corresponden a mis dos primeros 2.5 k —00:48:16 20 k de bici de ruta —00:25:15 5 k finales —01:27:53 tiempo total.

Al llegar a casa miramos los 400 metros vallas de Londres 2012 ya que participaba Deborah Rodríguez, nuestra compatriota. Deborah hizo una excelente carrera y logró un nuevo récord nacional con sus 57.04. Fue una actuación excelente y nos alegró su logro; agrego entonces a Deborah como homenajeada y, en su honor, también va mi duatlón.

El espíritu olímpico ha permeado estas semanas y se suma el espíritu altruista de Uruguay por Livestrong. El entrenamiento hacia la maratón de Buenos Aires se hace sentir pero la fuerza de los mejores del mundo en las más diversas disciplinas y de quienes luchan frente al cáncer nos motiva día a día.