Dos miradas sobre «Violeta», el último libro de Isabel Allende

Reseña publicada en @elmercadouy, 2 de febrero de 2022

El 25 de enero de 2022 se publicó, en español y en inglés en simultáneo, la última novela de Isabel Allende. La escritora latinoamericana, reconocida desde «La casa de los espíritus», su primera obra (1982), es autora de «Violeta», un libro que recoge «un testamento de sentimientos».

Allende, que es la escritora en español más leída en el mundo, a los 80 años sintetiza grandes hechos históricos, guerras y revueltas, enfoques políticos, declives económicos, cambios sociales y, en especial, el surgimiento del feminismo. Lo hace a través de la vida de Violeta y en casi 400 páginas que se leen con avidez.

Violeta, la protagonista, cuenta su historia en referencia a calamidades: terremotos, tsunamis, volcanes que entran en erupción y dos pandemias (la de la gripe española, cuando ella nació, y la del coronavirus, en el final de su vida). También hay amores, engaños, mudanzas y viajes, decepciones, tristezas y muerte. Todo sucede en un país clasista y racista, y muy bello, que tiene «un desierto lunar, las montañas más altas, lagos prístinos, valles de huertos y viñedos, fiordos y glaciares».

Estas descripciones fotográficas recorren la obra con lugares y personajes certeros. De esta manera, la autora fija escenas, revela emociones y hace foco en lo que importa: los sentimientos, los cambios y la fluidez de la vida.

Obra: «Violeta»
Autora: Isabel Allende
Editorial: Penguin Random House, Sudamericana
Año: 2022
Descripción: Ficción. Novela

Reseña publicada en @gabrielacabreracastroman, 7 de febrero de 2022

«Denunciar, informar, educar, proteger, castigar a los culpables, legislar, eso es lo que tenemos que hacer»

El año en el que la gripe española llegó a América Latina, nació una niña que fue educada en su casa, para protegerla de las ideas perniciosas y de las enfermedades. Al tiempo, llegó una institutriz inglesa, con la Enciclopedia Británica y un plan de estudios que incluía gimnasia, ciencia y arte. Una infancia que termina cuando estallan los negocios fraudulentos del padre. Una mudanza a modo de destierro. Un matrimonio conventual, la pasión frenética de los amantes que necesitan la adrenalina para vivir. La política, la economía y la agenda social. Los hijos y la vejez.

Todo eso (y bastante más) sucede en cien años de la vida de Violeta, la protagonista que da nombre al último libro de Isabel Allende. La novela, que se desarrolla entre dos pandemias que afectaron al mundo, narra una vida inusitada, que la autora utiliza para tratar las cuestiones más significativas que involucran a hombres y mujeres.

En especial, en «Violeta» se desarrolla la agenda feminista. El tema surge con el arrojo de una figura, que se atreve a desafiar los valores imperantes. Esta sensibilidad y acción se arraigan y toman fuerza en otros personajes, en hechos y actos.

Las capas que se superponen en torno a los derechos de la mujer son múltiples y en la novela aparecen de manera recurrente. Con timidez al principio y finalmente, en relación con la violencia doméstica, emerge un mensaje contundente: «Denunciar, informar, educar, proteger, castigar a los culpables, legislar, eso es lo que tenemos que hacer […]» (pág. 357).

«Violeta», que se lee cómodamente, puede recorrerse como una historia de vida en la que se conjugan sentimientos, personas y situaciones, pero también es una declaración que nos interpela en torno a otra pandemia.

«Catedrales»: un libro que deja marcas

Reseña publicada en @astilleroletras / 25 de enero de 2021

«Catedrales» fue uno de los libros que me rescató del sopor del confinamiento voluntario que impuso la llegada del coronavirus. Lo elegí como uno de los libros del año y mereció la categoría de regalo —cumpleaños y otras ocasiones— porque es una elocuente declaración de principios sobre el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

La novela tiene la fuerza de las estructuras hegemónicas y el pliego pegajoso de las mentiras de familia, las que perduran y buscan ocultarse entre sábanas, toallas y repasadores. Tiene la cadencia adictiva de la novela negra arraigada. Tiene un trote que se acelera porque urge saber y, aunque haya dolor, se impone saber.

Claudia Piñeiro utiliza la ficción y el género policial para describir la sociedad, las costumbres, la religión, el Estado y la dinámica familiar. No faltan el amor y la pasión, y el engorroso entramado de vínculos que se altera ante la muerte sorpresiva y violenta de una adolescente.

La prosa de «Catedrales» es sencilla y directa. Sin florituras, Piñeiro se ubica entre el corazón y la boca del estómago y, sin pedir permiso, coloniza el alma con un elenco de personajes sólidos. La historia incluye escenarios usuales (una parroquia, varias casas de familia, un taller de cerámica) en los que se desarrolla un hecho atroz. La inocencia, la maldad, la fe y la falta de fe están presentes ante el peso de las decisiones tomadas o de la realidad ignorada.

«Catedrales» tiene una trama sin fisuras. El libro deja marcas, ofrece símbolos y alimenta la rebelión frente a lo que está mal.