Amor por las listas

Sé que hay muchos adictos a las listas, veo sus ojos brillar frente a una linda libreta en blanco (como un lienzo sin pintar), los capto cuando se pasean entre las góndolas del supermercado con anotaciones digitales o en papel, los reconozco de lejos cuando de un saque perfecto tachan algo para indicar que ya fue realizado. ¿Por qué somos adictos a las listas? ¿Qué buscamos, más allá del método? ¿Se trata de una forma compulsiva de ordenar y controlar? ¿Queremos que nada se nos pase? ¿No confiamos en nuestra memoria? Son muchas las interrogantes que conviven detrás de una tarea simple y vital para quienes buscamos organizarnos a través de las listas. Dejo estas dudas para la sesión de terapia y para los artículos de prensa especializados en las ciencias del comportamiento, pues en esta reseña me referiré a cuestiones más banales.

Hago listas desde siempre, creo que al inicio fue imitando a mi madre que en la heladera nos dejaba las tareas pendientes para la mañana, para hacer antes de ir a la Escuela. Comencé a hacer mis propios registros con cierto grado de prolijidad y esmero en el liceo cuando procuraba ordenar las obligaciones de las diferentes asignaturas. Y en la vida adulta mi adicción a las listas se agudizó con el pago de facturas, el detalle de la compra en la feria y en el supermercado, los arreglos en el hogar, los trámites, los recordatorios de cumpleaños y un largo etcétera. En particular, lo que más me gusta de una lista es tachar las tareas: ¡siento que me despojo de un peso y que aliviano la mochila de los pendientes de cada jornada! Es un placer liberador que produce endorfinas, incluso.

Llevo mis listas al día con diversas herramientas y combino métodos digitales con analógicos. En el celular uso gTasks que sincronizo en diferentes dispositivos. La aplicación permite elaborar diferentes listas y en cada una de ellas se crean tareas a las que se le asignan fecha, repetición, alerta, notas y prioridad. gTasks es una herramienta sencilla y muy intuitiva en la que consigno tareas periódicas, cumpleaños y demandas puntuales.

En el trabajo uso el sistema Bullet Journal porque se adapta a mis necesidades y permite escribir a mano, aspecto fundamental al momento de pensar, planificar y proyectar. Escribo cada tarea en un renglón de forma sintética para mirar a vuelo de pájaro el día y saber qué es lo que tengo que hacer. Además, utilizo la bandeja del correo electrónico como una lista de las tareas a realizar. A cada mensaje le asigno las etiquetas correspondientes con diversos colores para facilitar la labor cotidiana a través de la nemotecnia y lo archivo solamente cuando está pronto.

En la mochila o cartera tengo una libreta con elástico para lo que sea. Me gustan las de tapa dura, fundamentalmente, y con diseños coloridos. Pueden tener renglones y en particular me atraen las cuadriculadas, no sé exactamente por qué. Si tienen rulo son más cómodas para plegarlas y escribir en el aire. En las libretas suelo escribir con lapiceras (o similares) de colores y la línea Stabilo point 88 es un deleite por el trazo suave y la gran cantidad de tonos.

En casa uso artilugios para la heladera, son los que me resultan más cómodos para indicar los productos y alimentos que hay que comprar, puesto que la mayor parte de las demandas hogareñas se originan en la cocina. Hasta hace poco tenía libretas con imán; en particular me gustan las largas y angostas con hojas de colores y muchos renglones. Cambié de dispositivo recientemente, cuando me enamoré de una pequeña pizarra blanca de plástico con forma de una burbuja de diálogo. Así que ahora, en lugar de arrancar la hoja a la libreta antes de ir al supermercado o la feria, saco una foto a mi original pizarra con el celular.

Con estas diferentes herramientas intento mantener el equilibrio ante la gran cantidad de tareas que se originan en mi vida personal y profesional. Siempre estoy atenta a los diversos métodos y, más allá de que me siento muy cómoda con los actuales, me gusta innovar.  Tomo ideas de las muchas comunidades de “amantes de las listas y de la organización” que hay en las redes sociales y de entradas de blogs, también. Y esta es mi humilde contribución, una más en el enjambre, la simple reseña de prácticas que presumen mostrar un interés que con el tiempo he intentado “profesionalizar” y que da cuenta de mi amor por las listas.

 

Imágenes extraídas de Pixabay