Abanico de sabores en ReencontraTé


En ReencontraTé Boutique de té (Punta Carretas, Montevideo) hay tés, infusiones y accesorios desplegados con esmero, pulcritud y belleza. Entre estantes de madera y con pequeñas luces cálidas, se muestran las mezclas que viajaron desde Oriente con escala en Alemania. Además, hay tazas, teteras, infusores, termos y latas de diversos tamaños.

En esta tienda, el té —verdadero protagonista— y sus accesorios se exhiben como piezas de joyería o de museo, y los objetos narran a través de sus formas y colores. Y cuando se abren las latas con las hebras, se escuchan las conversaciones milenarias del cultivo del té. Entre susurros, tonos y brillos, los sentidos se interpelan y llegan a su máxima expresión con la degustación de la bebida del día.

“El té es como una cápsula, en el proceso de marchitado y en la espera, durante el secado, se logran encapsular idealmente todas las propiedades”

Detrás de esa cuidada puesta en escena está María Victoria Rodríguez (42), “tomadora de té desde la niñez, debido a una intolerancia a la lactosa”. “Junto a mi abuela, tomaba ceylón, que es el té más común”, explica Victoria. Y aprovecha la ocasión para mostrar un ceylón op, “un té premiado por su calidad, el mejor en su rubro”, agrega con orgullo. Observamos la hebra que es larga, carnosa y perfumada. La ocasión es propicia para desplegar la veta didáctica de Victoria que agrega: “es una hebra que se hidrata, se abre y cuenta. Porque el té es como una cápsula, en el proceso de marchitado y en la espera, durante el secado, se logran encapsular idealmente todas las propiedades. Es como un zip de aceites naturales, antioxidantes, vitaminas, historia, tradición, valores y cultura”.

“Durante los años de estudio, el mate desplazó al té que regresó a mi vida hace un tiempo con otro sentido, como un ritual de familia. Se transformó en una ceremonia sencilla para esperar la infusión de un buen té. Muchas veces eran los cinco minutos en familia en los que nos sentábamos a conversar, a la espera del tiempo justo para tomar un té que, además, siempre es ofrenda.  Se tornó relevante, pasó a ser parte de mí y mis amigas y mi familia me lo hicieron notar”. Así narra Victoria los antecedentes del emprendimiento, mientras trabajaba en agencias de viaje y en proyectos de business intelligence, y tomaba el té que conseguía en el exterior.

El entusiasmo profesional en su vida, explica, se infusionaba en un cuenco de té. “Mi esposo es un apasionado de su trabajo (es controlador aéreo) y siempre me decía que yo debía encontrar mi pasión y entregarme. Sabía que tenía razón y un buen día me convencí de darle forma”.

Decidida, Victoria buscó un lugar para estudiar y así surgió el Club del Té en Buenos Aires. “Me llevé a mi esposo, como cable a tierra, para evaluar la viabilidad del proyecto porque cuando viajé ya sabía que tenía que formarme para después poner mi tienda. Fui con un propósito bien definido: armar un espacio donde la gente encontrara lo que yo quería encontrar en el mundo del té”.

“Aquí, en esta boutique, el té es lo más importante”

“Victoria Bisogno, del Club del Té, es mi docente y guía. Yo estudié en Argentina, pero la escuela está en otros países con certificación internacional y presencia a través de los miembros del tea team. Soy sommelier de té y tea blender y continúo estudiando. Tengo, entre manos, una certificación internacional a punto de rendir. Pero no me gusta hablar de mí”, dice Victoria. “Aquí, en esta boutique, el té es lo más importante”.

Esa bisagra en la conversación marca el protagonismo y los valores del emprendimiento con el producto como esencia. Victoria se toma un momento, sirve más té (Tesoros de China, una mezcla de té verde con aportes de tés blanco y azul) y comenta: “es antioxidante”. “Para estar más jóvenes”, respondo. Ella sonríe con timidez y aprueba con convicción. Hay magia en el momento que parece suspenderse… es el encanto del té y que Victoria riega con sus aportes: sobre el origen de las hebras, la selección de cada té, la importancia del tiempo y del agua.

Regresamos a la realidad con los sucesos que le permitieron dar vida a su sueño. Ya con la formación necesaria —aunque aclara, con insistencia, que recién ha comenzado— buscó muestras para armar su carta y cató más de 300 referencias. “No se puede comprar por catálogo sin probar. Fue una instancia maravillosa, aunque muy demandante”. Los detalles de esa cata son deslumbrantes, pues resulta una tarea difícil de abordar. “Cuando catás, hacés una taza pero no te la tomás toda. De lo contrario, te enloquecés”, agrega Victoria. “Tomás, olés, mirás, describís y calificás. Ese es el proceso. Utilicé una ficha técnica de cata que aprendí en el Club del Té. Tiene descriptores de calidad. El té se analiza desde la hebra en seco que debe de tener ciertas condiciones. El especialista debe poder darse cuenta si está ante un té de calidad, ante un té viejo o con notas no deseables. Así hice el primer descarte”.

“Si bien la hebra seca aporta datos, la hidratada habla más”

Después, con la primera ronda ya pronta, preparó los tés con las hebras seleccionadas. “Si bien la hebra seca aporta datos, la hidratada habla más”, explica. “La hebra humectada se huele en el ataque, en el medio y en el final, tres momentos diferentes que brindan datos diferentes. Así se descompone el abanico de notas de un té que puede ser de alta calidad o plano, de baja calidad, y que ofrecerá menos porque es más sencillo”.

Victoria quería una carta variada y por eso en la tienda hay infusiones —las frutales y las herbales—, rooibos y los seis tipos de tés, “los que tienen camellia sinensis”: el negro (que los chinos llaman té rojo y que en Occidente se conoce como negro), el blanco, el verde, el amarillo o dorado, el azul (oolong) y el dark tea (fermentado, añejado). Son hebras de Oriente, “magistralmente mezcladas por los mejores maestros alemanes”.

El nombre del emprendimiento surgió del encuentro familiar y “de reencontrarme con la Victoria que quería demostrar, con ejemplos, la importancia del valor y de atreverse”. Con ese espíritu, salieron a buscar el lugar. “Con Gustavo (Banfi, 43), mi esposo, evaluamos en qué zona instalarnos. Decidimos que Punta Carretas era el lugar perfecto porque es una ´zona boutique´. No teníamos un presupuesto para un local de 200 metros cuadrados porque lo nuestro es un emprendimiento familiar y recorrimos el barrio con esa consigna. Un día, desde Blanca del Tabaré vi la agencia de viajes El Corte Inglés. Mi ojo de ´agencias de viaje´ se fijó en el lugar y supe que tenía que ser ahí”.

“Convencidos, agrega, comenzamos a hablar con Guillermina, la directora. Fue una propuesta diferente y ella estuvo abierta al diálogo, desde el inicio. La sinergia que hemos logrado con la agencia es genial, sumamos valores y una experiencia de trabajo”. La alianza suma en las experiencias de cotrabajo (cowork) que fermentan en Montevideo y que se observan en diferentes puntos de la ciudad con la apertura a emprendimientos gastronómicos y de diseño.

“Haberlo intentado es la mejor herencia que puedo dejarle a mi hija, más allá de cómo resulte comercializar el té”

Abrieron la tienda en noviembre de 2017 con el propósito de ofrecer “un té novedoso a un precio accesible, un té de calidad, el que yo me traería de un viaje. Y la gente es inteligente, percibe de qué se trata y comienza a aceptar otros sabores”, explica la sommelier. “Vamos al ritmo que podemos seguir, pautado por nuestra fuerza de trabajo y el aprendizaje. Porque aprendés de todo. Ahora sabemos las claves del negocio y esa la forma, para nosotros, de ser los verdaderos dueños”.

Victoria agrega que, además, “hay que tener motivos fuertes para mantenerse en el camino y no tumbarse”. Se toma un momento y, con suavidad y seguridad, agrega: “Todo te tumba. Los reglamentos no están pensados para un emprendimiento chico. Es un baile complicado, lleno de triangulaciones. Pero las cosas que te pasan no son las que te definen, sino qué hacés con lo que te pasa. Con fuerza, voluntad, valentía y miedos se puede seguir adelante, así lo siento. Haberlo intentado es la mejor herencia que puedo dejarle a mi hija, más allá de cómo resulte comercializar el té”.

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Las coordenadas. José Ellauri 555, Punta Carretas (Montevideo). Facebook, Instagram y @reencontra_te en Twitter.

Los tés. Hay 60 variedades estables y las mezclas que salen a pedido, porque Victoria elabora sus propios blends personalizados, “que son muy habituales en las tiendas de té de Europa”, explica. Suele hacerlos en función de solicitudes puntuales, para una celebración, por ejemplo. Averigua las preferencias del agasajado y también indaga con qué se maridará. En el festejo, se sirve su té en un elegante samovar y los invitados se llevan una muestra como souvenir.

Los accesorios. Hay termos modernos, muy coloridos. También cuencos, tazas y jarras de diversos diseños. Se lucen las clásicas teteras, algunas con infusor, y las transparentes que permiten ver el color del licor. Las bolsitas reutilizables de seda —patentadas en 1901— son originales en el mercado uruguayo y concuerdan con el compromiso ecológico del emprendimiento (también usan el sistema de pago con tarjeta sin tique que envía el recibo de compra por teléfono o correo electrónico).

Efectos del cotrabajo. Viajes El Corte Inglés Uruguay, asociado al Club del Té de Argentina, ofrece un viaje por Japón en junio de 2018 para conocer todos los detalles del té con la compañía de expertos en la materia.

Un té para un cafetero. “Para un cafetero, la oportunidad es para el chai porque tiene fuerza y presencia”.

Cada momento del día tiene su té. “Todo es a gusto, obviamente. Sugiero comenzar con un pu-erh para aprovechar la fuerza de la teína. A media mañana, un té verde, por ejemplo. Después de almorzar, es bienvenido un herbal porque es digestivo. También puede ser un rooibos y hay tés negros que van muy bien, el Christmas que nació para ser digestivo, por ejemplo. En la tarde se bajan las cafeínas. Un té negro o verde según la merienda. Y para la noche, un rooibos, un té descafeinado o algún té chino con baja cafeína”.

Sabores para regresar por más. El Christmas tea, la receta que tomaba la reina Victoria luego de la Navidad. Es un té robusto, con cuerpo, que ofrece abiertamente sus notas cítricas.

El chai que despierta la tradición de la medicina ayurvédica. Transporta al invierno, a una taza que abriga ante las inclemencias del tiempo.

Rascal, una infusión de frutas con flor de hibisco, pasas de Corintino, manzana, rosa mosqueta, papaya, piña, cereza y frambuesa. Es una bebida con la pasión del rojo escarlata, profunda y frutal, para tomar caliente o fría, perfecta para mitigar el calor del verano uruguayo.

Winter´s Delight, otra infusión frutal con trozos de manzana, sultaninas amarillas, canela, pera, banana y almendras. ¡La versión líquida del crumble de manzana! Inolvidable.

 

 

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“Todo café parte de un ´espresso´ que debe estar espectacular, esa es la base”

Una propuesta para sibaritas expandió el menú cafetero del Cordón Soho. En Ganache del Mercado Ferrando, Dahianna Andino (34 años), primera barista del Uruguay con formación internacional en la temática y sólida experiencia ganada en Colonia del Sacramento, propone café de Colombia para conquistar paladares.

Ganache Ferrando está sobre la calle, es el primer local al entrar al Mercado que fue inaugurado en noviembre de 2017 y que concita el interés de montevideanos y extranjeros. El recinto es pequeño y armoniosamente decorado ―a cargo de Elisa Uriarte―, con detalles finos (una lámpara, un marco, el color de una de las paredes), sin ser cursi. Ganache tiene equilibrio y personalidad. “Es una tienda de café”, explica Andino. “A diferencia del local de Colonia que tiene sándwiches y grandes tortas, en Ferrando ofrecemos opciones secas individuales para acompañar un buen café colombiano”. Al entrar al lugar, el aroma penetrante de la infusión viaja de la nariz al cerebro sin escalas y pone a funcionar las papilas gustativas de inmediato.

La carta de cafés es tentadora y admite diversas preferencias; además, está didácticamente presentada en las pizarras, con las bebidas agrupadas (los solos, con leche, con chocolate y los fríos) y responde a las tendencias del momento, jerarquizando a las infusiones y con la presencia del café frío.

Entre los solos de máquina, en Ganache Ferrando sirven espresso, americano y espresso doble. Las infusiones (brew) son tres: V60, aeropress y la prensa francesa. Con leche las opciones son macchiatto, cortado, café con leche, capuchino italiano y capuchino il Pepe. Con chocolate hay mochachino y submarino, y para el verano están los fríos: el clásico, con leche y también con helado.

A los alfajores, conitos, brownies, cookies y budín de naranja, se le suman té, agua mineral y refrescos Jariola. También venden pequeñas cafeteras (prensa francesa y Melita con filtro), accesorios y café en grano, que muelen en el momento según el tamaño del grano que el cliente necesite (con asesoría, si es necesario).

Preparar un café de barista, como el que sirven en Ganache, requiere método. Andino lo realiza con pasión y lo cuenta con calma, como si lo saboreara. Se detiene en los detalles y vuelve sobre los aspectos que considera importantes. Es precisa en la explicación y se apoya en los gestos para indicar los movimientos, “es que me gusta bailar y preparar el café es una danza”, agrega.

“Para realizar un buen café en máquina de espresso, primero hay que seleccionar el café de especialidad que ya está tostado, buscar la molienda adecuada y molerlo en el momento en función de la presión que el barista le imprimirá. Son entre 7 y 10 gramos de café que se presionan con el tamper. Más o menos, en mi caso, aplico unos 15 kilos de presión al café en el portafiltro. Luego, el portafiltro se coloca en la ducha de la máquina para la extracción que oscila entre 21 y 30 segundos. Si es un espresso, ya está pronto. Pero si el cliente quiere un cortado o capuchino, en la lanceta se hace el aireado para la crema. Y después, el cliente dirá”, resume la barista que ostenta el título de primera mujer tostadora de café del Uruguay.

Una pequeña barra que mira a la calle —con enchufes y buena luz para trabajar— y el área común del Mercado aguardan a los clientes que llegan desde las 8 AM a desayunar. Las mañanas de verano del Mercado son frescas, tranquilas y luminosas, perfectas para trabajar. Los visitantes del mediodía levantan el clásico café luego del almuerzo y en la tarde, principalmente, están los que se atreven con el café frío que fue infusionado durante 20 horas en agua fresca (casi un elixir). “La gente no está acostumbrada al café frío todavía, pero lo prueban y gusta. Vamos de a poco. El uruguayo se aleja del café en verano, que nosotros recomendamos ampliamente porque hace tanto bien… es un subidón, muy necesario cuando baja la presión por el calor”.

Además de servir café de especialidad, los baristas tienen el propósito de educar. Dice Andino que es un proceso a largo plazo, que demanda tiempo porque hay que desacostumbrar al paladar y enseñarle nuevos sabores. Confiesa que le gusta y mucho. “En eso estamos”, agrega. “Los clientes de Ganache Ferrando están interesados en conocer más y quieren degustar un buen café, que debe tener equilibrio entre el sabor y la presentación. Todo café parte de un espresso que debe estar espectacular, esa es la base. Un dibujo muy lindo en un café malo no tiene sentido”.

Dahianna sugiere tomar el café sin endulzar. “Me rompe el corazón cuando me piden Sucaryl. Pero hay que tener cintura, es parte de enseñar. Muchas veces, cuando puedo conversar con el cliente, recomiendo que lo pruebe sin nada porque el café con el que trabajamos nosotros, de especialidad, es de altura y ya tiene azúcares naturales. Y si luego necesita endulzarlo, está todo bien porque en definitiva lo que importa es la experiencia de beber un buen café que hace bien, que levanta. Un buen café es inspirador, te funciona la cabeza, te da energía”.

El capuchino italiano de Ganache es así de inspirador, tiene todo: energía, cuerpo y aroma, y solo se le puede pedir una repetición y otra más… Lo sirven con leche entera o descremada y con un arte late que va directo a Instagram. Es verdadero equilibrio entre sabor y presentación. Es un imperdible del paisaje gourmet de Montevideo; para el mejor desayuno, un rato de arduo trabajo a media mañana o el shock de energía de la tarde. Es un viaje de sabor desde Colombia, con la experiencia uruguaya de Dahianna Andino, para elevar el nivel cafetero del Cordón.

Ganache Mercado Ferrando

Chaná 2120 esq. Joaquín de Salterain.
Abierto de lunes a sábados de 8 a 20 h y domingos de 8 a 16 h (un acierto para las mañanas montevideanas que están escasamente provistas de opciones dignas para desayunar y trabajar).

Mercado Ferrando: lunes a viernes de 8 a 01 y domingos de 9 a 16 h.

Shots del diccionario barista

Aeropress: cafetera de émbolo
Capuchino italiano: dos ristrettos con la leche bien encremada.
Capuchino Il Pepe: “un capuchino bien servido, con una decoración de chocolate”.
Macchiatto: un espresso “marcado” por la leche.
Mochachino: capuchino con chocolate.
Prensa francesa: cafetera de émbolo.
V60: cafetera con filtro.
Ristretto: un espresso abreviado, un café pequeño, corto.
Submarino: chocolate con leche.

Más lecturas sobre cafés

 

 

[Artículo publicado el domingo 21 de enero y editado el lunes 22]

Vigente y con constantes mejoras: Ideas + no defrauda

A fines de noviembre, la plaza Florencio Sánchez del Parque Rodó se prepara para un clásico del paisaje montevideano. Cuando llega el último mes del año, los puestos y el escenario ya están prontos, los artesanos pasaron noches sin dormir para mostrar sus productos y la esquina de 21 de Setiembre y Gonzalo Ramírez se prepara para recibir oleadas de visitantes cada noche.

Desde el primer día de diciembre hasta el 24, la feria Ideas +  muestra calidad. El paseo ha procurado, a lo largo del tiempo, sofisticarse para mantener vigencia; condición fundamental en épocas en las que proliferan las ferias.  El proceso de selección de los artesanos es exigente en calidad y en atención, y ambos aspectos se perciben al mirar, consultar y comprar.  El público responde a la Feria con presencia sostenida e Ideas +, como en años anteriores, no defrauda y muestra diversas opciones de regalos, además de una nutrida agenda cultural.

En Ideas + el rubro orfebrería parece ser el más fuerte, el que aporta la identidad. Los materiales más originales y los clásicos están presentes en un amplio rango de precios. La decoración es otro punto fuerte con propuestas ornamentales en vidrio, cerámica y madera, y el vinilo que se impone junto con algún otro material innovador.  Hay luminarias, juguetes para niños, agendas y cuadernos, jabones, algo de ropa, bolsos y carteras, mates y otros objetos utilitarios. Están las librerías y el repertorio gastronómico se ha ampliado significativamente con la inclusión de alimentos y bebidas de corte gourmet.

 

Cada año, entre el bullicio y los puestos que se suceden uno al lado del otro, se destacan ciertas propuestas por su originalidad. En 2017, vale detenerse en Jacarandá, Aromas de la naturaleza, Zampin, Comolópezenelagua y Enanas de Jardín.

Jacarandá ofrece encuadernación artesanal con toques rústicos. Hay agendas, cuadernos, álbumes para fotos y bitácoras de viaje en diversos materiales y tamaños, con predominio de los colores tierra. En la propuesta de Jacarandá hay interés ambiental con el uso del papel reciclado y tapas de tela con impresión botánica (técnica de ecoimpresión con tintes naturales).

Los perfumadores para pequeños ambientes de cerámica artesanal de Aromas de la naturaleza son los más originales en el rubro. El emprendimiento invita a impregnar la vida cotidiana con perfumes naturales. Por eso, las fragancias de los perfumadores están inspiradas en el aire, el agua, la tierra y el fuego. Se compran por unidad o toda la colección.

Zampin es la opción de regalos para los más pequeños con creaciones que dan cuenta de creatividad, originalidad y armonía conceptual. Se nota el trabajo interdisciplinario en el que el diseño tiene un rol importante, con especial énfasis en la función didáctica. En este puesto hay “cuentacartas” (para reconocer, organizar y contar números e imágenes), rompecabezas reversibles de la línea Animalia (con dibujos muy simples e icónicos), juegos para estimular la memoria y tazas con animales y frases. La propuesta de Zampin es singular, los materiales son durables y los trazos son bellísimos.

Comolópezenelagua es el puesto de Diego López Brandón. El artista, en esta ocasión, muestra piezas en madera calada: cuadros pequeños y medianos, algunas esculturas, móviles y ornamentos para colgar. El trabajo artesanal de López Brandón es delicado y extraordinario; la temática varía entre animales y flores de colores sutiles, muy bien manejados. Entre gatos, perros, peces, ranas y crisantemos, sobresalen dos piezas inspiradas en el Quijote que demuestran el prodigio del artesano.

Enanas de Jardín es la alternativa uruguaya en alforjas, bolsos, riñoneras y chalecos para ciclistas. En la propuesta de Enanas predominan el color y la comodidad. Los materiales son a prueba de agua y muy resistentes. Hay alternativas para niños y grandes, con diseños muy jugados y otros más clásicos.

La incorporación de Enanas en la Feria refleja una tendencia que se impone en Montevideo y evidencia la necesidad de considerar estacionamientos para bicicletas en cada emprendimiento (en especial, si son públicos). No es responsabilidad exclusiva de la Intendencia Municipal de Montevideo —que prometió mucho y ha hecho bastante poco—, los operadores privados también deben sumarse a una realidad que no es solo moda, sino una necesidad urbana.

La falta de un espacio para estacionar las dos ruedas es una de las debilidades de Ideas +. Con seguridad, un estacionamiento con estas características será considerado en próximas ocasiones, puesto que los organizadores han demostrado estar atentos a las necesidades del público. La ampliación de la oferta gastronómica y el repertorio de actividades para niños revela adecuación, una de las claves de la Feria que se mantiene vigente a partir de altos estándares de calidad y un radar puesto en el público.

 

Sugerir libros, reinvidicar el oficio

 

En la primavera de 2016, una librería con nombre literario irrumpió en la vida montevideana…

En la primavera de 2016, una librería con nombre literario irrumpió en la vida montevideana y desplegó en su ancha vidriera —en el cruce de las Avdas. Rivera y Soca (Pocitos)—, sugerencias que se diferencian de la oferta habitual. Además, en las redes sociales, el nombre, con la impronta de un centro cultural, comenzó a sonar con talleres y encuentros de diversas temáticas.

Las Karamazov” es un lugar pet friendly en el que venden café y té de buena calidad y lo sirven en tazas de cerámica artesanal (Taller Gallina, Colonia del Sacramento), especialmente elegidas. Tienen un piano abierto en el que una tarde tocó Luciano Supervielle y llevaron adelante un ciclo de cine mudo, musicalizado con ese piano, con la participación de veteranos, jóvenes y hasta niños. Se sumaron a Museos en la Noche y despidieron el año con canciones hiperacústicas. Así de originales son.

Detrás de la librería “Las Karamazov” hay dos mujeres jóvenes, ambas formadas en Letras. Mariana Álvarez (33) y Martina Seré (27) saben del oficio y conocen los vericuetos de las librerías porque tienen experiencia en el rubro. Trabajaron juntas durante un buen tiempo, se hicieron amigas, se complementan muy bien, y haber concretado la apertura de la librería les permite “conjugar trabajo con placer”.

Con los ahorros de mucho tiempo y un estilo de vida austero, juntaron el dinero para alquilar, armar la colección y amueblar. En remates y en Mercado Libre consiguieron mesas, estanterías, y sillones, una lámpara y alfombras para ambientar un living. La mesa que se destaca, en un conjunto armónico y colorido, es un banco de carpintero. Es una mesa con presencia, fuerte y sólida, como los libros que sostiene.

El fondo de “Las Karamazov” está pensado con rigor y amor, y cada libro es elegido por sus cualidades literarias

Conocer el ambiente de las librerías permitió a Martina y Mariana iniciar un aceitado vínculo comercial con las distribuidoras y las editoriales. Con un proyecto minucioso y tan analítico como les fue posible, seleccionaron los libros cuidadosamente. Sabían que el material es esencial porque “no se trata de acumular lo que todas tienen o caer [exclusivamente] en la novedad, pero tampoco se trata de ser elitista”. El fondo de “Las Karamazov” está pensado con rigor y amor, y cada libro es elegido por sus cualidades literarias.

El nombre de la librería es un guiño literario (Los hermanos Karamazov del ruso Fiódor Dostoyevski) con una licencia de género y surge de una historia en común, porque en más de una ocasión, trabajando juntas, les preguntaron si eran hermanas. Tenían la convicción de que el nombre de su librería debía tener referencias literarias, querían que no fuera rebuscado ni esnob y a ambas les gusta la literatura rusa en general y Dostoyevksi en particular. Así llegaron a “Las Karamazov”, hermanadas por una pasión en común y con el anhelo de que el proyecto funcionaría. Aclaran que mucha gente decodifica el parpadeo, aunque también les gusta explicar las razones de la elección, ante quienes no conocen la obra rusa.

“No se trata de despachar, sino de sugerir, orientar, recomendar y escuchar a otros lectores”

Su objetivo fue, desde el momento de pensar el proyecto, ser una librería para lectores que buscan una recomendación y que también están abiertos a sugerir. Orientar, desde su pasión como lectoras, es el diferencial de “Las Karamazov” porque “la diferencia del librero se basa en si es o no es lector. No se trata de despachar, sino de sugerir, orientar, recomendar y escuchar a otros lectores”.

Armaron y mantienen las mesas con recomendaciones basadas en su formación y como lectoras, fundamentalmente, porque insisten en que “la función del librero es recomendar y orientar”. A Mariana le gusta, entre otros autores, Hebe Uhart (Argentina), John Cheever (EEUU), Jorge Luis Borges y Juan José Saer (Argentina). Martina se inclina por la literatura infantil, los libros ilustrados y se especializó en novela gráfica alternativa.

En estos meses, las libreras han notado que el público que se acerca es muy diverso; los visitantes consultan por las sugerencias (jugadas, en algunos casos) que muestran en la vidriera o las que resaltan en las mesas. El intercambio que se genera es recíproco, pues Martina y Mariana se nutren de comentarios y consejos de otros lectores. También se “alimentan” de reseñas y críticas —La Diaria, Babelia y Eñe, entre otros—, pues la formación continua es clave.

Una librería concebida como un punto de encuentro cultural

Los talleres que han llevado a cabo desde la apertura son un eje fundamental en la concepción de la librería. “Las Karamazov fue pensada como algo más que un lugar para vender libros, fue concebida como un punto de encuentro, como un espacio cultural”. Al igual que un aleph que condensa diferentes lenguajes, en la librería también hay café, té, un piano abierto y un club de lectura.

“Las Karamazov” es una propuesta joven y, por lo tanto, es muy pronto para evaluar, aunque sí es momento para proyectar. “Esto recién comienza, acaba de concretarse.  Se puede vivir del oficio y mantener el espíritu de calidad [en función] de los talleres, la elección del material y nuestra presencia para recomendar”.

La librería tiene un horario amplio, un par de sillones que son una buena excusa para a bajar el ritmo y las mesas invitan con libros bien dispuestos. Además, la propuesta de encuentros y talleres es amplia y también tentadora. “Las Karamazov” no es una librería más, sin lugar a dudas.

Adelantos del ciclo de talleres 2017

El año comenzó con un ciclo de Encuadernación artesanal a cargo de Gervasio Monchietti. Para el Día Internacional de la Mujer prepararon un encuentro especial con lecturas, música y la creación de un fanzine. Próximamente habrá una Clínica de guion con Daniela Speranza, un taller de Aproximación a la escritura con Fabián Severo y repetirán “un éxito del año pasado”: Ilustración emocional a cargo de Flor de Jopo. Habrá también un taller de tango oriental para conocer a los representantes uruguayos en el tango.

El Club de lectura de “Las Karamazov”

Los socios pagan una matrícula ($ 500) y una cuota mensual ($ 300) y pueden llevarse la cantidad de libros que quieran por mes, salvo que pueden retirar solo dos en cada ocasión. El club tiene una colección propia, diferente a la de la librería, que se nutre de las sugerencias de los miembros.

 

 

Estantes con detalles en la “casa de Rose Galfione”

Rose Galfione se ha puesto de moda y la tendencia parece haber llegado y superar al término, incluso. Moda es, según el diccionario de la Real Academia Española, “uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo” y en la concepción de la propuesta de Rose (productos y servicios para el hogar) hay valores que, por definición, son atemporales.

Rose  —nacida en Uruguay con muchos años de vida en Argentina— es licenciada en Relaciones Públicas, cocinera profesional y sommelier. Desde hace un tiempo su nombre es, en ciertos ámbitos, un lugar común que condensa la tranquilidad de valores que no necesitan explicación: hospitalidad, tradición, hogar, sencillez, buen gusto.

Su formación y su inquieta cosmovisión la han llevado a generar propuestas para la “puesta de mesa, los arreglos florales y la etiqueta, (…) las recetas de cocina para distintas ocasiones, la hora del té, el servicio y las diferentes maneras de recibir invitados”. En la “casa de Rose” hay cursos y charlas, además de accesorios para generar efecto de hogar.

En la búsqueda de esos detalles (que elevan un momento cotidiano), cinco días antes de la Navidad llegué a la “casa de Rose” en Carrasco, sobre la calle Rostand. Con el apuro de las fiestas y con una lista que clamaba por varios regalos originales, me dejé arropar en el mundo atemporal de Carrasco. El comercio de Rose —una casa amplia y con exquisitos detalles— acompasa la personalidad de un barrio que se ha transformado en uno de los paseos de compras más distendidos de Montevideo.

En los estantes de Rose encontré lo que buscaba y me tenté con varias cosas más. Hay guirnaldas y árboles navideños, mermeladas, velas, “vestidos” para botellas, paneras, cubiertos de delicada madera, plantas, cerámica, manteles, individuales y frascos con todos los ingredientes necesarios para preparar un budín. Los accesorios para el hogar que Rose ofrece tienen el sello “hecho en casa”, en cada uno se siente la mano y el buen gusto de quien cuida los detalles.

Si tu lista todavía tiene pendientes, date una vuelta por lo de Rose. Y si no, agendá una visita en algún momento del año porque esta mujer se reinventa cada temporada a través de cursos, charlas y diversas oportunidades en las que siempre reina el detalle para disfrutar de la vida cotidiana. Ir a su casa es como vivir en el mundo Pinterest del “do it yourself”. Sus objetos inspiran y todo resume estilo, hasta el envoltorio de los regalos.

Fuente: @RoseGalfioneSite

IDEAS +: un itinerario cultural que identifica el diciembre montevideano

Ya en diciembre y con perfume a jazmines, la segunda entrega de “compras para Navidad” se centra exclusivamente en una de las ferias clásicas de Montevideo: IDEAS +. Desde hace muchos años, la esquina de 21 de Setiembre y Gonzalo Ramírez alberga, el último mes del año, una movida en la que se lucen artesanías, libros, música y poesía. Creo haber ido muchas veces y la feria nunca me defraudó. No siempre pude comprar algo, ya que en ciertos casos mi situación económica no era propicia, pero recuerdo que en todas las oportunidades algo me tentó, porque IDEAS + se caracteriza por ofrecer una amplia oferta de artesanías de alta calidad.

IDEAS + es herencia de un gran trabajo que realizó, durante 47 años, la poeta Nancy Bacelo en diferentes lugares de Montevideo. “Ideóloga y alma mater de la Feria del Libro y el Grabado de Montevideo”, Nancy falleció en 2007 y ese mismo año surgió un colectivo de antiguos exparticipantes de la Feria. “Con [una] enorme hogaza de pan bajo el brazo y sosteniendo el legado histórico de la vieja Feria del Libro y el Grabado”, estos expositores (artesanos y libreros) crearon el proyecto IDEAS + con una nueva identidad y estatutos propios.

El grupo apuesta a empresas emergentes, expresiones artesanales de diferente índole, ONG con anclaje social, y se vincula con la Intendencia de Montevideo, la Alcaldía del Municipio B, el Ministerio de Educación y Cultura, el Ministerio de Turismo, la Universidad de la República, la Escuela Nacional de Bellas Artes y la Facultad de Arquitectura. Sus miembros trabajan arduo para ofrecer un paseo con artesanías, libros y actividades culturales que comienza el 1º de diciembre y finaliza el 24.

La feria es, a mi modo de ver, una de las mejores en el rubro. Me gusta cómo están armados los puestos, la estética general, el circuito y la calidad del trabajo de artesanos y orfebres. En 2016 la visité con varios propósitos: no solo mirar y comprar, sino reseñar. Me encontré con artesanos abiertos a ser fotografiados y, cuando expliqué la razón, interesados en aparecer en la reseña, también.

En la búsqueda de regalos para Navidad, en una oferta con más de cien puestos en varios rubros, en IDEAS + se destacan algunas propuestas por la singularidad, la originalidad en los diseños o los materiales inusuales.

Acervo. En el puesto de Acervo hay objetos cotidianos y elementos decorativos realizados con textiles estampados. Son productos simples, pintados artesanalmente sobre algodón. Hay individuales con bolsillo (originales y preciosos), manteles, repasadores, lonas de playa, bolsos, almohadones, fundas, delantales, materas y organizadores, entre otros. Los colores llamativos y los estampados descontracturados hacen que estos objetos cotidianos se transformen en piezas que dan ganas de usar.

Arte Cotidiano. La oferta de artesanías pintadas en madera es tan amplia (no solo en IDEAS +) que, hasta ver a Arte Cotidiano, creía que no había lugar para algo nuevo. En cambio, la artesana Natalia Montero logra piezas únicas con espectaculares colores. La madera, el vinilo y las lonas cobran vida con una estética vibrante. En este puesto hay banquitos bajos (para niños y adultos), relojes, bandejas, materas, tablitas, individuales de pvc, almohadones, delantales, hamacas, zancos. En Arte Cotidiano abunda el color, hay mucho verde, amarillo, rojo, azul; la estética es preciosa y los productos hablan por sí mismos.

Arte Suculento. Estos artesanos venden cactus y cuadros vivos. Estos últimos son una de las sugerencias más originales de IDEAS + 2016. En pequeños y medianos marcos de vistosos colores y con plantas suculentas —las que almacenan agua en hojas, tallos y raíces—, los cuadros vivos son perfectos para agregar un toque verde. Tienen la frescura de las plantas y toleran la sequía, aunque el exceso de humedad afecta sus raíces. Las suculentas son fuertes y se adaptan al interior o al exterior con facilidad. Los cuadros vivos de Arte Suculento tienen volumen, cuerpo, diversas plantas e incluso algunas flores. Los marcos y las plantas combinan perfectamente, en cuadros horizontales o verticales, casi para cualquier lugar.

Cactus. Los bolsos y accesorios de Cactus son una tentación. Sobre lona cruda, con estampados a mano y de fuertes colores, hay carteras y bolsos de diversos tamaños. Los nombres de los productos de Cactus transmiten la energía de la marca: Regina, Dindinha, Tonia y Joaquina son propuestas pensadas para mujeres que necesitan guardar de todo, con los bolsillos y compartimentos necesarios. Las carteras, bolsos y accesorios de Cactus se estampan a mano sobre lona cien por ciento de algodón con tintas al agua y aportan un toque juvenil y descontracturado.

Bea Kas. Arte en Cerámica. La cerámica que realiza Bea Kas tiene relieve, colores intensos y brillantes, formas sugerentes. En este puesto hay relojes para pared que combinan cerámica y metal, ondulines y broches, caravanas, prendedores y collares (cortos y largos). La propuesta de Bea Kas es vigorosa y, en un rubro con mucha competencia, se destaca por su originalidad.

Cerámica Charrúa 2630. La oferta de cerámica es un rubro casi saturado y desde 2003 Alberto Benítez, Laura Ramos Visca e Irene Santa Cruz procuran investigar para producir piezas originales, además de dar clases en el taller. Tienen dos líneas: utilitaria (de producción) y escultórica (de concepto). En particular, las macetas que venden en IDEAS + atraen la mirada por la originalidad lograda en los diseños. Usan diferentes esmaltes y están dibujadas a mano con pigmento negro. Son piezas únicas que no solo se usan para albergar plantas, sino para guardar todo lo que la imaginación sugiera (útiles de escritorio, especias, broches y gomitas para el pelo, cubiertos y espátulas). Hay de diversos tamaños y para todos los gustos.

Farfalla Joyas. Las creaciones de Virginia Díaz Mosca, de Farfalla Joyas, son piezas realizadas a mano que involucran metal, guampa, alpaca, lana. Priman las figuras geométricas y la combinación de materiales diferentes en colgantes, pulseras, pines portalentes, anillos y prendedores. La orfebrería de Farfalla Joyas es elegante e innovadora; en especial, se destaca la línea de metal y lana en la que la orfebre usa colores que remiten la estética altiplánica.

Sietemilímetros Objetos. Sietemilímetros es uno de esos lugares en los que es posible comprar regalos para las más diversas edades y ocasiones. Hay objetos de todo tipo: pizarrones para heladera, portallaves, imanes, pantallas, vinilos, estampados, blocks, posavasos. La inspiración de los objetos tiene notas retro y vintage, con toques de humor, detalles de cómics y de personajes de la música y el arte.

Maluk Regalos Empresariales. Mary Cainzos y Lourdes Morales del Taller Maluk exponen objetos de madera, vidrio y loza con incrustaciones en metal. Hay portabotellas, decantadores y otros accesorios para los amantes del vino, vasos, frascos, portacubiertos, cajas y cajitas. Y el regalo más original es el costurero: un pote de loza blanca que cierra con ganchos de metal. Debajo de la tapa contiene la tradicional almohadilla para las agujas y los alfileres, y adentro hay lugar para los hilos, centímetro y otros objetos. He visto numerosos costureros, me gustan porque son un regalo versátil con reminiscencias de hogar, y este en particular es único en su especie.

Taller Tungue-lé. Los juegos de mesa de este taller, realizados en madera y pintados de vistosos colores, son para niños y adultos. Hay trompos con eje de lápiz y juegos de mesa de las más diversas civilizaciones. En el taller realizan una exhaustiva investigación histórica y antropológica para ofrecer pasatiempos que desarrollan la paciencia, el ingenio y la estrategia y que son, además, manifestaciones culturales. En una mesa larga, sobre un mantel oscuro, sobresalen los juegos, todos coloridos y con piezas de distintas formas y tamaños. Entre tantos, me llamaron la atención el Puluc (Centroamérica), el Senet (Antiguo Egipto) y el Solitario Inglés con el que jugaba, de niña, en la casa de mi abuela.

IDEAS + 2016 cuenta con 115 puestos en los rubros joyería-accesorios, madera-hierro, grabado-metal, cerámica-vidrio, jabones, cuero-textil, diseño-decoraciones, juegos didácticos-juguetes, luminarias-relojes y varios; y 26 de libros, fotos-música. La oferta gastronómica es la más débil; a modo de ejemplo, vale decir que busqué una limonada casera y no encontré. Entre los tan de moda foodtrucks —a los nos tienen acostumbrados otras iniciativas— solo había dos: Glamburguer y Café Nómade. Las demás propuestas gastronómicas continúan ancladas en el tiempo y no concuerdan con la calidad de la feria.

A pesar de este detalle, que seguramente mejorará en las próximas ediciones, IDEAS + es un itinerario cultural que identifica el diciembre montevideano. Vayan y miren, cada noche hay música, presentaciones de libros y otras intervenciones culturales que ambientan un recorrido tentador que permite conocer las manifestaciones artísticas de artesanos y orfebres del Uruguay.

Fuente: IDEAS + diez años. 2016 / http://www.ideasmas.com/la-feria/un-poco-de-historia/

Paradas para otra ruta con sabor a café

 

La primera reseña de cafés generó un aluvión de sugerencias que procuraré consignar en estas y en próximas entregas. El artículo gustó y ha servido de hoja de ruta, así que el objetivo ha sido cumplido más allá de lo esperado. Me he animado a más, incluso a proyectar una sección fija (“Rutas que despiertan sentidos”) y recomendaciones de otros temas (limonadas, sopas, etc.) debido a la reciprocidad cosechada.

La intención de esta nueva reseña es la misma que la primera: presentar y recomendar lugares para diversas ocasiones (estudiar, trabajar, un rato a solas, con pareja o con amigos).  En esta nueva publicación se suman dos locales de Punta del Este y varios de Montevideo; algunos surgieron a propuesta de los lectores y otros a partir de explorar y probar. El relevamiento de cafés no es exhaustivo, ni pretende llegar a serlo, aunque las diferentes notas sobre el tema podrán llegar a componer el panorama de la oferta de cafés. Tampoco sigue líneas geográficas, históricas, de popularidad o de renombre, sino que  procura dar a conocer cafés que, por alguna razón y por la experiencia, considero que merecen ser reseñados.

Café Central (local El Gaucho). Ya tiene historia, fue uno de los primeros cafés de nuevas tendencias que abrió en el Centro. La conexión a internet es buena y el ambiente en general es muy cálido. Las mesas son firmes —aspecto importante porque las que “bailan” son una verdadera distorsión— y cuentan con un detalle que es digno de imitar: gancho para la cartera. Café Central es una alternativa acorde a una pausa corta en el medio del ajetreo, también para una extensa charla e incluso se presta para trabajar en solitario o de a dos (porque las mesas son chicas). El cortado es fuerte, ideal para despertar o sacudir la modorra de la tarde. Lo sirven con mucha espuma que se sombrea sorbo a sorbo.

Cocó Petit Café (Pocitos). Cocó Petit Café es un lugar “pp”: pequeño y primoroso. Es casi como un quiosco grande, es muy afrancesado y parece de revista. Sirven jugos, té frío y varias opciones de café, además de sándwiches gourmet y dulces diminutos (que, por otra parte, debo confesar que no he degustado solo por conducta porque la tentación es elocuente). No probé la wifi porque siempre fui con el propósito de ponerme al día con alguna amiga. Al lado y con entrada directa, hay un bazar que es toda una perdición… así que la visita a Coco Petit Café es doblemente tentadora.

El Palacio del Café (local Ciudad Vieja). En la calle Bacacay hay un diminuto local de El Palacio del Café que es una exquisitez. El espacio es reducido, con mesas pequeñas sobre la ventana y buenos sillones. Hay un aroma penetrante a intenso café y las opciones (cortado, capuchino y algunas más) son riquísimas y están bien servidas. Hay leche descremada y buena wifi, aunque es una opción para un café rápido debido al tamaño del local.

La Madriguera Café (Carrasco). En La Madriguera no solo se degustan excelentes cafés (son baristas, saben del tema y se nota que lo viven con convicción y desde el alma), sino que se disfruta de un ambiente cultural más amplio. Un buen café es un viaje al lugar de origen, aunque esa región del mundo nos sea ignota, y en La Madriguera ese periplo se combina con diversas manifestaciones artísticas.  La Madriguera es una buena alternativa para que un café (¡de verdad!) abra la puerta a la magia de Alicia y su espejo…

Philomène Café (Punta Carretas). Esta clásica cafetería de Punta Carretas es casi íntima y perfecta para tomar el té con amigas. Tiene encanto y estilo en los tés en hebra que ofrece (calientes y fríos), en el servicio de cafetería, en los jugos y en la vajilla. En particular, las teteras están recubiertas con vestidos de crochet, un detalle peculiar, un viaje a la mesa de las abuelas. Philomène es muy pequeño y demasiado bullicioso para estudiar o trabajar, pero es tan lindo para ponerse al día con los afectos.

Café Ramona (Centro). Café Ramona es muy nuevo y está glamorosamente ambientado. Tiene un diseño jugado, con mesas de mármol gris que en el conjunto brindan una cálida sensación. Ramona ofrece desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, y tiene una carta con propuestas veganas, incluso. Sin lugar a dudas, ¡es una innovación en el mundo de las propuestas gastronómicas montevideanas! El café tiene todo lo necesario para acompañar introspección, charlas, trabajo o estudio porque ofrece buen sabor, leche descremada y espuma. Cuentan con buena wifi y mesas lo suficientemente amplias como para trabajar individualmente o en pequeños grupos.

Late Café (Punta del Este). En una amplia casa de una esquina de la calle Los Alpes está Late que tiene una propuesta con toques gourmet para almuerzos, meriendas y cenas. Sus mesas son cómodas y en especial hay una bajita con dos sofás al lado de la estufa: un rincón que es un encanto. No probé el café porque no tenían leche descremada, así que me incliné por el té y no fue una decepción pues ofrecen la excelente línea Alma Té que se vende en Punta del Este. La wifi es abierta (solicita algunos datos) y funciona bastante bien, así que el lugar es óptimo para trabajar o webear, aunque la atención me pareció algo “rústica”.

Tea for Three / TFT (Punta del Este). Tea for Three es perfecto o casi… porque solo le falta contar con vista al mar para obtener un diez sobre diez. Adoro TFT, he ido varias veces y tengo horas de trabajo de tesis ahí. Tiene mesas grandes (una “comunal” que es perfecta para compartir con otros comensales, tan de moda en el extranjero) y otras más íntimas. El café es bastante rico y ofrecen leche descremada. La atención es excelente y el ambiente fantástico, es el típico lugar en el que se respira “buena onda”. La wifi es potente y cuentan con varios enchufes. Si estuviera en Montevideo, sería mi segunda oficina, sin lugar a dudas.