El Blanes recibe a la Bauhaus

Publicado en Granizo / 27 de mayo de 2019

El Museo Juan Manuel Blanes recibe, entre el 18 de junio y el 11 de agosto, la muestra El mundo entero es una Bauhaus. Uruguay se suma, de esta manera, a las celebraciones por los cien años de la escuela de arquitectura, arte y diseño del siglo XX con mayor impacto internacional.

A un siglo de la creación de la Bauhaus, sus ideas y principios continúan estimulando diversos ámbitos: diseño; métodos de enseñanza, arquitectura y vivienda; formas de trabajar, producir y vivir. Así lo explica Annemarie Jaeggi —directora del Archivo Bauhaus— en el prólogo a la edición 2019 del libro Bauhaus (Taschen), pormenorizado estudio realizada por la investigadora Madgalena Droste. Fundada en Alemania (Weimar), en 1919 por Walter Gropius, fue disuelta en 1933 por presiones de los nacionalsocialistas. Debe su nombre a la unión de  Bau y Haus, dos vocablos germanos que significan construcción y casa. El movimiento surgió como un centro de enseñanza, una escuela de artesanía, diseño, arte y arquitectura, y se convirtió en la primera escuela de diseño del siglo XX.

El IFA (Institut für Auslandsbeziehungen), la Embajada de Alemania en Uruguay y el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo presentan la muestra del centenario en el Museo Juan Manuel Blanes. Su directora, la Arq. Cristina Bausero, trabajó durante más de dos años para que la exposición llegase a nuestro país. «Es una muestra itinerante, ya estuvo en Buenos Aires y ahora viene de Nueva York. De acá se va para Alemania a comenzar la itinerancia en ciudades alemanas donde hay otras celebraciones, además», explicó a Granizo.

Una muestra similar estuvo en Uruguay a fines de los años 70, en el Museo Nacional de Artes Visuales, pero la actual aporta «material documental novedoso, inédito, que no ha sido publicado en los libros de estudio de la Bauhaus. Es una muestra para todo público y ese material es de interés para el más formado. Vienen objetos de todo tipo: de la vida cotidiana y también los compositivos, sobre todo del curso de [László] Moholy-Nagy, creados para el estudio del equilibrio, ritmo y diferentes elementos que hacen a la composición», aportó Bausero.

Entre los utensilios de la vida diaria, se podrán ver una silla Ludwig Mies Van de Rohe; la cuna de Peter Keler y elementos del taller de Moholy-Nagy. También tapices, varias jarras y otros similares, entre ellos la tetera de Marianne Brandt, objeto destacado por la directora del Museo.

El mundo entero es una Bauhaus es una importante colección con cuatrocientas piezas, entre objetos y documentos. El conjunto representa el valor de un movimiento que legó «un objeto de diseño industrializado que reúne artesanía y arte», comentó Bausero. «La Bauhaus propuso eso. No fue la única, otros movimientos también: Arts and Crafts, por ejemplo, y en nuestro país la Escuela de [Pedro] Figari. Pero la Bauhaus logró concretarlo por su dogmatismo. Y después, dada la coyuntura política y que tuvo que salir de Europa, llegó al mundo, fundamentalmente a Estado Unidos. Llegó no solo como arquitectura y diseño, sino como enseñanza. Se hizo una escuela internacional y, evidentemente, la industria adoptó esos diseños y los ha producido en serie».

La muestra ocupará casi la totalidad del Blanes y tendrá lugar del 19 de junio al 11 de agosto. A principios de junio llega al puerto de Montevideo y días después comienza el trabajo bajo la coordinación de montajistas alemanes y con el apoyo de todo el personal del Museo. A partir de la apertura, se desarrollará un programa de actividades culturales con un ciclo de películas —en coordinación con el Instituto Goethe— y otro de conferencias a cargo de docentes de Alemania y de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República. Estas se realizarán los jueves, del 20 de junio al 1 de agosto a las 19 h, y alternarán diferentes temáticas en torno al movimiento: la Bauhaus como arquitectura, concepto político, perspectiva pedagógica; los muebles, los objetos, la gráfica; su influencia en la arquitectura uruguaya; las mujeres del movimiento. Además, habrá un taller que trabajará sobre el color y tendrá dos modalidades: para instituciones educativas (escuelas, liceos y grupos universitarios) durante la semana y los sábados para el público en general.

«En todos nuestros costados hay objetos diseñados en la Bauhaus. Las sillas, las lámparas, en la cocina (jarras y cafeteras), en los tapices y en la arquitectura cotidiana. Para mí la Bauhaus ha sido, además, una impronta muy fuerte a la hora de armar mis talleres y mis propuestas pedagógicas académicas», explica la directora del Blanes. El interés profesional y personal de Bausero es evidente. Ante cada pregunta, la arquitecta explica, facilita marco teórico y aporta ejemplos. Su entusiasmo se proyecta y el personal del Museo se compromete de la misma manera ante la oportunidad de recibir a un movimiento creativo que se transformó en paradigma a partir de un enfoque de diseño universal y comprensible.

Muestra: El mundo entero es una Bauhaus
Fecha: del 19 de junio al 11 de agosto de 2019
Horario: de martes a domingo de 12 a 18 h
Habrá exhibición de películas y un ciclo de conferencias.

Anuncios

Rótulos en el café de especialidad: Café Belleza

Carlos Contrera

Publicado en Círculo Café / 23 de mayo de 2019

Leer las etiquetas de alimentos es una tarea compleja: hay que decodificar símbolos, manejar términos e interpretar expresiones. Los rótulos requieren entrenamiento y el mundo del café de especialidad presenta, además, sus propia complejidad. En procura de entender más sobre granos y procesos, fundamentalmente al momento de elegir café para el hogar, investigamos las etiquetas del café de especialidad que se tuesta en nuestro país.

Tostador. Antonio Gutiérrez (de Colombia, Nariño).

Marca. Café Belleza.

Nombre del café. «A cada uno de los cinco cafés que trajimos de Colombia le dimos una personalidad gráfica con un tono, una ilustración diferente y un nombre», explica Antonio, tostador y barista en Sometimes Sunday Café. «Son nombres de fantasía y tienen relación con el perfil sensorial del grano: Mondo, Petricor, Limerencia, Serendipia y Alba».

Descriptor sensorial. La información —breve reseña— surgió del trabajo en conjunto entre el tostador y los catadores al momento de la compra del café verde. «Se establecieron tablas con información y aquí se presenta un resumen de esos datos. Limerencia, por ejemplo, tiene notas florales, cítricas y de caramelo».

Origen. Región en la que fue sembrado y cosechado el café.
Variedad. Tipo de cepa; «como en el vino», agrega Antonio. Serendipia, por ejemplo, es un café (arábico cien por ciento, como todos los granos de Café Belleza) de la variedad castillo amarillo.

Tueste. En el paquete de Café Belleza se muestra una escala de 1 a 5. El más bajo es el liviano (light roast) y el más alto es el oscuro (dark). Antonio se decanta por tostados claros que le permiten consolidar la variedad de sabores y aromas de los cafés de su país de origen.

Altura. «Es un dato importante y se relaciona con la cantidad de frío que soportan las matas y cómo el fruto se desarrolla».

Controlled fermentation. El tipo de beneficio —que refiere a cómo se transforma el fruto en semilla verde o seca— puede ser húmedo, semilavado (o honey) y natural. 

Fecha de consumo sugerido. «Esta es una característica de los cafés de especialidad. Después del tostado (en una buena bolsita y sin abrir y cerrar), dos meses es el tiempo óptimo, pero hasta seis meses se conserva bien. Es cierto que se pierden cualidades aromáticas en la medida en que se desgasifica el café, pero está bien igualmente».

Gramaje. Por último, en la bolsa de Café Belleza —que es en kraft, con válvula y compostable—, se detalla la cantidad de gramos. En la etiqueta, además, se menciona que el café es un producto creado por Café Belleza y Gourmand Roastery, en un trabajo en conjunto entre especialistas de la finca colombiana, Antonio y los responsables de Café Gourmand, centro de tostado.

Carlos Contrera

Plaza Café, de Honduras, busca conquistar paladares uruguayos

Publicado en Alacarta / Publicado el 18 de mayo de 2019

Plaza Café llega a Uruguay desde Honduras, la región de Opalaca (San Juan Intibucá), con granos para cafeterías y góndolas y el deseo de instalar, próximamente, su cadena de cafés. Con representantes extranjeros y locales, tuvo lugar la presentación y maridaje el jueves 9 de mayo, en el piso 40 del World Trade Center Montevideo. La actividad estuvo a cargo de Roberto Guerra (en nombre de Santa Elena, establecimiento de producción), José Arnold Paz (ingeniero responsable de control de calidad) y el barista Alexis Sabogal.

Honduras es el principal productor de café de Centroamérica y la finca Santa Elena —de la familia Guerra Chinchilla— produce más de catorce variedades de café de altura. Plaza Café, su marca de especialidad, fue desarrollada hace cinco años para el mercado hondureño con venta de granos y servicio de cafeterías. Bajo diversos nombres comerciales, la empresa exporta microlotes a Chile, Estados Unidos, España, Italia, Suiza, Suecia y Ucrania, entre otros. «Nuestra familia tiene más de cien años en la producción del café en Honduras. Combinamos tradición e innovación agrícola. Producimos diez mil quintales de café, quinientos se dedican a los especiales, para mercados selectos, y hemos decidido destinar una parte de ese café especial para comercializarlo a través de Plaza Café Uruguay», explicó Roberto Guerra.

Plaza Café arriba a Uruguay con un café de la región montañosa de Opalaca. «Es una variedad arábica de las más antiguas. Es una generación dos, un catuai que ofrece versatilidad en acidez, por la altura en la que se produce. Es lavado y despulpado, no a mano, pero sí en máquinas muy antiguas. Es fermentado en pilates, pasado por canal de correteo y secado en patio. No lo secamos en máquina, sino en patio, para que preserve mejor sus características», explicó José Arnold Paz, especialista en calidad.

El tueste de Plaza Café para Uruguay será «un poquito más arriba que el tueste medio, un genérico para que le guste a todos», detalló Paz. Un tostado oscuro presenta una acidez menos pronunciada y un cuerpo más consistente; mientras que un tueste más claro realza la acidez y los sabores de la planta, y aporta un cuerpo más ligero. Con la selección del grano y el tueste, la marca hondureña busca «convertir a todas las cafeterías del Uruguay en especialidad y en la especialidad que le guste al público» porque, según el experto en café, la cuestión es responder a los consumidores con consistencia. «A los clientes les gusta ir a la cafetería y tomar el mismo café, encontrar el mismo sabor. Entonces, hay que considerar las cuatro “emes” del café: la mano (del barista), la máquina, el molino y la mezcla. Y una quinta: el mmm de quien lo toma».

Honduras tiene casi nueve millones de habitantes y más de un millón trabaja en el área del café. Además de ser el principal productor de granos de Centroamérica, es el tercero en Latinoamérica y el séptimo en el mundo. La finca Santa Elena, que es uno de los establecimientos más grandes y reconocidos del país, cuenta en su historial con la medalla de oro al mejor café del mundo en el tercer concurso de Cafés Tostados de Origen, realizado en París, en 2017.

Miniperfiles para #GranizoTV

Mercedes Rosende, primera entrevistada / Publicado el 3 de mayo de 2019

Escribe y lee mucha novela negra. Menciona autores y obras, y no duda en elogiar y recomendar a sus favoritos. Se la juega. Se nota su fervor. Es simpática y muy natural. Esa mañana en la que grabamos la entrevista llegó desplegando cordialidad y frescura. Vestía de gris y negro y, en el conjunto, sobresalían los lentes de marco rojo y el pelo castaño claro, vaporoso, que, cada tanto, repasaba con sus manos en un gesto de verdadera coquetería femenina.

Le ofrecimos café e inmediatamente respondió que sí. Cuenta que es algo que le apasiona. Todas las mañanas se prepara una prensa francesa y, cada vez que escribe, necesita una taza «muy cerca de la mano derecha», bien al alcance.

Está trabajando en su cuarta novela («algo así como un sueño», reveló), y nos contó que su agente literario la apura con la entrega. Se confiesa muy desordenada, le cuesta mucho concentrarse y asegura tener un «déficit atencional no diagnosticado que se compensa con profesionalidad».

Colecciona cuadernos y libretas. Escribe con lapicera violeta y con verde tacha garabatos que ni ella entiende. Llena esos cuadernos —de diversos tamaños y de tapas de colores—  con ideas; toma notas todo el tiempo y, como después no entiende su letra, interpreta a su antojo. Mientras comparte estos detalles de su vida, gesticula con gracia, entona la voz y explica de forma muy didáctica. Se nota que, además de escritora, Mercedes Rosende tiene experiencia y vocación docente.

El café: una experiencia sensorial placentera

Publicado en Círculo Café / 23 de abril de 2019

Se mueve todo el tiempo. Y mantiene siempre la sonrisa aunque esté cansado, porque trabaja, mayormente, parado. Da cursos de especialización en café y también tiene experiencia en la producción y elaboración de cacao. Es italiano y muy joven. Se llama Andrea Onelli y habla muy buen español, con el ritmo y el acento de su país de origen. También habla inglés, algo de mandarín y francés. Cafetto Prado, la cafetería de Alicia Radi y Nuria Varela, lo trajo por primera vez a Uruguay entre marzo y abril de 2019. Onelli, que es especialista en análisis sensorial, brindó cursos de la prestigiosa certificación internacional Specialty Coffee Association (SCA) en Montevideo y en Punta del Este.

Le gusta el café, obviamente, y también toma mate. Aprendió a tomar con un amigo argentino que vivió en Uruguay, por eso elige yerba Canarias. «La del paquete amarillo, agregó. No me gustan las argentinas que venden en Italia, tienen mucho palo». 

Se mueve con soltura y armonía entre las tazas, manipula las cucharas, el molino y todos enseres necesarios para la cata y la elaboración del café. Está siempre atento y recuerda preguntas e intereses de los participantes. Y es ocurrente: «El umami sabe a caldo de pollo sin pollo», dice con una gran sonrisa.  

Usa un delantal con un bolsillo arriba y varios abajo. En el superior, guarda una cuchara y una lapicera. En los de abajo, cinta de papel, termómetro, temporizador y más lapiceras. Su iPhone está siempre cerca porque tiene múltiples aplicaciones que maneja con destreza. Brew Calculator es una de sus favoritas y, como no esconde conocimientos, muestra a los alumnos cómo usarla.

Recibió a Círculo Café en Casa Yagüe (Punta del Este), al finalizar una larga jornada de trabajo. Se despidió de los alumnos, sin prisa y con entusiasmo, como si la clase hubiese comenzado hacía minutos y se sentó a conversar con el mismo interés. Nos ofrecieron café, pero él prefirió agua sin gas. 

¿Cuando pedís café, qué elegís?
Depende del horario. De mañana prefiero un filtrado y, después de la comida, un espresso porque me gusta un sabor un poquito más fuerte. Siempre sin leche.

¿Y cuándo viajás?
Viajo con mi Espro Press que es similar a la prensa francesa y tiene doble filtro. Viajo siempre con café, un molino y la cafetera. Siempre. En los hoteles, pido agua caliente y me hago un filtrado.

¿Cómo nació tu interés por el café, más allá de la gran tradición de los italianos?¡Gran tradición, terrible café! Me acerqué al café por curiosidad, porque me interesa el análisis sensorial. Del mundo del café me parece interesante cómo, desde una planta, se llega a un mundo de diferentes aromas y gustos.

Uruguay tuvo tradición de café tostado al natural, después prevaleció el café glaseado y ahora aparece el de especialidad. ¿Qué recomendás para alguien que está acostumbrado al café fuerte y que ahora se encuentra con un sabor diferente?
Yo me ocupo de la calidad y por eso sigo estándares objetivos. Pero cuando se trata del cliente final, creo que es importante ser un poquito más abierto. A mí no me gustan las cafeterías en donde el azúcar es un tabú. Yo no tomo café con azúcar y no soy entusiasta de agregar azúcar, pero estamos haciendo café y tiene que ser una experiencia sensorial placentera para el cliente. Hay que comunicar antes, durante y después de la degustación de un café. Se trata de ir probando y de tener apertura mental. También hay que respetar el producto y estar dispuesto a pagar por la calidad. Pero, en definitiva, lo que más importa es la experiencia. 

¿Cuál es el método más recomendado para quien comienza a probar café de especialidad?
Aquí los estudiantes, que recién se inician, piden espresso y, para comenzar, con un espresso creo que es bueno que sea con un tueste semioscuro para bajar la acidez y mantener las características del café, sin agregar sabor a goma quemada.

¿Qué importa en un café?
El dulzor y la complejidad aromática son las razones por las que uno paga un café. Si se compra café, el más caro siempre será el más dulce y más aromático, nunca el más ácido. La acidez no es una mala característica del café, pero si sobresale no está bien. 

¿Cómo desarrollar la biblioteca de gustos y de olores?
Yo lo hago viajando y probando, siendo curioso. Y siendo grosero al oler la comida antes de comerla, ¡me han regañado en algunos lugares del mundo por hacerlo!

¿Oler y probar, entonces?
Sí. Y mucha calibración y entrenamiento. Hay que hacerlo con alguien que sepa y que te pueda guiar. Hay que tener muchos tomos de diferentes libros. Si siento fruta, me pregunto qué fruta es y luego busco detectar si es fruta amarilla, por ejemplo. Entonces podrá ser piña o durazno. Durante los cursos, menciono el «jardín de la abuela» en la prueba olfativa en la que hay que reconocer aromas. En la prueba, no tienes algo tangible para cotejar, solo tienes una botellita de vidrio. Entonces, al oler algo, hay que relacionar sentimientos y experiencias. Como cuando Proust [en Busca del tiempo perdido] decía que comía la magdalena y evocaba algo en particular. Entonces, yo digo que si el frasquito huele al jardín de la abuela, hay que pensar qué sembraba la abuela. Así comienza la relación y un recuerdo del pasado pasa a ser algo concreto en la biblioteca de olores. Los aromas inducen respuestas emotivas y también los sabores, porque tiene componentes aromáticos.

La demanda de café de especialidad genera oportunidades para los baristas. ¿Qué parámetros hay que tener en cuenta al momento de elegir la formación?
Hay que evaluar el costo. Si se paga poco, por algo es. La segunda pregunta que hay que hacerse es la del cupo máximo; en mis cursos me gusta tener hasta seis alumnos, por ejemplo. La formación y las referencias del docente también cuentan. Y la experiencia. Las certificaciones, además, son un plus. 

¿Qué importa en una cafetería? ¿Qué hay que mirar?
Yo miro cómo sale el café, si sale muy rápido o muy lento, si gotea. Siempre presto atención a la máquina. Aquí, por ejemplo, se usan los portafiltros desenganchados. Más allá de las teorías, yo creo que tienen que estar enganchados para mantener la temperatura. Es bueno que así sea porque permitirán consistencia durante todo el día. La lanceta tiene estar brillante, muy limpia. Y para eso hay que purgarla. La tolva del molino tiene que ser transparente, salvo las que tienen color propio. Nunca deben de adquirir color por no limpiarse. También miro cómo trabaja el barista. A mí no me gusta que el barista manipule mucho el café —en grano o molido— con los dedos. Y para limpiar tiene que utilizar diferentes paños porque hay que evitar la contaminación cruzada. 

¿Y el grano? ¿Solo arábica? Aquí hay costumbre de robusta, con mezcla de arábica
El problema de la robusta es el manejo. Si no la cuidas, no es culpa de la robusta que tenga sabor a goma quemada o tierra. En un curso escondí una robusta de especialidad que le ganó en dulzura y acidez a un café de Etiopía. He tenido la chance de viajar a Ecuador y Vietnam donde se empieza a hablar de fine robusta y he probado espresso cien por ciento robusta con un sabor muy agradable, dulce y un nivel de acidez muy sentador. Yo prefiero la arábica porque me gusta todo su esplendor aromático, pero a nivel comercial la robusta tiene un futuro interesante porque es más resistente al calentamiento global. Y hay gente que la produce muy bien: recolecta solo la fruta madura, la fermenta en la forma adecuada y al final obtiene un producto de alta calidad.

Llegó la hora de la cena y de un gin tonic para Onelli, otra de sus bebidas favoritas (también con café, obviamente). Antes de despedirnos, hablamos de Proust y se lamentó no tener tiempo para leer ficción. «No viajo con libros porque el café, el molino y la cafetera ocupan mucho espacio, pero sí tengo el iPad, aunque me dedico a leer cuestiones de estudio, fundamentalmente sobre el cacao», comentó. Explicó que procura formarse continuamente y comentó que en agosto tomará dos cursos sobre procesamiento de café verde. Serán en Colombia, donde además tiene su finca en la que cultiva microlotes de cacao y de café de especialidad.

Cine y café: la propuesta de especialidad de la Cinemateca

Carlos M. Contrera

El 17 de abril, la Cinemateca Uruguaya inauguró su festival anual y estrenó cafetería. El 37.° Festival Cinematográfico del Uruguay coincidió con la inauguración del servicio de café, una barra negra y sobria, con detalles históricos, que se luce en el moderno edificio que, desde hace diciembre del año pasado, ostenta la Cinemateca en la Corporación Andina de Fomento (CAF), en la Ciudad Vieja.

En el hall de entrada, se instaló una barra que era parte de la fachada de Lorenzo Carnelli, una de las antiguas locaciones de la Cinemateca. «Para no olvidarnos de lo que era antes», dice Juan Grunwaldt, uno de los socios, barista y cinéfilo. Además, hay otros detalles, pero Juan se niega a revelarlos para «que la gente los descubra». En el conjunto, prevalecen los vidrios de la estructura, el vínculo con el exterior y la luz natural, que abunda durante el día. El mobiliario es de madera negra, las sillas son de metal y hay algunas plantas. Todo es muy simple, moderno y elegante.

La propuesta de Grunwaldt, Marcos Selves y Juan José Mancera es una barra que busca «potenciar la relación café y cine, y acompañar el espíritu de la Cinemateca», explica el barista. Los granos elegidos son de Seis Montes, café de especialidad tostado en Uruguay, y la cafetería no tiene nombre porque «la Cinemateca tiene una identidad muy polenta y nosotros somos el café de la Cinemateca, así de simple», argumenta Grunwaldt. «Si le ponemos cualquier otro nombre, la gente le va a decir cómo quiera y seguro va a terminar siendo ser el café de la Cinemateca».

En una máquina Dalla Corte, los baristas preparan el café y hacen especial énfasis en el diálogo. «El café de especialidad es más caro y somos conscientes de eso. Y, además, tiene un sabor diferente. Entonces, hay un proceso de comunicación que es rol fundamental del barista». La cafetera, de origen italiano, permite servir grandes cantidades en lapsos breves. «Es una máquina muy guerrera, la elegimos por eso. Los primeros tres días del Festival vendimos entre cuatro y cinco kilos de café por día en tiempos muy cortos. Inauguramos con el Festival y el primer día pasaron de 800 a 900 personas por acá. Nuestro funcionamiento depende de las entradas y salidas del cine, y hay que responder a la demanda».

Además de atender a los socios de la Cinemateca, la cafetería está abierta al público y aporta variedad al tour cafetero de la Ciudad Vieja que exhibe a los diversos tostadores montevideanos. Atiende desde las diez de la mañana a diez de la noche de lunes a viernes y los fines de semana acompañará la propuesta del cine. La carta de cafés incluye espresso y americano, latte, cortado y capuccino, con leche entera y descremada —pronto tendrán, además, de almendras y de arroz—. Acompañan con bocados elaborados por Marcos Selves, que también es cocinero de La Farmacia.

Con esta cafetería, la Cinemateca innova con un servicio actualizado. Grunwaldt, que participó de varios festivales, estaba atento al llamado y, con la experiencia de un equipo vinculado a Seis Montes, La Farmacia, La Madriguera, el Club del Pan y Café a Pedal (importantes actores del circuito cafetero montevideano), puso especial énfasis en armar un proyecto acorde. «Esto es un upgrade doble. Cinemateca siempre pasó buenas películas en condiciones malas. El café es un buen producto que se ha servido en condiciones malas y esta apuesta representa la defensa del café y del cine en sus mejores condiciones», agrega con convicción.

La invitación para ver cine —curado por expertos y en salas con equipamiento renovado— y tomar café artesanal está hecha. Con horario amplio y granos de calidad bien tratados, el café de la Cinemateca invita a una pausa, reunión y también a trabajar. Hay mesas individuales y una comunal, estratégicamente ubicada debajo de la escalera. Hay buen sabor y amabilidad. Hay experiencia en cafés para ampliar el paladar.

Cinemateca Uruguaya
Bartolomé Mitre 1236, Montevideo.
http://www.cinemateca.org.uy
Facebook
Instagram

«No todos los años se dan oportunidades así». Muestra de Joaquín Torres García en Chile

Publicado en Granizo / 21 de abril de 2018

En una de sus grandes salas, el Centro Cultural La Moneda, de Santiago de Chile, aloja al maestro Joaquín Torres García. La muestra se llama Obra Viva y se exhibe desde el 12 de abril al 28 de julio de 2019. El conjunto es original, cuenta con más de 300 obras especialmente elegidas, fue curado por profesionales de ambos museos y es una oportunidad única para enseñar a Torres García «en el centro expositivo más importante de Chile», comentó Alejandro Díaz Lageard, director del Museo Torres García, en entrevista conGranizo.

«Obra Viva surge de una invitación que nos hizo Beatriz Bustos Oyanedel, directora del Centro Cultural La Moneda (CCLM)», puntualizó Díaz. «Empezamos hablando de los juguetes, pero juntos quisimos hacer algo más grande. El núcleo fue la muestra que hicimos en San Pablo en 2015 que se llamaba El niño aprende jugando. De ese núcleo se generó una cosa totalmente diferente y muy importante».

Tan importante ha sido que se transformó en la muestra individual de Joaquín Torres García  (1874-1940) más grande realizada en Chile. La exhibición nuclea obras del MTG, del Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) de nuestro país, del Museo de la Solidaridad (Santiago), de colecciones privadas de Uruguay, de España y de Chile. «El conjunto es inédito y la exposición muestra a Torres en diez aspectos o momentos. Desde los juguetes y la didáctica, porque retoma el vínculo de Torres con los niños, y amplía la mirada al resto de la obra del maestro. Es un recorrido que lo muestra muy íntimo, en su rol de padre y en familia.  También como constructor de juguetes, en sus vínculos con la tradición y con la modernidad, además está el Torres constructivo y cierra con Nuestro norte es el Sur», explica Díaz.

Entre las piezas escogidas hay documentos, obras realizadas en diversas técnicas (óleo sobre tela, pintura en papel, cartón, madera) y juguetes. «La exposición está organizada de una manera original en el centro expositivo más importante de Chile, un lugar con un significativo historial de exhibiciones y un equipo muy profesional», referencia el director del MTG. Desde el año pasado los equipos de ambos museos intercambiaron ideas y coordinaron cómo plasmar la riqueza de un artista complejo que «es un mundo de partes que están en relación, no son partes desligadas, esquizofrénicas, sino que son partes totalmente coherentes y fusionadas».

La curaduría local estuvo a cargo de Alejandro Díaz Lageard con el apoyo de Federico Méndez y Gustavo Serra. La contraparte chilena fue responsabilidad de Beatriz Bustos Oyanedel. El Museo Nacional de Artes Visuales entregó directamente las obras de su acervo y el Museo Torres García centralizó y acondicionó su material y el de las colecciones privadas de Uruguay y de Europa. En el MTG armaron carpetas para los documentos, cajas grandes y muchísimas pequeñas para las piezas más chicas (juguetes, en especial). Una empresa especializada se encargó del segundo embalaje, de los trámites y del viaje en avión. Una vez que la muestra llegó a la capital chilena, se hizo el registro del conjunto con personal de los dos museos. Se revisaron las 300 obras, una por una, y entonces el CCLM montó Obra Viva.

Con esta exposición, el MTG empieza el año tejiendo redes latinoamericanas que dan cuenta del legado de Joaquín Torres García. «No todos los años se dan oportunidades así, con invitaciones como esta y con la participación del Museo Nacional de Artes Visuales, una colaboración que hay que destacar y agradecer», explica Díaz. «Todavía conmueve la idea de Nuestro norte es el Sur, la idea de que desde aquí se puede hacer algo con valor universal, sin necesidad de copiar a Europa. Ese era el planteo de Torres y también de Vicente Huidobro1, gran poeta chileno y amigo de Torres».

Obra Viva es un conjunto original y significativo de diversos elementos artísticos «que funcionan muy bien juntos. Hay dibujos de los hijos de Torres y de sus alumnos que junto con la obra más madura forman un todo orgánico con relaciones que se entrecruzan. Hay una gran consistencia en la estructura de Obra Viva y eso es lo que más me gusta», resumió el director del Museo Torres García.

Centro Cultural La Moneda: Obra Viva, Joaquín Torres García en Santiago de Chile
12 de abril al 28 de julio de 2019
Lunes a domingo de 09:30 a 19:30 h
Info sobre precios y entradas gratuitas
Facebook
Instagram

Vicente García Huidobro Fernández
Santiago de Chile, (1893-1948), poeta vanguardista, referente de la primera mitad del siglo XX.