“Un viaje de ida”. Experiencias gustativas: la creciente oferta de las tiendas gourmet

En Montevideo, las tiendas gourmet se han instalado, con firmeza y prestancia, en los barrios y en los mercados. Si bien no son nuevas porque las hay con historia y tradición en la ciudad, se observa una oferta que crece. Los locales de los más diversos tamaños —con cierta especialización, incluso— y las estanterías con exquisiteces en los super y minimercados ofrecen sabores para diferentes ocasiones y paladares.

Algunas de estas tiendas son muy sofisticadas en su puesta en escena, las hay minimalistas y otras más hippie, siempre chic. En todas se ofrecen experiencias gustativas a través de artículos para las más diversas ocasiones con un importante despliegue visual de frutos secos y deshidratados y las líneas para dietas específicas: sin gluten, intolerencia a la lactosa, sin agregado de azúcar y la clásica de bajas calorías. Los aceites de oliva y los vinagres, con la incorporación del aceto balsámico de diversos sabores, suelen tener un lugar destacado. Y están los productos de reciente estrellato: los superalimentos, tan de moda en estos tiempos. Además, se lucen los artículos locales que comienzan a ganar espacio en vidrieras y estanterías.

En la búsqueda de sensaciones placenteras

Para dar marco a la tendencia, consultamos a Titina Núñez, Master in Wine Management (OIV) y periodista. Con sólidos conocimientos y vasta experiencia en el rubro gastronómico, Titina aporta datos e hipótesis. “Hace veinte, quince y hasta diez años —me animo a decir— en las cocinas de los restaurantes y en las familiares se usaban pocos condimentos: orégano, pimentón en el borde del plato y los típicos de la cocina uruguaya: ajo y cebolla. Esa era la sazón del Uruguay”. Pero esos hábitos, de mínimas referencias, han cambiado y la tradición culinaria se ha enriquecido y especializado. Según Núñez, hay ciertas instancias de referencia para entender el fenómeno: el libro Especias, semillas y condimentos usados en Uruguay de Alejandro Sequeira —Ediciones de la Plaza, 2015—, el coleccionable de la misma temática publicado por el diario El País (también en 2015) y la cocina en televisión, en especial El Gourmet como canal. “Esos hitos hacen que la gente se anime a más. Por ejemplo, al ver cocinar un pescado con eneldo o el uso de los diferentes granos de pimienta que son desconocidos para mucha gente. Todo ese conocimiento se ha ido expandiendo y el mercado ha respondido”, aclara Núñez.

mat-3251064_1280

Los viajes son un factor decisivo, según la especialista. “La gente viaja más y ese debe de ser uno de los principales factores entre las incorporaciones de gustos. En los viajes se prueban nuevos sabores que van formando la memoria gustativa. Y Los cocineros viajan, ¡deben hacerlo! Los egresados de las escuelas de gastronomía saben que, al salir, su formación recién comenzó y que deben viajar”. Al respecto, agrega con contundencia: “en Uruguay, en los veinte restaurantes que funcionan mejor, en las brigadas hay gente que viajó por diversas partes del mundo”.

Entonces, los consumidores buscan replicar experiencias, explica la especialista. “Se trata de un viaje de ida… porque el que se animó a ejercitar sus papilas gustativas, seguirá probando sabores”.

María Elena Frontini, de Lutini (Mercado Ferrando) brinda otros datos para entender el auge de las tiendas de exquisiteces. Según Frontini, el paladar del público uruguayo se ha sofisticado y se observan preferencias por los productos orgánicos y también los veganos. Además, comenta que no solo hay que considerar aquellas personas que tienen alguna intolerancia al gluten o a la lactosa—, sino los que han decidido, por elección, no consumir harina de trigo o con leche tradicional.

market-2669499_1280

Las tiendas: criterios y sugerencias

Aunque entre estas tiendas todavía perduran algunas a modo de “viejo almacén”, las nuevas responden a las últimas tendencias y se muestran como verdaderas boutiques. “Estimulan la compra, sin lugar a dudas. Y forman parte de la parafernalia con la que nos llenamos de cosas que realmente no necesitamos”, reflexiona Núñez. De su experiencia como compradora, menciona los requisitos que debe tener una “buena tienda de delicatessen”: accesibilidad, luz, adecuada organización de la oferta con productos agrupados, buena conservación, precios acorde y, fundamentalmente, una persona informada. Al respecto, agrega: “no se trata de saber si le gusta o no determinado producto, sino qué contiene, para qué se usa, qué aporta”.

El paisaje montevideano ofrece, fundamentalmente en el sur de la ciudad, tiendas gourmet para los diferentes consumidores.  Entre tantas, hay cuatro que se destacan por ciertas características.

Moncloa. En Rivera casi Soca, está Moncloa, atendida por Lourdes Sandes, su dueña.

Según Lourdes, Moncloa es una “tienda saludable y gourmet, con énfasis en café y en té. Es saludable porque vendemos productos orgánicos, todos los que se encuentran en plaza. También tenemos una línea de productos sin gluten —los elaborados y las premezclas— y otra sin azúcar”.

En Moncloa, además, hay viandas saludables para freezer elaboradas de forma artesanal y, en general, agregado de sin sal. Ofrecen “una interesante variedad de especias, galletería artesanal, arroz gourmet y productos para repostería: chocolate belga, harina de almendras, gelatinas, agar-agar”. Además, despliegan obsequios vinculados a los productos de la tienda: tazas, teteras, molinillos para café y para especias, accesorios de cocina y delantales exclusivos de Moncloa. “También hay canastas y cajas temáticas, con un toque rústico, como la tienda”, agrega Lourdes.

El producto estrella de la tienda es el café. “Molido en el momento, tostado natural, sin azúcar”, detalla Lourdes. “En este momento, vendemos granos de Brasil y de Colombia, con bajo porcentaje de cafeína”. Sirven café al paso y hay un par de mesitas afuera, para disfrutar del otoño. Acompañan el café con “¡una carrot cake que es de la mejor en plaza!, muffins de arándanos y budín de limón”, acota Lourdes.

La Despensa. Sinergia Design, uno de los mercados especializados de reciente apertura, también cuenta con su tienda de exquisiteces. La Despensa tiene una cuidada puesta en escena en la que lucen frutos secos, tés, aceites, mermeladas, cervezas artesanales, mezclas orgánicas para cocinar, entre otros.

Además, venden ensaladas, tartas y bocatas, “para que la comida sea tu placer diario”, según mencionan en sus redes sociales. Las ensaladas son para sibaritas, con perfectas mezclas de verduras crudas, frutos secos, pescados y fiambres sobre un seleccionado colchón de verdes. Tienen la ligazón perfecta, diversas texturas y un juego agridulce. Las sirven en bol de cerámica y con el tamaño justo para un plato único.

En La Despensa venden café Jurado, limonada, jugo de naranja natural, cervezas y gaseosas frías. También dos importantes líneas de té: el Sinfonía de Mónica Devoto y Amartea, una exclusiva línea que se encuentra en muy pocos locales uruguayos con presentaciones de refinada belleza y contundente sabor.

Lutini. El Mercado Ferrando, que concita interés de extranjeros y nacionales, también tiene su tienda gourmet.

María Elena Frontini es la responsable de Lutini, este almacén gastronómico que cuenta con insumos para la gastronomía y fomenta la elaboración casera de corte gourmet. En esta tienda se destacan la amplia variedad de quesos —artesanales, de cabra y de oveja—, los chocolates, las mermeladas y los frutos secos y deshidratados a granel.

“Estoy impresionada ante la variedad de productos que maneja el público. Además, he aprendido muchísimo porque el paladar de los uruguayos se ha sofisticado”, señala María Elena. Hay una clara tendencia a preferir alimentos orgánicos y también están los veganos, además de las intolerancias”. “Todo el tiempo estamos incorporando productos, estamos muy atentos a las solicitudes de los clientes”. Entre los productos nacionales, ofrecen la línea de Narbona (dulces) y quesos artesanales que replican sabores de otro país, pero con el toque de Uruguay.

Lutini mezcla varios conceptos con  productos típicos de las tiendas naturales y el agregado de quesos y fiambres. Además, venden tablas de entradas que se pueden consumir en el mercado o para el hogar.

Samud. Sabores del Mundo. También en el Ferrando está Samud, única tienda en su rubro con un despliegue de especias para tentar hasta el más anodino paladar.

Daniel Alonzo, chef y uno de los creadores de este bazar de especias, cuenta que están en plaza desde 2013 y en el Ferrando ofrecen “especias puras, mezclas, herbales y combinaciones a medida, que es nuestro valor agregado”.

En Samud se muestran 105 productos diferentes; en noviembre pasado, cuando abrieron, tenían 64 y en pocos meses incorporaron nuevos artículos ante la iniciativa de los importadores y de los clientes. En la boutique de especias hay sabores desde el norte de África hasta Israel, del Mediterráneo, de Centroamérica y del sudeste de Asia, muy de moda ahora. “Tenemos todas las puras y las mezclas más tradicionales entre las colectividades que tienen presencia en el país. Las cocinas tailandesa, india y peruana también están, pues hay mucha gente que comienza a explorar sabores por el sudeste asiático”, explica el chef, un experto en la temática.

Daniel cuenta que los extranjeros que visitan Uruguay buscan un producto que identifique al país. “Les explicamos que tenemos el chimichurri, el adobo y no mucho más. Hace menos de una semana incorporamos sal marina con algas de La Paloma, algo muy nuestro, muy oceánico”. Los extranjeros que viven en Uruguay, por su parte, buscan productos y mezclas para recrear las especias de su país que “tienen un nivel de picante más alto de lo habitual para un uruguayo y, para lograrlo, podemos agregar chile y ají a su medida”.

“Los uruguayos que viajan regresan con las especias y mezclas que luego buscan aquí”, dice Daniel. “Y, a pesar de que se escucha que al uruguayo no gusta la comida con especias, vemos una cierta apertura que nos ha sorprendido”. “Pero también están los que se paran frente a la tienda y no tienen ni idea por dónde empezar”, señala Daniel. En estos casos, el trabajo educativo es esencial. “¿Herbal, mediterráneo o asiático?”, así parten de cero para ofrecer o crear una combinación para el cliente que explora sin conocer una especie en particular. La combinación, que puede tener modificaciones en futuras ediciones, queda registrada, puesto que la creación de mezclas con trazabilidad es uno de los valores agregados de la tienda.

La vedette de Samud “es zatar, una combinación arábica con tomillo, sésamo, sumak, nuez moscada, pimienta, canela y comino. Es típica del mundo árabe, del norte de África y de las comunidades judía y libanesa. También, entre las estrellas de Samud, están el bajarat, el masala y el tandori”.

La invitación está hecha, en Samud hay un mundo de sabores para viajar desde la cocina de tu casa y en cada plato del día. En Lutini, La Despensa y Moncloa hay otras tentaciones y regalos originales. Para terminar cabe recordar, porque “el que avisa no traiciona”, que tentar al paladar es un camino de ida.

Anuncios

Los cafés: ¿tendencia o estilo de vida?

Algunas respuestas al fenómeno y sugerencias para disfrutar de un buen café

 

La oferta de lugares para una pausa de café con toque gourmet ha aumentado en Montevideo. Las cuadras grises de la capital, con grafitis y ese “descuido” que resulta interesante para algunos, se han visto salpicadas con notas de color y vidrieras que invitan a un café, un té o una limonada.

La tendencia se enmarca en un rubro “que es un muy dinámico”, según explica el Lic. Claudio Williman (Jefe de Márketing y Comunicación de CAMBADU). Además de los cafés, “proliferaron las empresas que venden sushi y pizzerías, porque el sector se mueve mucho. No hay limitaciones de distancia, puede estar uno pegado al lado del otro. A diferencia de lo que puede pasar con farmacias, locales de diarios y de revistas, y de negocios que venden quiniela”.

Titina Núñez ―periodista especializada en gastronomía y vinos y máster in wine management― aporta datos y afirma con contundencia: “Hay más, sin lugar a dudas. Hasta 2008, en la Guía Placer de restoranes, bares y cafés (1), observábamos un crecimiento por año del veinte por ciento. Es un fenómeno muy dinámico, aquí y en el mundo”.
Cuestión de hábitos

En particular, la oferta del desayuno ha existido desde hace mucho tiempo en el Uruguay, detalla Núñez. “Antes, en los tiempos del Sorocabana, se producía en las horas más tempranas o en las más tardías. De pasada al trabajo, era habitual tomar un café, verse con los pares porque no había redes sociales, leer el diario y luego comenzar la jornada laboral. A última hora, quizás el café se acompañaba con una bebida alcohólica. La bohemia, los políticos y los periodistas eran habituales en los cafés de la noche. El café, ahora, es una actividad diferente”.

En la actualidad y en líneas generales, salir a tomar un café es un encuentro luego de la jornada laboral, sobre las conocida “hora del té”. “Porque, además, hay un tema de precio”, dice Núñez. “¿Un salario tipo sostiene un café y una medialuna todos los días? Antes no era significativo, pero ahora sí”.

En la oferta montevideana de la tarde, además se ha revalorizado la clásica reunión de amigas porque “desde hace menos de una década han comenzado a aparecer las casas de té con cartas de infusiones, incluso. Y en el rubro café hay casas especializadas también”, menciona la periodista. A ese respecto, Williman explica que en la actualidad es más sencillo conseguir variedades de té y de café. “Es un tema de acceso a ese tipo de productos. Alguien los está importando y distribuyendo, otros los sirven y la gente los incorpora en su consumo. Es un tema de mercado”.

Hay otra tendencia que ha comenzado tímidamente: la de trabajar o estudiar en bares y cafés. Los especialistas aportan diversas causas y manejan precio, cuestiones geográficas y hábitos, principalmente para explicar un estilo que no parece afianzarse. “Los precios influyen porque un café y un bocado son costosos en Uruguay. También el tamaño de la ciudad”, menciona Núñez. En Montevideo no es habitual —como en otras grandes ciudades— que la gente salga con todo el cargamento que implica el día: computadora portátil para trabajar, libros para estudiar, ropa para hacer deporte. Las distancias más próximas permiten pasar por la casa, hacer una pausa, tomar un café, estudiar y continuar. Además, el uruguayo suele recibir en su casa y no tiene prurito en utilizar su hogar, incluso, como lugar de reunión de estudio o trabajo. Por otra parte, “la mayoría de los hogares tienen wifi, así que la gente trabaja en su casa”, explica Williman.
En taza o en vaso y, si es cortado, con la leche que prefieras

Los bares y cafés buscan seducir al público y procuran cambiar hábitos, y para ello siguen las tendencias que la moda gourmet marca. Para Núñez, “la gente exige calidad y servicio, y también buenos insumos. La profesionalización se nota, aunque falta mucho todavía. El mercado ha crecido, las empresas procuran mejorar y los clientes piden más”. Cada vez se encuentran mejores lugares y más equipados, es cierto. Hay lugares para trabajar, con grandes mesas y están “los de antaño con mesa de mármol para disfrutar de esa nostalgia montevideana”, acota la periodista gastronómica.

Entre la oferta más novedosa de Montevideo, hay algunas opciones que se destacan por diversos motivos. Son lugares que vale la pena visitar, inversiones para acompañar desde el lugar de clientes, rincones para Instagram, tazas en las que el café se revaloriza.

Paréntesis Café en Rivera casi Arenal Grande, Cordón.

Recién abierto, Paréntesis eleva el barrio con una propuesta pequeñísima y elegante en la que está todo pensado: decoración e iluminación y una buena oferta de bebidas y bocados. La atención es excelente y las chicas que atienden son verdaderamente amables. La heladera es una tentación y el café es exquisito ―Astoria, una marca para recordar―. Lo sirven con agua mineral (¡con gas, como corresponde!) y una jarrita de agua, para quienes gustan aligerarlo; realmente, un excelente detalle. Paréntesis es ideal para trabajar y quizás un poquito ruidoso para estudiar.

Café Doré en Rivera casi Soca, Pocitos.

Un lugar pequeño ambientado con buen gusto, también de reciente apertura. Tiene mesas aptas para estudiar y trabajar, dos pequeños livings y un tablón bien parisino, frente a la ventana. La atención es inmejorable; al comenzar la charla, se siente un aire de fino humor negro y una constante preocupación genuina por el servicio. El café está muy bueno y hay leches para elegir: entera, descremada, de almendras y de soja. Y lo más original: si vas en bici, tenés diez por ciento de descuento. En breve, pondrán un bicicletero para dejar las dos ruedas afuera (yo fui con la mía que es plegable y se acomoda en cualquier lugar). Además de todo, tiene buena música.

Café Solana en Maldonado y Blanes, Cordón Soho (¿suena glamoroso, verdad?).

Una típica casa de la zona con un interesante reciclaje en base gris y toques amarillos. Muy buena puesta en escena, con una linda ambientación para un café al paso. Hay varias mesas, incluso algunas con vista a la calle. Son chicas, algo incómodas para trabajar y no abundan los enchufes, por otra parte. Es una opción para el clásico café, aunque con una propuesta gourmet. La atención es alicaída, correcta, pero despreocupada. Y no hay leche descremada (tienen de almendras, que no la sustituye), pero el café es muy bueno y lo sirven en originales jarritos con platos de madera porque, sin lugar a dudas, Café Solana tiene su estilo.

Dominique Pastelería en 26 de Marzo y Gabriel Pereira, Pocitos.

Dominique nació como una pastelería exclusivamente (con postres de “revista”) y hoy ofrece almuerzos, además. El café es riquísimo y tienen leche descremada, además de una excelente atención. Hay mesas altas que son muy distinguidas, aunque un poco chicas, y están las clásicas que son perfectas para estudiar o trabajar. Tiene muchos enchufes y una ventana que inunda el lugar con buena luz natural. Proliferan los tonos castaños en un ambiente acogedor y con una heladera para degustar de principio a fin.

Buena Costumbre Mvd en Yaro casi Gonzalo Ramírez, Palermo.

En una casa vieja muy bien ambientada, está Buena Costumbre. En el lugar, en diferentes ambientes, conviven las más diversas mesas, sillas y otros muebles afines. En cada uno hay una historia: la mesa de la cocina de la abuela, espejos con alma, una pared y un pizarrón escritos con buena caligrafía, sillas de bar, sillas de living y las estridentemente ochentosas, banquetas de colores, plantas en un corredor que mantiene el piso original y una lámpara hecha con revistas. Es un lugar que invita a quedarse, casi a vivir. En Buena Costumbre la decoración juega con las emociones. Se siente el buen gusto y dan ganas de tener una reunión de trabajo en la mesa blanca, enorme, de patas sinuosas y elegantes que reina en el salón principal. Buena Costumbre ofrece almuerzos y meriendas y para estas —que es el objeto de la nota— hay café Lavazza y leche descremada. Además, tienen buena limonada y la mesa que quieras según la inspiración que necesites.
Inversión y permanencia

Los bares y cafés, en Montevideo, surgen a diestra y siniestra, casi podríamos decir que proliferan. La pregunta que emerge de forma espontánea suele centrarse en el capital inicial. De un relevamiento ligero, se evidencia que un emprendimiento así puede gestarse en un local muy pequeño con un oferta muy segmentada y también desplegar una gran infraestructura en procura de atraer diversos públicos.

La inversión puede ubicarse en un rango muy amplio y según Williman “las cafeterías pueden tener un menú acotado, aunque también suelen ofrecer almuerzos y cenas. Porque cuantas más oportunidades se tenga, mejor. Para diluir los costos fijos hay que ofrecer las cuatro comidas. Es un tema de rentabilidad. Además, si hay pocas mesas y sillas, se necesita alta rotación”.

Así como nacen, mueren. El rubro se mueve y no todos los emprendimientos logran sostenerse en el tiempo. “Hay locales que en un año cambian hasta tres veces de dueño. Abren y cierran con fluidez, es todo muy dinámico porque hay pocas barreras de entrada y hay gente que no estima o calcula bien, aunque cada caso requiere su análisis”, explica Williman.

Solventar costos y generar rentabilidad, permanecer en el tiempo con una oferta atractiva y superar modas ligeras no son poca cosa. Para ello, los emprendimientos realizan ajustes constantemente y buscan aliados: las redes sociales, los influenciadores, los servicios masivos de venta digital, posicionarse dentro de un público específico.

En este último ítem, crece la tendencia de trabajo a distancia y los servicios profesionales tipo boutique que no requieren oficinas. Ese público necesita espacios para trabajar en solitario o con otros, realizar entrevistas y también inspirarse. Algunos locales ya lo han visualizado y abrazan la tendencia con una carta acorde: buenas mesas, una wifi potente, múltiples enchufes, un ambiente adecuado (la TV solo con música suave, ¡por favor!) y diversas bebidas, además de bocados accesibles. No es la única opción, por supuesto. Están los cafés más clásicos que se establecen en los marcos más tradicionales para una bebida al paso o un té con amigas. Hay de todo en el mercado, el desafío es gestionarlo con profesionalismo para superar la moda pasajera y establecerse como un lugar de referencia.

 


(1). Guía publicada bajo la dirección de la periodista Titina Núñez en la que se recogía y analizaba la oferta gastronómica de Montevideo, Maldonado y Colonia en los rubros restoranes, bares y cafés.