Pokés y otros platos hawaianos en un «delicioso mar de recetas»

Publicado en Alacarta.uy / 9 de octubre de 2019

Celia Farrar y Guy Jackson viven en Reino Unido y son los responsables de Eat Poke, el primer puesto callejero de poké londinense. Celia trabajaba en el mundo de la moda y Guy en márketing y en un viaje a Los Ángeles, en 2012, probaron pescado marinado en la playa. El entusiasmo fue tal que terminaron gestionando un negocio gastronómico similar en Londres.

Poké—que según mencionan los autores lleva tilde en la «e»— significa cortar y «tradicionalmente consiste en trozos de pescado fresco crudo que se sirven espolvoreados con sal marina» y la receta, originaria de Hawái, tiene larga historia. La propuesta de Guy y Celia es una «versión más relajada del sushi» con otros productos frescos para «crear cuencos de soleada felicidad». El éxito de su emprendimiento, una empresa gastronómica totalmente dedicada al plato hawaiano, los impulsó a publicar su primer libro en 2017. Así surgió Poké. Cuencos de sushi con inspiración hawaiana.

Los autores crearon un viaje por el mar con esmero en el diseño y bellísimas fotografías de Matt Russell, un reputado fotógrafo especializado en gastronomía y viajes. El libro tiene tapas celestes, letras azules, las primeras y las últimas hojas (las de guarda) son fotos de escamas de pescado, el inicio de los capítulos es en azul intenso, tiene detalles gráficos que simulan olas y la paleta fotográfica recuerda el atardecer, la arena y las palmeras, las sombrillas y la ropa de playa. Lunwerg, del Grupo Planeta, fue la editorial elegida y la experiencia de los editores se refleja en la factura editorial de Poké, un libro que da gusto mirar y que, además, fue impreso en papel ecológico (cien por ciento libre de cloro).

El recorrido propuesto tiene varios muelles: los indispensables de la despensa del poké (con explicaciones gráficas y textuales); cómo se organiza un recipiente, se elige el pescado y se cocina el arroz; las preparaciones y un detallado índice alfabético. El «delicioso mar de recetas», como dicen los autores, se transita en un viaje con diversas paradas: los cuencos, los encurtidos y fermentados (una obsesión de los autores, según confiesan), los aderezos, los acompañamientos y aperitivos, los dulces y las bebidas.

Muchas de las preparaciones incluyen «chispas», sugerencias para una vuelta de tuerca de un plato que es «relajado y desenfadado» y que permite improvisación. Aunque, según se expresa en el libro, hay que tener en cuenta cuestiones esenciales que explican en detalle. La base clásica del poké es el arroz blanco y también pueden usarse pasta u hojas verdes. La ensalada es el segundo paso; luego sigue la proteína que es la «estrella del espectáculo» y que, según su insistente recomendación, debe seleccionarse cuidadosamente. Continúan la marinada (el ingrediente que diferencia al poké del sushi), los «extras originales que añaden una nueva dimensión» y finalmente los aderezos.

Con la guía de Celia Farrar y Guy Jackson preparar pokés y otras recetas de la cocina hawaiana es una tentación. Ellos lo hacen fácil y, si no hay algún ingrediente en la feria o en el supermercado, se puede cambiar porque el plato, por definición, es personalizable. Solo es cuestión de animarse y permitirse viajar en este delicioso mar de recetas de pokés.

Poké. Cuencos de sushi con inspiración hawaiana
Autores: Celia Farrar y Guy Jackson.
Editorial: Lunwerg.
Fecha de publicación: 2018 (el título original, en inglés, se publicó en 2017).
Tapa dura.
144 páginas: introducción; ingredientes indispensables del poké; cómo organizar el cuenco, preparar el pescado y cocinar el arroz; recetas; índice alfabético.
Más de 65 preparaciones de pokés, encurtidos y fermentados, marinados y aderezos, acompañamientos y aperitivos, dulces y bebidas. Recetas para incursionar en una tendencia gastronómica fresca, rápida y saludable que se adapta con facilidad a las diversas necesidades nutricionales.
$ 990 en La Librería del Mercado(@delmercadouy) y en librerías de todo el país.

Con sabor a hogar: «Conservas» de Garage Gourmet

Publicado en Alacarta.uy / 20 de setiembre de 2019

En la casa de Mauricio Pizard se elaboraban conservas. Su abuela, su tía y su madre tenían una máquina para envasar, y cada verano preparaban duraznos, higos, tomates y ciruelas. Era un ritual del que Mauricio participaba. De adulto, en su casa, retomó la tradición con aquellas recetas, otras que busca en internet o que le llegan a través de conocidos. Mauricio es arquitecto y fotógrafo, y es responsable de Garage Gourmet (un portal gastronómico-cultural) junto con Joaquín y Javier Pastorino.

Garage Gourmet nació hace dos años, y ha marcado presencia en el calendario montevideano con dos multitudinarias ferias: Ollas del Mundo (junio, Espacio de Arte Contemporáneo) y Pícnic en el Botánico (setiembre, Jardín Botánico). Además, Mauricio, Joaquín y Javier tienen activa presencia en las redes sociales. Son activistas de la soberanía alimentaria: «no somos ni veganos ni vegetarianos, no somos fundamentalistas de ninguna dieta. Queremos que la gente coma mejor, y la forma es esquivando la industria y ocupándose de la comida».

En el verano pasado, Joaquín Otero de la editorial Penguin Random House los fichó interesado en el trabajo que realizan. Vio en las conservas un material potencial. «Él nos pescó, tiene visión editorial. A nosotros no se nos había ocurrido, pero nos entusiasmó porque es algo que no hay. Nos pusimos a trabajar, y comencé a investigar todo lo que ya hacíamos intuitivamente», explica Mauricio. De esta manera, surgió la introducción de Conservas, un libro en la que se explican la alimentación y la cocina como identidad cultural y las diversas cuestiones del mundo de las conservas y los fermentados (un repaso histórico, los métodos, la manipulación de alimentos, la esterilización de los frascos, etc.).

La responsabilidad de la estructura teórica, los textos, la fotografía y el estilismo recayó en Mauricio porque «somos tres socios en Garage y, como yo me siento más cómodo en este tipo de trabajo, me encargué. Así lo hacemos siempre», explica con naturalidad. Para la selección de las recetas, trabajaron a partir de los productos estacionales, por eso el recetario recorre el invierno, la primavera, el verano, y finaliza con el otoño. «Buscamos los productos que más abundan en cada temporada en esta latitud. Agregamos algunos otros, como la granada, que son fáciles de conseguir. La idea es aprovechar el excedente de cada estación para hacer las conservas». Todas las preparaciones fueron elaboradas al menos una vez por un equipo de cocineros amigos (Pia Morosini, Gabriela Miconi, Inés Marracos, Laura Rosano, Irene Delponte, Mauricio Olivieri y Guillermo Sosa), aunque muchas son parte del recetario hogareño de los autores y «están más que probadas».

En el libro hay, entre otros, vegetales encurtidos, chutney de remolacha, mandarinas y quinotos en almíbar (invierno); mermelada y licor de rosa, lengua a la vinagreta, mermelada y jalea de níspero (primavera); salsa y dulce de tomate, conserva y mermelada de morrón, berenjena en escabeche, dulce de higo (verano); hongos en escabeche, caña con butiá, zapallo en almíbar, dulce de leche, labneh, jabalí en escabeche y vinagre de granada (otoño).    

La fotografía es entera responsabilidad de Mauricio. Las imágenes son generosas, simples y elocuentes. Abunda la luz natural en escenas de hogar. «Pudimos mostrar el borde de un plato chorreado porque así es la cocina. La gente necesita motivación, si ponés una foto perfecta y una receta cerrada como las de repostería donde cinco minutos más de batidora arruinan el postre, nunca más se acercan. Nosotros proponemos otra cosa: dar las herramientas y los métodos para que la gente experimente».

Virginia da Costa (Aurora Prints & Goods) estuvo a cargo del diseño. La primera reunión fue en el Mercado Ferrando para ver los libros de la Librería del Mercado. «Y ella entendió todo enseguida. Tenía como referencias los libros históricos de cocina, quería algo clásico y así se hizo». 

Con Mauricio dedicado exclusivamente al libro, se aventuraron a pensar el lanzamiento para el Día de la Madre, pero no querían estresarse, aclara en más de una ocasión. Finalmente, Conservas salió en abril de 2019 y fue un éxito. Se agotó en breve y la segunda edición llegó de inmediato: un mes después. «Llamó la atención, tocó hilos tradicionales, historias de familia», agrega el autor. Ahora, la obra se prepara para dar el salto al exterior, pues se distribuirá en Argentina. «Fue una gran alegría, no podíamos creerlo. El libro es uruguayo, pero también del Río de la Plata porque la tradición es la misma. Quizás haya cambios de nombre —zapallo y calabaza, boniato y batata—, pero no mucho más».

Garage Gourmet ya trabaja en el siguiente libro que saldrá en el invierno de 2020 para Ollas del Mundo. «Quedamos conformes y la editorial también. No puedo adelantar nada hasta diciembre…», agrega el autor con complicidad. 

Conservas
Autor: Garage Gourmet.
Editorial: Grijalbo.
Fecha de publicación: mayo de 2019 (segunda edición).
Tapa blanda con solapas, encuadernación rústica.
254 páginas: introducción; conservación de alimentos; recetarios; tablas y cuadros.
Un libro enteramente dedicado a las conservas, para quitarle el miedo, con recetas sencillas y probadas. «Para guardar lo mejor de cada estación, y disfrutar durante todo el año».
75 recetas con más de 45 productos: fermentados y encurtidos, escabeches y vinagretas, salsas y concentrados, almíbares y mermeladas, pestos y terrinas, vinagres y licores, deshidratados y secados. 
$ 990 en La Librería del Mercado (@delmercadouy) y en librerías de todo el país.

Pan de Garage: una experiencia de lectura con sabor a pan artesanal

Publicado en Alacarta.uy / 10 de setiembre de 2019

Salvaje Bakery (Argentina) es la panadería de Germán Torres, un expublicista que se transformó en cocinero primero y en experto panadero después. Salvaje, ubicada en Palermo, se especializa en panes de masa madre de corteza fina y crocante, rústicos, y con gusto a pan. «Cada día que pasa nuestros panes son más livianos porque hemos aprendido a contener más aire adentro por el laburo que les damos. Y tienen, al menos, cuatro harinas. Son panes raros. En Salvaje, no hay pan francés, ni pan común», explica Torres.

Este panadero es un «colgado del tema», tanto que en su biblioteca tiene más de 25 libros sobre panes, entre otros tantos de cocina. Así que, cuando surgió la propuesta de escribir su obra, ya tenía un buen panorama del rubro. Una tarde, Germán y Tomás Linch (editor de Planeta Argentina) se sentaron en Salvaje Bakery a «mirar a la gente pasar para ver de qué podía ir el libro. Estuvimos viendo referencias, cosas que queríamos y cosas que no queríamos porque Salvaje es una panadería diferente. No es ni francesa, ni argentina, ni del Río de la Plata. No es de ningún lugar. Salvaje simplemente encara el pan desde otro lado, y así surgió el libro», comenta el cocinero.

De un proceso editorial similar al de elaborar un pan de masa madre que incluye tiempo y el descanso, nació Pan de Garage. El libro reúne recetas, una historia interesante, anécdotas y algunos bonus track. «A mí me gusta mucho escribir, es lo que hacía antes de la panadería. Y me enfoqué en eso. Escribí, revisé, y miré. Fue un proceso de casi dos años. El libro tuvo tiempo para estar quieto, para releerlo, y para analizar qué estaba claro y qué no».

Pan de Garage tiene textos limpios, claros y amenos, y una fotografía exquisitamente tentadora. El libro convoca: invita a mirar, a leer, ¡y a comer pan! El recorrido puede ser fragmentario (a través de las recetas) o de lectura corrida, como si se tratara de un texto narrativo porque tiene una buena historia. Además, se aprende a preparar pan de masa madre a partir de las recetas de la panadería que se adaptaron para poder realizar en el hogar. Es una reivindicación del pan artesanal a través de un recorrido didáctico con explicaciones sencillas, ya que fue escrito para «alguien que no es del palo», agrega Torres.

El secreto de Salvaje Bakery y de Pan de Garage está en las manos y en el tiempo. Además, el tema interesa, se ha ubicado con arraigo en la agenda gastronómica y ha ganado un lugar en los hogares. «Germán hace un pan milenial, el pan como se hace en San Francisco. Es más intuitivo y menos académico, como dicen ellos. Y eso me interesó», explica Linch que tiene vasta experiencia en la edición de libros gastronómicos. «Hoy los libros de cocina ya no son solamente recetarios, sino que son la mirada de un determinado cocinero. La cocina dejó de ser una práctica y se transformó en una interpretación de la naturaleza y del entorno. Las recetas y los panes de Germán no solo son ricos y saludables, sino que tienen que ver con su manera de mirar el mundo. En el libro tratamos de transmitir toda esa información para que la experiencia de lectura sea completa».

Pan de Garagesalió en julio de 2019 y se ha vendido muy bien. El libro se exhibe en las librerías de Argentina —capital y provincias—, en Salvaje Bakery, en Uruguay y en Chile. «Vino a cubrir una cuota del mercado del pan que no estaba cubierta», agrega Linch con orgullo, pues la factura editorial de la obra ha significado «varios piropos porque gustó como objeto».

Si bien preparar pan de masa madre no es fácil, Torres dice que «animarse es mejor que quedarse quieto». Y, por ello, el libro invita a probar, aprender, degustar y preparar. Entre textos explicativos, relatos y fotos hay una selección de panes esenciales (de campo, ciabatta, de hamburguesa, etc.) y de «recetas salvajes para preparar con cada tipo de pan». También tiene básicos, dulces y consideraciones para elaborar pan a través de recetas bien explicadas. «No es un manual de panadería que te enseña a hacer bollitos con diferentes formas, sino que cuestiona la harina, el ingrediente principal», agrega Torres con pasión panadera.

Pan de Garage
Autor: Germán Torres
Editorial: Planeta
Fecha de publicación: julio de 2019
Tapa blanda con solapa y 272 páginas para aprender a cocinar con pan. Un libro pensado como si fuera un disco de banda de garage con varios bonus tracks: música para hornear, el horno, el café.  Incluye glosario de panadería.
$ 1590 en La Librería del Mercado (@delmercadouy) y en librerías de todo el país

Un encuentro delicioso, sano y atractivo en «El arte de comer bien»

Publicado en Alacarta.uy / 21 de agosto de 2019

A la periodista Diana Henry, especializada en gastronomía, le encanta comer y tiene dos debilidades: la pastelería y el pan. Preocupada por la alimentación y la salud en general, ocupada en baja su tensión arterial y perder peso y, sin omitir los carbohidratos, redefinió su alimentación. Así, se propuso preparar comidas «informalmente sanas» a partir de una «alimentación reflexiva», sin tener que dividir los alimentos en «sanos o perjudiciales». Su experiencia se recoge en El arte de comer bien, cuando lo delicioso se encuentra con lo sano, un libro atractivo y tentador.

El cambio permitió a Diana Henry aprender a comer sano, además de reunir recetas que la entusiasman. La autora confiesa que ahora come mejor y que se siente mejor. Dice que en sus platos abundan los sabores, que no cree en las privaciones, y que se guió por el sentido común y la experiencia. El resultado es El arte de comer bien: una lectura entretenida, una propuesta de cocina diversa y una invitación a aprender. El texto regala y sugiere con información accesible y diversos platos a través de un conjunto de recetas organizado por estaciones.

La obra comienza con la primavera, una temporada que invita a combinar colores, texturas y jugos. Para demostrarlo, la autora abre el capítulo con una ensalada que incluye rabanitos, pepinos, hojas tiernas de espinaca, flores y pétalos comestibles. Además de las recetas, Diana Henry propone —en esta y en las demás estaciones— un listado con frutas y verduras que clasifica en tres categorías según la temporada (principio, intermedio y fin).

El verano ayuda a comer sano sin necesidad de cocciones largas. Es tiempo de frutas y de verduras. También es una buena oportunidad para preparar pescado, e introducir cereales como el cuscús y el trigo bulgor.

La combinación de meses cálidos y fríos del otoño hace que sea la mejor estación para los cocineros, argumenta la autora. Para este tiempo, hay propuestas de lentejas y contundentes cereales. Por eso, el capítulo incluye un apartado sobre los cereales integrales con detalles sobre diferentes el arroz, la avena, el centeno, la quinua y los trigos, entre otros.

Para el invierno, la periodista sugiere cortar la monotonía gris, y aportar color a la mesa, además del calor del fuego. De esta manera, dice Diana Henry, es posible saciar un apetito que busca las tradiciones.

En el viaje gustativo de El arte de comer hay sabores peruanos, vietnamitas, japoneses; hay frutas y verduras típicas del mediterráneo, y también hay flores. Abundan los cereales y también hay preparaciones con pescado, pollo y carne roja. El libro exhibe diversos sabores, algunos próximos y otros exóticos, con despliegue de productos y creatividad.

El arte de comer bien es un libro grande, de tapa dura, lomo entelado, cuerpo en papel mate y múltiples fotografías. La obra demuestra una muy buena factura editorial, un gran trabajo de equipo con diferentes profesionales que cuidaron todos los detalles. Las recetas se muestran de forma práctica a través de dos columnas: en la primera están los ingredientes y en la segunda el procedimiento. Al final, si es necesario, se incorporan variantes.

Las fotografías —que en cocina son un elemento clave— son generosas en tamaño y en despliegue cromático. Algunos de las preparaciones se muestran en proceso de elaboración y otras ya están listas para degustar. En estas es posible imaginar a los comensales en torno a la mesa, listos para comenzar luego del último clic. Las recetas se muestran en vajilla de hogar y con detalles que armonizan (manteles, cuencos con aderezos, vasos, copas y tazas).

Los aportes informativos y las reflexiones aderezan la obra. Cada tanto, en hojas en fondo verde claro, se muestra información sobre cuestiones de salud y nutrición: todo aquello que la autora descubrió a través de una «alimentación reflexiva e informada». Son temas diversos, desde cuántas dietas caben en una vida, hasta almuerzos para el trabajo y la casa; desde las calorías, hasta las características de los hidratos de carbono y las grasas saludables, entre otros.

Diana Henry dejó de contar calorías, elige alimentos sin añadidos y no se priva de ningún producto. Además, cuando se sienta a la mesa no come «bloques de nutrientes, sino que disfruta de una buena comida». El libro da cuenta de ello y es muestra de una alimentación diversa para deleitarse con lo sano y lo delicioso. El arte de comer bien es una invitación a la buena mesa, una oportunidad para preparar recetas, comer y disfrutar.


El arte de comer bien
Autora: Diana Henry
Editorial: Salamandra, colección Fun & Food
Fecha de publicación: 2019 (Salamandra) y 2014 (Octopus Publishing, Reino Unido)
336 páginas
Más de 150 preparaciones e información sobre calorías, dietas, ensaladas, caldos, panes, etc. Además, consideraciones sobre alimentación e índices de recetas.
$ 1090 en La Librería del Mercado (@delmercadouy) y en librerías de todo el país

Diana Henry (Reino Unido) es periodista. Su profesional y comprometido trabajo le han otorgado un lugar de referencia en el periodismo gastronómico británico. Además de una columna semanal en The Sunday Telegraph, colabora con diversas revistas, y es autora de varios libros.

Fotos: Sergio Gómez