Mochila y bolso: una pieza de diseño, mudable y con estilo de Renata

Ochentosa, primaveral y con carácter; así es la mochila/bolso creada por Renata. Se llama Nuria y transmuta de manera simple y sin perder identidad. Es una pieza de diseño, mudable y estilosa, con la personalidad de la marca.

Nuria es una pirámide trunca que cierra con dos botones metálicos escondidos y tiene laterales ajustables para aumentar su capacidad. Está confeccionada en cuero marrón coñac y tiene un gran bolsillo externo y abierto de charol beige que aporta un toque de brillo y luminosidad. Es lo suficientemente grande como para contener una computadora portátil, billetera, cartuchera mediana, lentes y algunas pequeñas cosas más. Adentro está forrada con lienzo beige y tiene un pequeño bolsillo que es ideal para las llaves y el celular.

Las correas de la mochila están cosidas en el borde superior y se enganchan (a través de broches metálicos) a dos argollas rectangulares dispuestas en los laterales inferiores. Para mudarla a bolso, las correas se cruzan arriba y se fijan a través de los botones metálicos. El sistema es sencillo y práctico, y con elocuencia muestra diseño y creatividad.

Todas las terminaciones de la mochila/bolso están muy cuidadas (costuras, interior, broches). Es un accesorio perfecto para el día a día, para ir a trabajar y para viajar con todo lo necesario sin cargar demasiado. Para las mujeres ciclistas, como mochila es completísima por su tamaño y portabilidad; además aporta otra versión tan rápida como bajar de la bici.

 

En la sección “productos y servicios” presento descripciones de elementos que uso y que me gustan mucho, aunque quizás aparezca alguno con características de otra índole, también (si es que amerita decir por qué no vale la pena). Las reseñas están centradas en las razones por las que me siento identificada con el producto o servicio. De esta manera, procuro no caer en las descripciones clásicas e impersonales tan habituales en las reseñas de catálogos y tiendas en línea.

 

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Entre la estabilidad y el cambio permanente

Entrevista a Carla Liguori, Kit Creativo

“Amo Kit Creativo. Lo descubrí hace un par de años de casualidad y ¡todo lo que les encargo es perfecto! Original, práctico y súper útil. Desde el kit ‘Es Mío’ para mis nenas, sorpresitas para cumples, hasta el sello de mi empresa que lo adoro. Son unos genios”. Mariana

“He comprado varias cosas, productos para mi hijo, encargué souvenirs para fiestas infantiles y de adultos… todo es excelente, entregan en tiempo y forma, y no hay sorpresas. Lo que ves en la página, es lo que te llega”. María

¿Qué tiene Kit Creativo para producir reacciones así? ¿Por qué en las redes sociales estos comentarios? Kit tiene trazos de autor, diseño bien pensado, un envoltorio específico y, lo más importante, ofrece soluciones a medida. Kit tiene pasión y lo muestra Carla, su creadora.

En la piel

Entre un proveedor que no había cumplido con un pedido y la instalación del POS (punto de  venta con tarjetas de crédito y débito), Carla Liguori (40) dedicó 30 jugosos minutos en los que relató, con apuro y mucha pasión, su historia como emprendedora. Habló rápido, por las circunstancias, aunque parece que siempre lo hace. Habló con orgullo, el de una persona que invierte muchas horas, tiempo y energía a su trabajo. Habló con compromiso y mostró los desafíos a los que se enfrenta día a día. Habló con sinceridad.

Carla trabaja sola y en épocas de zafra —en especial antes del comienzo de clases— subcontrata a un amigo que la ayuda a cumplir con los pedidos. También, se respalda en un grupo de mujeres con emprendimientos similares que ofician, entre sí, como curadoras de productos y servicios. Testean, comentan, opinan y se ayudan con el propósito de mejorar lo que ofrecen. Hacen gestión del conocimiento desde la práctica y muestran, de esa manera, nuevas formas de trabajo y de colaboración. 

De niña, Carla miraba al “tío Víctor y sus marionetas” (Cacho Bochinche, canal 12) e hizo todas las manualidades propuestas en el programa. Al llegar el momento de elegir profesión, su mente creativa y manos laboriosas la llevaron a la Escuela de Artes y Artesanías Dr. Pedro Figari (UTU) donde estudió publicidad gráfica. Mientras cursaba el último año, consiguió una pasantía en una agencia de publicidad. Se probó en ese ámbito y en más de una oportunidad volvió a trabajar en agencias, pero lo suyo es el diseño de productos.

En el espíritu

Formó parte de un proyecto que se llamó El Piso, un espacio multimarca en la Galería Madrileña. Junto a otras emprendedoras, fueron pioneras en un rubro que hoy tiene fuerte presencia. Aquel proyecto comenzó en 2003 y duró un año y medio. Después continuó involucrada en el rubro, en Ciudad Vieja, en “aquel intento de circuito de Diseño con Imaginario Sur, Ana Livni y otros”. “Éramos varios en la cuadra, era una zona que prometía, esperábamos la peatonal que se hizo después, fue una experiencia muy rica pero no funcionó”. En aquel momento hacía productos de PVC (también conocido como vinilo) y gel; artículos utilitarios porque ese ha sido su sello, “siempre buscando nuevos productos, en la eterna búsqueda de algo nuevo”.

Tiempo después, volvió a trabajar en una agencia de publicidad, “aunque no aguanté mucho, buscaba otra cosa”. Los vínculos cosechados en ese ambiente le permitieron, más tarde, ofrecer soluciones para lanzamientos, regalos empresariales y BTL (“below the line”, una forma personalizada de contactar a miembros de un mercado específico). 

Tiene el producto metido en la piel, tanto que para su casamiento (2010) armó los más diversos detalles, pero no podía encargarse de todo y contactó a una asesora de bodas que la ayudó en la organización. Quedaron vinculadas y le siguió pidiendo pequeños obsequios para casamientos y 15 años. Así se afianzó Kit Creativo que había surgido un año antes, aproximadamente. A los regalos empresariales, incorporó detalles para bodas y cumpleaños. “Después me encontré con que la zafra de bodas es muy acotada y tuve que buscarle la vuelta para trabajar todo el año. Veía potencial en Facebook, que la gente consumía el producto terminado a través de las redes, y comencé a desarrollar productos específicos”, agrega.

“Cuando tuve a mi nene me encontré en el mercado de las madres y busqué proveer soluciones. Encontré el sello textil, investigué y me di cuenta de que no había en Uruguay, tampoco en Argentina ni en Brasil. Me contacté con el importador, me trajo unas muestras y las vendí en una hora. Me jugué con una importación más grande. Era mi producto estrella hasta que el importador no me dio la exclusividad y, en menos de un año, surgieron otros. Se me cayó el modelo de negocios que había armado y me obligó a buscar otras salidas nuevamente”.

Con el cuerpo

Carla menciona que su historia es la de correr contra la copia y la imitación luego de haber pensado, probado y desarrollado un producto. Agrega que  le ha sucedido en varias oportunidades, sabe que esa es la dinámica y está preparada mentalmente para sobrellevar esos obstáculos. Aunque comenta que, muchas veces, es agotador. Por otra parte, convive con emprendimiento volátiles que no tienen las cargas impositivas de impuestos y obligaciones fiscales. “Es súper desleal porque no hay una regulación al respecto”. “El desafío constante es correr, la energía de la investigación, del desarrollo y de mantener los contactos, y luchar contra el que vende más barato porque no paga impuestos”.

Procura estar al día con los cambios de Facebook e Instagram, estudia si Etsy es viable y analiza todas las herramientas que necesita para sobrevivir en el mercado. Ha incorporado talleres también, lo hace con socios y siempre con temáticas afines a su marca. Mientras narra y detalla, acelera el ritmo de la conversación, como si corriera. Se agita, incluso. Parece como si se cansara y, con honestidad, aclara que muchas veces la invade el hastío. Pero sigue, porque en su esencia está crear, mostrar y resistir en un mercado chico que se satura rápidamente.

Kit está en la web y en las redes sociales y también en ferias específicas que Carla usa para mostrar sus productos porque “hay gente que no usa Facebook o Instagram y otros que solo compran cuando ven”. Entonces, “las ferias me ayudan a llegar a otro público y que me conozcan más”, agrega. Además, está implementando un sala de exhibición en su taller. Vive permanentemente entre la búsqueda de la estabilidad y los desafíos que el mercado le impone y también aquellos que pugnan por salir de su interior. “Porque no puedo estar siempre en lo mismo, necesito el cambio”, afirma con contundencia y una sonrisa.

Carla sintetiza los valores del nuevo emprendedurismo que se ha desarrollado, entre otros, a partir del auge digital. Con el impulso de las redes sociales, estos artesanos ofrecen ―en su entorno y al mundo― productos y servicios de alta calidad. En ella, al igual que en otros tantos que han florecido en nuestro país, se visualiza un fuerte espíritu creativo, el trabajo constante, cierto arrojo y un énfasis permanente en el aprendizaje. Son valores en los que vale la pena reparar, imitar y apoyar.

 

En la próxima Navidad, regalá collares hechos de esperanza

kaunas

Kaunas y la Fundación Clarita Berenbau (FCB) lanzaron en octubre la campaña #HechodeEsperanza con el objetivo de generar conciencia en relación con el diagnóstico de cáncer y recaudar recursos para la Fundación.

Cuatro conocidas mujeres del Uruguay (Soledad Ortega, Laetitia d´Arenberg, Cata Ferrand y Flor Infante) diseñaron collares que se comercializan en las tiendas Kaunas bajo el lema “si te dijeran que podés donar esperanza, ¿lo harías?”. Son cuatro opciones sencillas y de bajo costo ($ 150) a través de las que se procura dar a conocer el trabajo de la FCB y hacer viable una colaboración al alcance de muchos que beneficiará a la organización con el importe recaudado por la venta de los collares.

Me enteré de la iniciativa en las redes sociales y visité uno de los locales de Kaunas. Encontré los collares muy visibles y buen expuestos sobre el mostrador en una caja especialmente diseñada para la exhibición y venta. Compré dos y regalé uno. El que elegí para mí fue diseñado por Cata Ferrand y es de metal color bronce, dorado añejo, casi como vintage. Es una cadena larga que en el centro cuenta con pequeños ornamentos: bolitas, estrellas y mariposas. Es sutil, algo hippie y bohemio; sobre fondo neutro (negro, blanco, gris) o colores fuertes se luce a pleno y delicadamente. Es una cadena que puede acortarse fácilmente; entre los cuatro diseños, es el más versátil justamente porque puede usarse a diferentes alturas entre la base del cuello y la opción original que es bien larga.

#HechodeEsperanza es una campaña fantástica que ojalá logre excelentes resultados. Felicito a Kaunas por involucrarse en acciones de responsabilidad social vinculadas estrechamente con su público objetivo. El cáncer —en general y el de mama fundamentalmente— es un tema que es parte de la agenda pública y por eso es necesario generar instancias creativas de difusión. El diseño, la puesta en marcha y la venta de collares a beneficio de la Fundación Clarita Berenbau es una iniciativa original que ofrece, además, un retorno simbólico para quienes deseen colaborar.

Los collares #HechodeEsperanza son un regalo cargado de significación que posibilitarán ampliar el trabajo de la FCB, son un excelente obsequio para esta Navidad y una forma concreta de realizar una ayuda social. ¿Te sumás a #HechodeEsperanza? La próxima vez que vayas a cualquiera de los centros comerciales de Montevideo, pasá por Kaunas y regalá esperanza que, además, en tu cuello quedará muy bien.

 

En la sección “productos y servicios” presento descripciones de elementos que uso y que me gustan mucho, aunque quizás aparezca alguno con características de otra índole, también (si es que amerita decir por qué no vale la pena). Las reseñas están centradas en las razones por las que me siento identificada con el producto o servicio. De esta manera, procuro no caer en las descripciones clásicas e impersonales tan habituales en las reseñas de catálogos y tiendas en línea.

Bolsa reutilizable BUILT NY

Preocuparse por el ambiente ya no es suficiente; el tema, por su relevancia, demanda acción. Por ello, he cambiado de verbo y de enfoque y he pasado de preocuparme a ocuparme.  Lo hago con acciones mínimas, con actos pequeños que generan impacto a largo plazo, fundamentalmente si se logra el efecto contagio.

Uno de esos cambios es minimizar el uso de bolsas de plástico. Y para ello adquirí, hace un tiempo, una bolsa de compras reutilizable que procuro llevar siempre conmigo. Consideré varias opciones y entre tantas me gustó la de BUILT NY porque conozco la marca —que se distingue por sus diseños y buenos materiales—.

Mi bolsa reutilizable es negra y tiene dos partes: el saco propiamente dicho y el asa. El primero es de un material sintético y el asa es de neopreno (el material por excelencia de BUILT). La bolsa, cuando está cerrada, ocupa muy poco lugar porque se guarda en el asa de neopreno que es del tamaño de un estuche de lentes.

Además de la gran capacidad (25 libras según información de Amazon), está bien reforzada y en ella puedo trasladar muchos productos. La bolsa de compras BUILT es cómoda porque el asa calza en el hombro con facilidad, se lava en el lavarropas, se porta en casi cualquier lugar por su tamaño y porque es compacta. Además, tiene mucho estilo, como todos los productos de la marca.

BUILT NY fue creada en 2003 por tres amigos con una pasión en común: la innovación en el diseño, en especial en productos relacionados con el vino y la alimentación. Los creadores de BUILT se basan en la idea de que un buen diseño —el que es diferente y que, por lo tanto, se piensa de forma diferente— hace que la vida cotidiana sea más fácil.

Los diseños de la marca son simples, de colores intensos, con clase y con buenos materiales “inspirados en la ciudad que nunca duerme” y que representa, para sus creadores, el epicentro de la comunidad creativa internacional. Por eso, en BUILT, consideran que New York es su casa, su inspiración cotidiana.

En Montevideo, hay locales de la marca en los centros comerciales y sus productos también se venden en bazares. La bolsa de compras reutilizable que tengo desde hace más de tres años la compré en Punto Arte, pues ellos fueron pioneros en ofrecer BUILT NY en plaza.

Con este producto se suplen las bolsas de la compra cotidiana, las del supermercado, tiendas, librerías y también las de la feria. Las bolsas de nylon, que se producen en escasos cinco minutos, han invadido nuestras vidas desde los años 60. Diversas investigaciones concluyen que una bolsa de estas características es útil durante doce minutos, pero su incidencia en el ambiente es muy dañina ya que se degrada en siglos y algunas no desaparecen completamente pues se fragmentan en partes mínimas.

Una bolsa reutilizable es, entonces, una alternativa al alcance de cualquier usuario. ¡Solo basta con portarla en la cartera, bolso o mochila y desplegarla al momento de comprar!
Fotos personales y extraídas de BUILT NY Uruguay en FB

 

En la sección “productos y servicios” presento descripciones de elementos que uso y que me gustan mucho, aunque quizás aparezca alguno con características de otra índole, también (si es que amerita decir por qué no vale la pena). Las reseñas están centradas en las razones por las que me siento identificada con el producto o servicio. De esta manera, procuro no caer en las descripciones clásicas e impersonales tan habituales en las reseñas de catálogos y tiendas en línea.

Cuello negro de lana merino. Ruralanas

En setiembre, cuando todavía faltaban algunos días para que terminara el invierno, perdí mi cuello negro de lana; lo dejé en un café y ahora, seguramente, protege a otra fémina. Más allá de esa cuestión, decidí de inmediato comprarme uno nuevo. La primavera estaba por llegar, pero las bajas temperaturas todavía hacían lo suyo y los cuellos son una de las opciones que elijo al momento de abrigarme. Los uso para ir a trabajar y para las salidas informales, pues son calentitos y cómodos porque quedan flojos, no se desatan y aportan un aire distendido. Tengo varios y el negro es uno de mis preferidos, ya que combina con todo.

El cuello anterior, de lana corriedale, lo había comprado en Ruralanas, así que me contacté con ellos nuevamente. Como no tenían en stock, me comentaron que se lo solicitarían a una de sus artesanas y me sugirieron que fuese de lana merino. Acepté gustosamente porque saben de la temática, trabajan con excelentes tejedoras y con materiales de buena calidad. Conté los días hasta tenerlo y me enamoré de mi nuevo cuello de lana merino 21 micras ni bien lo toqué. La lana merino es particularmente suave, tanto que parece como si fuera algodón. Fue una decisión acertada para una prenda que está directamente en contacto con la piel.

El cuello es vaporoso, elegante y de un negro profundo y parejo (la tintura, por las características de la lana, debe realizarse de forma industrial, según me comentaron). Es una prenda noble y auténtica, que refleja haber sido tejida a mano. Espero no perderlo nuevamente, sé que lo usaré poco este año y que descansará en la caja de bufandas y cuellos hasta los primeros fríos del año próximo.

Si se tientan, hay locales Ruralanas en Young (Río Negro), Punta del Este y José Ignacio. En Montevideo, Franca Flor (Pocitos) también vende sus productos. Me comentaron que para la temporada de primavera-verano habrá cuellos de algodón de lindos colores y sé que me rendiré ante alguno, seguramente.

Velas que despiertan recuerdos

Las velas me gustan muy poco, pues me desagrada el olor a sebo que desprenden y porque además, no sé por qué científica razón, juntan mucho polvo y empalidecen con rapidez. En síntesis, las velas no estaban en mi ámbito de interés hasta que descubrí Yankee Candles (YC) y debo confesar que todos mis prejuicios se extinguieron como pabilos.

Analí —con quien comparto diversos intereses: andar en bici, correr y tomar té— las vende en su encantador local de la calle Jackson. En un mueble tipo biblioteca, la colección de velas se exhibe en sus diversos tamaños y el conjunto resulta muy atractivo por la disposición cromática.

En una visita al local, me tenté y ante las recomendaciones de Analí, en quien confío, compré una vela de vainilla, mi aroma favorito. Fue, sin lugar a dudas, un “viaje de ida”. Esa vela acompañó muchas horas de estudio mientras preparaba mi tesis y también ambientó momentos de profundo descanso. Hasta que desaparece el último gramo de vela, las YC desprenden un aroma elocuente que hace justicia al perfume elegido.

Hay más de 150 aromas diferentes, algunos puros inspirados de la naturaleza y otras combinaciones interesantes y muy sugestivas. Mis favoritas son las de vainilla y limón, aunque he regalado de lavanda, bosque y mar.

Son costosos si se piensa en el producto exclusivamente, pero muy duraderas; así que el tiempo de perfume y bienestar amortiza la inversión. Además, hay tamaños para todos los gustos y presupuestos (pequeñas, medianas, grandes y grandísimas). Me gustan mucho las que vienen en vaso transparente con una tapa regordeta a modo de frasco, y para los minimalistas hay con tapa símil aluminio de líneas rectas.

Yankee Candles es una reconocida marca norteamericana que ofrece otro productos para perfumar ambientes: aromatizadores, aerosoles, aceites, bolsas de flores secas. Toda la estética de YC es muy cuidada y prolija —acorde a los precios y el producto—, desde las etiquetas y las fotografías, hasta los exhibidores que guardan un mismo criterio para identificar la marca en cualquier local.

En síntesis, las velas Yankee Candle son una buena opción al momento de elegir un pequeño detalle o un regalo con mayor porte. Son un estímulo a la conexión sensorial, pues el olfato activa la memoria con los aromas de la cocina de la infancia, un paseo por un bosque en otoño, un manojo de hierbas bañadas de rocío o rosas recién cortadas.

Tetera blanca Symphonie de La Ibérica (Montevideo)

Busqué una tetera blanca para tunearla según la ocasión y que, además, combinara con las diversas tazas y jarritos que atesoro para el gran momento de distensión (que puede ser a cualquier hora del día). En La Ibérica conseguí una que, además, tiene gran capacidad. Es de porcelana blanquísima, muy clásica y elegante. Está pensada para varios comensales o para una persona que toma mucho (¡mucho!) té, como yo.

La tetera blanca Symphonie es apta para horno, microondas y lavavajilla. La mía, que luce de diversas maneras (con abrigo de lana, con flores o borlas) y a veces en su forma más simple, acompaña tazas de fina porcelana, un jarrito Romero Britto, el de lilas Monet y el tazón inglés con gallardía. Es una fiel compañera que se adapta a todas las ocasiones.

La recomiendo para quienes necesiten una tetera para completar su juego, pues es muy versátil, y también para los que coleccionan diversas tazas. Puede usarse con té en saquitos, pero es perfecta para las hebras —recuerden que se usa una cucharadita por cada taza y una de regalo para la tetera—.