El refinadísimo Polo Bamba Café

Desde fines de octubre, el paisaje cafetero de Montevideo, que parecía estar satisfecho, incorpora una nueva y elegantísima opción: Polo Bamba Café.

Refinada y cosmopolita, la cafetería del Hotel Montevideo tiene piso de damero, paredes vestidas de ornamentos, mosaicos y espejos, mesas de mármol blanco y modernas sillas de madera con inspiración Thonet.

En el conjunto, despuntan las macetas chinas, las plantas y los grandes sillones de terciopelo azul y verde. Hay distintas estancias, un mostrador alto con un cristalero que brilla y un patio exterior.

El ensamble de Polo Bamba Café —firmado por el argentino James Boyd Niven— es perfecto y seductor; nada está librado al azar y todo tiene estilo (¡hasta los manteles individuales!).

El horario es amplísimo y cada día de la semana se sirven desayunos, almuerzos, meriendas y cenas. Si bien Polo Bamba es el café del Hotel Montevideo, está abierto a todo el público, con precios accesibles desde la mañana hasta la noche.

El desayuno, un consumo fuera del hogar poco practicado por los uruguayos, incluye cafetería, pastelería y platos, opciones a la carta y el buffet, característico de la hotelería. El despliegue de Polo Bamba es amplio y tentador, sin abrumar, tanto para un desayuno parco como para uno más abundante.

La gastronomía, de sabores definidos y con porciones justas, es responsabilidad de Florencia Courrèges y Alejandro Morales (Cultural Alfabeta y Escaramuza), mientras que el café de especialidad es de Cultural Alfabeta, seleccionado y tostado por Álvaro Planzo, un referente del segmento nacional. Del proyecto, que también tendrá una arista cultural, participó el reconocido gestor Alejandro Lagazata (La Lupa Libros, Criatura Editora, Cultural Alfabeta, Escaramuza).

Con su nombre, este Polo Bamba honra el café literario más emblemático de Montevideo de fines del siglo XIX y principios del XX. Aquella cafetería, fundada por Francisco San Román en 1885 y ubicada en la zona de la Plaza Independencia, albergó tertulias de intelectuales, periodistas y estudiantes en un recinto al estilo parisino que, al igual que este, brilla en el Río de la Plata.

La generación del 900 (Florencio Sánchez, Ernesto Herrera, Roberto de las Carreras, Álvaro Armando Vasseur, Julio Herrera y Reissig, Alberto Zum Felde, Ángel Falco, Alberto Lasplaces y el editor Orsini Bertani, entre otros) se reunía en las mesas del Polo Bamba. Administrado por su nuevo dueño, Severino San Román, se transformó en el «Ateneo de la Bohemia», un espacio fermental que hizo que la anarquista Juana Rouco Buela, quebrando la moral burguesa del momento, comenzara a participar de la vida del café.

Cerró en 1913 o 1915 y junto al Tupí Nambá inició una tradición cafetera fermental que tuvo casi un siglo de esplendor.

Polo Bamba Café

Hotel Montevideo, 26 de Marzo y José B. Lamas. Además del café, el hotel cuenta con Polo Bamba Bar, en el piso 10, abierto de lunes a sábados desde las 6 pm.

«El mundo del café precisaba la Expo Café»

El año no ha cerrado, pero cuesta imaginar que el segmento cafetero uruguayo cuente con una actividad más congregante que la Expo Café, realizada el primer fin de semana de setiembre en el Laboratorio de Tecnología del Uruguay (Montevideo). A cargo de Useful-Media y Buen Café.app, la exposición recibió diez mil visitantes en dos días y tuvo treinta y tres puestos (diecinueve dedicados al café y los demás con productos accesorios).

Treinta personas trabajaron para la realización de Expo Café Uruguay. El espresso fue, obviamente, el rey del fin de semana. Se sirvieron miles. Las cafeterías se quedaron sin vasos. Los baristas se agotaron de explicar orígenes, puntajes y notas de cata, entre otros. El café —en todas sus aristas— era el tema en torno al que giraron las conversaciones.

«Fue una prueba para todos. No solo para nosotros, fue también la primera expo para la mitad de los expositores. Esto marca la pauta de que el mundo del café precisaba la Expo Café. Ya estamos trabajando en la próxima edición, especialmente en las que consideramos las fallas, que son tres o cuatro cosas que se nos fueron de las manos por el volumen de gente que asistió», explicó Santiago Fernández, en representación de Useful-Media y Buen Café.app.

Con un par de espressos, en la cafetería de Cultural Alfabeta, Santiago contó que, semanas después, siguen procesando imágenes y videos. El material —veinte horas de video y miles de fotografías— los emociona y también les sirve para detectar las mejoras. Se nutren, además, de los comentarios recibidos. «Queremos agregar mesas y sillas adentro, además de las que pusimos afuera. (…) Tuvimos un desborde de vasos y estamos viendo, para la próxima, los de degustación de vidrio, que se usan en catas y en demostraciones», agregó el organizador.

Para Fernández, la primera edición de la Expo Café les permitió generar marca. Se imaginaron una exhibición «demencial», a la altura de las que se realizan en Milán y Nueva York. Tuvieron que recortar presupuesto para que fuera viable, pero igualmente no escatimaron en ciertos detalles: las banderas en el techo, el alfombrado, la playlist, la calidad de imágenes y videos, las publicaciones en redes durante el fin de semana, y hasta una heladera con postres para niños.

El campeonato de latte art —con especial foco en las cámaras y pantallas para ver todo lo que sucedía— y las charlas tuvieron una especial curaduría. Cuidaron todos los detalles: la elección del equipamiento, la locación, los oradores y los temas.

Expo Café Uruguay hizo que los asistentes «sepan que hay otros cafés distintos, que hay marcas nuevas. (…) Muchos baristas me dijeron que se sentían en Disney. ¡Es que la gente quería saber y probar! En la próxima edición, vamos a profundizar justamente eso: que la gente sepa que hay algo más», detalló Fernández.

Mientras el equipo organizador planifica la segunda edición de Expo Café Uruguay, en su sitio web hay una tienda, que estará disponible un tiempo más, y planifican publicar información y videos de la exposición, además de pistas de lo que tendrá la edición 2023. «Esta fue la primera cita con el café; si la persona va con más información en la próxima, le va a parecer todo más interesante —resumió el organizador—. También queremos sorprender, así que habrá novedades». 

Crédito de imágenes: Expo Café Uruguay

Descripciones, escenas y diversas voces en la biografía de Mauricio Sabaj sobre Alejandro Atchugarry

Cuatro años de trabajo. Más de sesenta entrevistas. Una exhaustiva revisión bibliográfica. Fuerte apego a las herramientas intelectuales, ética periodística y solidez en la escritura. ¿El resultado? Trescientas ochenta páginas en las que el periodista Mauricio Sabaj retrata al político Alejandro Atchugarry (1952-2017).

En Alejandro Atchugarry. El héroe improbable —editado por Planeta—, Sabaj mira y explica; boceta, pinta y cincela; da la palabra a los entrevistados; cita frases publicadas en diarios, radios y TV. Su propósito, durante toda la obra, es mostrar la complejidad de un niño tímido, terco y empecinado que nació en un hogar con privaciones y que llegó a ser un abogado especializado en Derecho Civil, un político «zurcidor de diferencias» y el ministro de economía de la crisis uruguaya de 2002. Una persona que, con prematura muerte, entró al «panteón de los héroes de la patria» (pág. 384).

El periodista se ciñe a la cronología clásica, progresiva y lineal, que permite al lector acompañar la vida de Atchugarry. De esta manera se pueden comprender, con mayor facilidad, hechos políticos y económicos —minuciosamente explicados—, además de entender cómo la figura del biografiado va adquiriendo bríos y estatus. El lector se entera de los sucesos personales y públicos de Atchugarry, mientras Sabaj bosqueja una y otra vez su persona. Además de reparar en los aspectos físicos y en los intelectuales, el periodista presta atención a datos —algunos singulares y hasta divertidos— que recrean las múltiples vetas del biografiado.

Alejandro Atchugarry llegó al Ministerio de Economía y Finanzas de casualidad. El anterior ministro había renunciado y la situación económica del país era delicada; él se negaba a ocupar el cargo, pues no se consideraba apto y, además, les debía presencia y compañía a sus hijos (su esposa y madre de estos había fallecido de cáncer). Cómo lo convencieron o si se dejó convencer es parte de la épica que rodea su vida. La reunión en la que finalmente aceptó fue larga y Sabaj la describe con cuidado, el lector se exaspera, siente el agotamiento que había en ese lugar, hay tensión y el nudo, finalmente, se desata. La historia continúa con Atchugarry en el cargo que termina de forjar su estrellato político.

Dueño de una inteligencia superior, de una capacidad de trabajo inusitada, sin el cuerpo ni el ego de los grandes líderes, Atchugarry es considerado, por muchos, como el «salvador de la crisis de 2002». Sabaj se encarga y parece que hasta se obsesiona con encontrar las claves que llevaron a un ministro de economía a sobreponerse a un cargo que es demoledor y convertirse en una figura rutilante.

La honestidad, el trabajo (sobre la que el periodista vuelve una y otra vez), la confianza, la articulación, la escucha atenta y la consideración son las claves sobre la que el autor construye al biografiado. Todo está documentado a través de hechos y desde las voces de la familia, compañeros de trabajo, correligionarios y adversarios.

El libro tiene ritmo, a pesar de que el periodista introduce temas arduos (cuestiones macroeconómicas y presupuestales, entre otras). En estos momentos, el interés no decae. En los textos hay alternancia en el uso de enunciados largos y cortos. Algunos muy cortos. Hay cuidado en los remates de los capítulos, que concluyen y anticipan. Sabaj se muestra al margen, aparece en algunas entrevistas y se hace visible cuando se refiere a Atchugarry por su apodo: el Flaco. El recurso sorprende, quizás hasta desconcierta, y termina por generar una sintonía adicional ante alguien que tuvo el «poder para mejorar la vida [y la] habilidad para hacerlo» (pág. 280).

Obra: Alejandro Atchugarry. El héroe improbable
Autor: Mauricio Sabaj
Editorial: Planeta
Año: 2022
Descripción: No ficción

El periodista argentino Nicolás Artusi cerró la primera edición de Expo Café Uruguay

Nicolás Artusi cerró la primera edición de Expo Café Uruguay, encuentro que tuvo lugar en Montevideo, el primer fin de semana de setiembre.

El domingo 4, el periodista argentino especializado en café presentó el Diccionario del café, su último libro. Artusi —conocido en redes como @sommelierdecafe— fue el encargado de cerrar el segmento de charlas, espacio del que participaron especialistas nacionales y extranjeros.

Para el periodista argentino, la Expo Café uruguaya fue el acontecimiento cafetero más importante del Río de la Plata y certifica el gran momento del rubro. Este commodity, que también es una expresión cultural, le interesa por su historia de desigualdades, los rituales que genera y el desarrollo que ha alcanzado.

Desde 2007, Artusi se dedica a cubrir la cultura del café: la «costumbre citadina» de tomar «el oro negro, la bebida más amada y odiada del mundo». Su predilección lo llevó a crear «una biblioteca en español», para cubrir un evidente vacío bibliográfico. Así nacieron Café, de Etiopía a Starbucks (2014) y Manual del café. Guía definitiva para comprar, preparar y tomar, (2019), libros publicados por Planeta Argentina.

En la pandemia, el autor quiso continuar su aporte bibliográfico con un compendio de definiciones, «porque toda disciplina debe tener un diccionario». Decidió que debía ser una obra ortodoxa, con datos lexicográficos y definiciones, e incluyó todo lo que rodea al mundo del café: variedades de la planta, cualidades del café y de la cata, métodos de preparación, personajes y pueblos, entre otros. «Es un libro abarcativo, de 300 páginas y con cientos de entradas. (…) Mi temor era lo que podía olvidarme», confesó en la charla.

El libro, editado por Planeta, se publicó en marzo en Argentina y llegó a Uruguay casi de inmediato, pues Artusi es también un autor reconocido en este margen del Río de la Plata.

Con sus textos, Artusi se ha permitido explorar diversos géneros: la crónica histórica, el discurso instructivo y una obra de referencia. Si bien el proyecto de crear una biblioteca del café es amplio y jactancioso, su compromiso con la causa es incuestionable.

Además de dar detalles del Diccionario del café y contar su experiencia como adicto a la bebida, el orador se centró en el panorama internacional. «El café vive un gran momento, es la primera vez en la historia que se toma de manera consciente», expresó el periodista en la conversación que sostuvo con Santiago Fernández, uno de los organizadores de la Expo Café Uruguay. «El consumidor conoce, mira, huele, degusta y tiene herramientas». Agregó que quienes beben café ocupan, en este momento, un lugar preponderante y destacado en el rubro. El desarrollo del ecosistema es tal que se realizan encuentros como la Expo Café, se publican libros y notas en medios, además de la creciente preocupación acerca de cómo el impacto ambiental afecta al segmento.

Para finalizar, auguró una exitosa segunda edición de la Expo Café Uruguay y confesó que espera que «el café no se vuelva tan snob como el vino».

Nuevos trinos de Cardenal Coffee Roasters, a dos años de su inauguración

Cardenal, «niña bonita del Parque Rodó», como la bautizó la periodista Alva Sueiras Fanjul, cumplió dos años y en la tarde del domingo 31 de julio hubo festejo. Con el lanzamiento de Mensajero, el café del aniversario, una escuela de barismo y un quiosco en el subsuelo, nueva carta gastronómica y la presencia de Juan Vargas (Fazendas Klem) y Juan Cruz (Ascaso Argentina), el equipo de Cardenal Coffee Roasters celebró junto a su público.

Álvaro Arijón y Jorge Bruzzese, responsables de Cardenal Coffee Roasters, y Erick Argueta (barista y tostador) presentaron, en la nueva escuela de barismo, a los responsables de Fazendas Klem y Ascaso Argentina. Ante los clientes que, además de tomar buen café, gustan saber sobre granos y procesos, el colombiano Juan Vargas —en nombre de la finca brasileña, principal proveedor de café de Cardenal— describió las características de la hacienda, que se caracteriza por la producción orgánica. Fazendas Klem, que exporta granos arábicos a América Latina, Europa, Asia y Australia, cuenta con diversos sellos de certificación orgánica, los protocolos SCA y varios premios ganados.

Por su parte, Juan Cruz de Ascaso Argentina, hizo énfasis en la calidad de los componentes y en la manufacturación manual de la marca catalana. Las cafeteras Ascaso tienen reconocimiento internacional por tecnología, exactitud, cuidado ambiental, diseño y durabilidad.

El café del aniversario, oficialmente presentado el domingo, se encuentra a la venta en paquetes de 250 gramos y en tolva (para servicio en el local). Mensajero es un blend arábico de Brasil (Minas de Gerais), que se cultiva a 1200 metros de altura. De la variedad catucai (rojo y amarillo), con granos procesados de forma natural y lavada, esta mezcla tiene notas a frutos secos, ciruelas pasas, naranja y chocolate.

Las novedades en la carta de Cardenal para desayunos, almuerzos y meriendas se degustaron el día de la celebración e incluyen nuevos sándwiches, el menú del día y opciones dulces que se suman a los sabores que dan identidad a la cafetería.

Mirada aguda y textos certeros: crónicas y reportajes de María Esther Gilio, en el centenario de su nacimiento

Bendita indiscreción. Crónica y grandes reportajes es una clase de periodismo. Pero el libro, que recoge crónicas y entrevistas realizadas por la periodista María Esther Gilio (Montevideo, 1922-2011), ofrece diversas claves de lectura y abre el espectro de interés, amén del valor periodístico que concitan la entrevista y la escritura de Gilio.

La colección de textos editados por Estuario, a partir de un refinado trabajo del escritor y ensayista Carlos María Domínguez, es un acercamiento a la historia reciente desde diversas perspectivas. Si bien la política es omnipresente, la mirada cultural y el enfoque social prevalecen, tanto en la elección de temas y entrevistados como en el enfoque.

El libro funciona como una vitrina en el que se exhibe la mirada periodística de la autora. Las notas se leen de manera independiente, aunque están reunidas por afinidad (crónicas, sexo, reportajes, artistas plásticos, música, actuación, mundo, escritura). Leerlas en conjunto permite el contrapunto de visiones, la fluidez de los entrevistados, la dureza de los temas tratados en las crónicas y, fundamentalmente, la pericia de Gilio en preguntar, repreguntar, aflojar, insistir y dejar constancia de la complejidad y fragilidad de las personas involucradas.

Por Bendita indiscreción pasean prostitutas, artistas, políticos, migrantes; personas comunes y figuras extraordinarias. Los temas oscilan permanentemente, también la óptica de los hechos y las vidas narradas.

En esta compleja pluralidad hay constantes que florecen de manera permanente. El respeto es, en todo momento, una marca de identidad en los textos de María Esther Gilio. La consideración se muestra en la escritura y en el trato (al tema; al lector; al entrevistado, aunque a veces se moleste ante la pregunta). En estas crónicas y grandes reportajes también hay método, belleza, singularidad en el abordaje y arrojo.

La pericia periodística de Gilio es reconocida en el Uruguay; al menos, en ciertos ámbitos. Con este libro, Estuario abre el juego y llega a las librerías del país con una obra que, en el centenario del nacimiento de la periodista, pone en relieve el ineludible valor de sus textos. Bendita indiscreción es, por ende, un libro de necesaria lectura. Además de asuntos de interés, muestra vidas que son jugosas —la de la autora y la de sus entrevistados— y acontecimientos de interés, unos por su carácter cotidiano y otros casi cinematográficos.

El panorama que abre María Esther Gilio, a través de la selección realizada por Domínguez hace que el lector busque nombres, obras y sucesos; el libro no se agota en sus numerosas páginas, sino que amplía fronteras. La lectura de Bendita indiscreción también exige, al menos, un segundo volumen.

Obra: Bendita indiscreción. Crónica y grandes reportajes
Autora: María Esther Gilio
Editorial: Estuario
Año: 2022
Descripción: No ficción

Un blog, un canal de YouTube y una exposición enriquecen el consumo de café en el Uruguay

Un blog, un canal de YouTube y una exposición temática dan cuenta de la complejidad del café de especialidad en el Uruguay. Ya no se trata solamente de abrir cafeterías y ofrecer bebidas de calidad, ahora el segmento gastronómico se complejiza y los emprendedores suman contenidos y actividades.

Culto Café inauguró, a principios de este año, un blog. La bitácora, que forma parte de la página web de la cafetería, cubre diversos temas del rubro: los granos del mes (que se entregan en la suscripción de la cafetería); aspectos de la cultura cafetera, mitos e historias; cuestiones relativas a los métodos de preparación. Varias de las notas están firmadas por el periodista Maxi Guerra (responsable del pódcast Gastropolítica) y otras son de autoría del equipo de comunicación de Culto.

Verónica Leyton, responsable de The Lab Coffee Roasters, lanzó su canal de YouTube. Se llama Vero Cafeinada y, en el primer video, la barista y tostadora muestra cómo preparar café de especialidad en la prensa francesa. El proyecto cuenta con la cuidada estética que es característica de la marca.

Expo Café Uruguay se realizará el 3 y 4 de setiembre, en el Centro de Eventos LATU. La expo, a cargo de la agencia Useful-Media y BuenCafe.App, promete reunir treinta expositores (baristas, tostadores, importadores y representantes de marcas, entre otros) y cafeterías de autor, gourmet y de especialidad. «Doce adeptos al café estamos en esta locura que, día a día, nos confirma que será increíble», comenta Santiago Fernández en representación del grupo organizador. Además de stands, en Expo Café Uruguay habrá charlas, cata y un campeonato de latte art.

Créditos de imágenes: cuentas de Instagram de Culto, The Lab Coffee Roasters y Expo Café UY

Una vida excepcional: Roberto Jones, de Fernanda Muslera

Roberto Jones mira desafiante desde la cubierta del libro. Lo veo rodeado de otras obras, el libro recién ha llegado a las librerías. Él y la autora tienen un lugar asegurado en las novedades y desde ahí se para, con gallardía.

Es joven, hay provocación en la pose y seducción en la mirada. La irreverencia de la imagen elegida para la cubierta y el brillo que recubre su figura y el título prometen teatralidad. En el interior (papel, márgenes, tipografía) se evidencian otros detalles. Nada parece estar librado al azar: el libro es una obra madurada, que surge de diecinueve charlas que la autora, Fernanda Muslera, y el actor mantuvieron entre julio de 2018 y marzo de 2019.

Roberto Jones está escrito en primera persona, la del actor. Además de su voz, la autora incluyó múltiples citas a pie de página, cuidadosamente escritas (paratextos que puntualizan y enriquecen y que ofrecen otro ritmo de lectura). Como si se tratara de un recurso teatral, estas otras voces (referencias históricas y literarias, familia, actores y directores con los que trabajó) amplifican la figura del «actor, docente, tupamaro, militante blanco, ciudadano ilustre, padre de tres y abuelo de seis, cristiano, masón y místico».

Con esta descripción densa y exuberante, Muslera presenta a Jones. La elección de las categorías descriptivas está puesta al servicio de una figura polifacética y multiforme, que toma forma a través de los capítulos. El libro recorre la vida de Roberto Jones y muestra, entre otros, la política y la cultura de la historia reciente; los entresijos del teatro en el Río de la Plata en los años 70; un acercamiento a la mística y, también, lecciones sobre la actuación.

En todo momento, Jones tiene respuestas, esgrime razones, aporta detalles y se juzga. Cuenta los aciertos y no esquiva los errores. Pide perdón y se arrepiente. Disfruta de la épica de sus éxitos y se regodea de las minucias de la vida. Dice que es vehemente, riguroso, disciplinado y que cuenta con una memoria casi tan privilegiada como la del Funes de Borges. Todo esto se contrasta en las páginas de la obra, que también muestra la complejidad de sus papeles (en la actuación y en la vida), vínculos, compromisos políticos y cosmovisión (con espesas explicaciones sobre las finanzas internacionales, la tecnología y el COVID, entre tantos temas).

Cuando el libro termina —luego de recorrer cine, televisión, teatro, política, gestión y vínculos personales— y se apagan las luces, dan ganas de volver a empezar y rastrear, en las más de trescientas páginas, las finuras de la puesta en escena de Hamlet, Calígula, Turing, Borges, El Hombre Elefante… Dan ganas de presionar play y que comience cada función.

En las múltiples capas de Roberto Jones y en la polémica de sus aseveraciones (las de antes y las de libro) hay densidad y una vida excepcional. De todo esto deja constancia Fernanda Muslera en Roberto Jones.

Obra: Roberto Jones
Autor: Fernanda Muslera
Editorial: Planeta
Año: 2022
Descripción: No ficción

El café de especialidad en la cafetera eléctrica estándar: una pareja infrecuente

Tenés la clásica cafetera eléctrica de filtro y cada mañana te toca preparar café para varias personas; te vas a casa de tus padres o un fin de semana a una cabaña en la que solo hay una eléctrica y te gusta el café de especialidad, ¿qué hacés?, ¿cargás la prensa francesa o la Aeropress? ¡Aprovechá ese espacio y llevá café de especialidad! Con las recomendaciones de quienes saben del tema, es posible tomar una buena bebida preparada en la cafetera eléctrica de goteo de hogar.

Cuatro especialistas con base en Montevideo (Erik Argueta, Haroldo Darnauchans, Álvaro Planzo y Alicia Radi) explican qué tener en cuenta para potenciar un electrodoméstico que es parte de la cocina de numerosos hogares uruguayos.

Los bemoles a considerar

«Es un método cómodo, que está menospreciado. Hay argumentos para menospreciarlo, pero basta saberlos y listo», dice Álvaro Planzo, tostador de Culto Coffee Roasters. La falta de control de la temperatura y el prolongado tiempo de filtrado son, a su entender, las cuestiones más débiles de las cafeteras de goteo del segmento básico e intermedio (recordemos que existen cafeteras de alto estándar; como la Moccamaster, considerada la referencia del rubro).

Planzo sugiere usar una receta básica de filtrado y probar. Cuenta que, en más de una oportunidad, ha usado la cafetera eléctrica clásica y tira un pique: «El portafiltro de la máquina, que se desarma para limpiar, lo usás para filtrar. Calentás el agua para controlar la temperatura y lo usás como un V60 o filtro Melitta. Es una terrible extracción. Yo usaría, en este caso, una molienda un poquito más gruesa».

Alicia Radi, de Cafetto Prado, se considera una purista y explica que este tipo de método no es común en el café de especialidad, ya que se pierden parámetros de control: la posibilidad de realizar preinfusiones, por ejemplo. «Es un método de extracción muy conocido, mucha gente lo tiene en su casa, al igual que la cafetera italiana. Hay que pedir la molienda para la cafetera que se va a usar y elegir un buen café, un specialty», agrega la tostadora de Cafetto Prado. «Tenés que preparar el café, servirlo y tomarlo; no hay que recalentarlo en el calentador, porque se quema y se oxida».

No pedirle peras al olmo

Haroldo Darnauchans (enólogo, barista y juez del campeonato argentino Exigí Buen Café) menciona que, si bien el artefacto no lo convence, «hidratando un poco el café, apenas uno lo pone en el filtro antes de que empiece a subir el agua a una temperatura mayor, quizás lo ayudamos a defenderse un poco. Hidratarlo con agua fría, humedecerlo. También se favorece el filtrado con una molienda un poquito gruesa —una pizca más que la de francesa—. (…) Al alivianar el pasaje de agua sobre el café, se podrán sacar las mejores características del grano».

«Yo no elegiría un café muy complejo, buscaría un café de especialidad de calidad, pero sencillo, un café correcto. Nos tiene que quedar claro que no podemos exigirle al café su mejor potencial. Si no le doy las condiciones ideales, no voy a lograrlo», agrega con tono didáctico.

Claves y receta de filtrado

Erik Argueta (Cardenal Café), barista de origen salvadoreño, recuerda que estas cafeteras son habituales en los hogares de su país y reconoce que no lo son en el ámbito del café de especialidad. Para el tostador de Cardenal, las claves son usar filtro de papel, agua filtrada, café de especialidad fresco con la molienda adecuada y, fundamentalmente, mantener la limpieza correcta del goteo de la máquina, porque suelen quedan residuos de café que generan una costra que produce sabores indeseables.

Con estos datos, no hay más que probar. La receta de la prensa francesa, según la Specialty Coffee Association, es de 36 gramos de café por 660 mililitros de agua (en los manuales de café y en las cuentas de redes de cafeterías y baristas hay ratios similares para testear). Con estas sugerencias, la cafetera eléctrica espera una nueva oportunidad.

La estrella del segmento

La Moccamaster es la máquina estrella en filtrado automático. En Uruguay, se consigue en Seis Montes y por Mercado Libre. Es un artefacto costoso, testeado y aprobado por dos importantes entidades: la European Coffee Brewing Centre y la Specialty Coffee Association.

Gerard Clement Smit fundó Technivorm, la empresa neerlandesa que fabrica estas cafeteras, ubicada en la ciudad de Amerongen. La primera máquina fue diseñada en 1968 y, según la página web del producto, desde ese momento la marca ha liderado el mercado.

Diseñadas por expertos, hechas a mano y probadas individualmente, las máquinas Moccamaster están diseñadas con materiales de alta calidad y gran compromiso sustentable. Entre las prestaciones, se destacan el manejo de la temperatura (de 92 a 96 ºC), la opción de jarra entera o media jarra, el apagado automático, la facilidad de limpieza y la durabilidad.

Créditos de imágenes: Pexels, Pixabay y Unsplash.

La narrativa cafetera de San Francisco, una ciudad sibarita

Una cafetería no es un simple recinto en el que se ofrecen espressos, americanos y cortados, entre otros. Un café es un ámbito en el que se generan conversaciones, diálogos introspectivos y se recrea una narrativa en torno a una bebida que inspira y nuclea. Además, las cafeterías son expresiones de su tiempo y muestran las tendencias en curso (este es, seguramente, el atractivo periodístico más preponderante, amén de la posibilidad de desarrollar el gusto por el café).

Con esta perspectiva, en las siguientes líneas se muestra un recorrido por la escena cafetera de especialidad de San Francisco (California, Estados Unidos) que procura describir el temperamento del café en una ciudad mundana y sibarita. Estados Unidos es el mayor importador de café del mundo; un país en el que la industria de las cafeterías alcanzó en 2019, antes de la pandemia, la suma de 47,5 mil millones de dólares (Statista).

Las cafeterías y los consumidores. El público de las cafeterías de especialidad de San Francisco es muy diverso, con locatarios y turistas de todo el mundo (en 2021, la ciudad del Golden Gate recibió 14,8 millones de visitantes según el portal San Francisco Travel). La oferta es sumamente extensa con locales para tomar café al paso, los que se especializan solo en desayunos, los tipo cowork, grandes cafeterías para ir en grupos y las que invitan a una larga y cómoda estadía. La escena cafetera, que es exuberante, declara elocuentemente que tomar café es una condición intercultural e intergeneracional.

Horario. Los días de apertura y el horario de atención son una de las consecuencias más visibles de la pandemia del coronavirus. Las cafeterías de San Francisco, como las de otras tantas ciudades del mundo, lidiaron con escenarios cambiantes: servicios sin público, aforos en los locales y adaptación a los momentos de mayor afluencia. Los horarios todavía no se han normalizado y, en muchos casos, las cafeterías de especialidad abren solo de mañana o hasta media tarde. En la tardecita, escasean los locales que se dedican al café de especialidad.

Las bebidas. En las cafeterías de especialidad, el espresso es la bebida estrella y, para algunos especialistas (Geoff Watts, Intelligentsia Coffee), en la costa oeste se ha desarrollado el gusto por una bebida con notas más intensas que la preferida en la zona este (más parecida al estilo nórdico, con un tostado más liviano). El sabor y la intensidad del café de especialidad de San Francisco son muy parecidos a los que se desarrollan, en la actualidad, en el Río de la Plata.

En las mañanas, además de espressos, americanos y las opciones con leche, hay gran consumo de drip coffee (el café del día, preparado en máquinas automáticas). Y, al igual que en otras partes del mundo, surgen las bebidas estacionales. En la primavera y verano 2022, el tumeric coffee, con cúrcuma, es una de las figuras estelares.

La carta que acompaña los cafés. Las vitrinas en las que se despliegan los alimentos salados y dulces suelen diferenciarse entre los locales. Es evidente el interés por desarrollar una identidad con propuestas específicas. Hay cafeterías con pastelería clásica francesa, solo panes de masa madre, preparaciones de Asia o India, por ejemplo. Las cartas no son abundantes, pero sí muy tentadoras.

El servicio. Los pedidos se realizan en la caja, casi no existe el servicio a la mesa en las cafeterías de especialidad. Hay que estar atento al llamado (suelen preguntar el nombre, que queda indicado en el tique que llega al barista) y, si el cliente se demora, el encargo queda en la barra de entrega (pocas veces alguien se lleva lo que no le corresponde, pero no hay que dormirse).

Leche, endulzantes y agua. La leche de vaca —es común la denominada «mitad y mitad»— y alguna opción vegetal, el azúcar y el edulcorante, y el agua filtrada están en la zona de autoservicio y son de uso libre. Esta oferta está casi instituida.

Vajilla y residuos. La cerámica es el material preponderante y el uso del vidrio es exiguo. Son escasos los locales de especialidad que usan cartón y, si optan por este material, es compostable. En las cafeterías de especialidad es habitual encontrar contenedores para clasificar los residuos y también bandejas donde colocar la vajilla para lavar. Esta tarea la hacen los consumidores: antes de irse, separan los desechos en el depósito adecuado y luego ubican tazas, vasos y cubiertos en una determinada zona para que el personal retire y limpie.

Listas de recomendaciones y el San Francisco Coffee Festival. Con las páginas especializadas en gastronomía, los blogs de viajes y de cafés, y en las etiquetas de Instagram se pueden armar circuitos variados y de excelente nivel. Abundan las listas de recomendaciones muy bien curadas, tanto en inglés como en español.

En noviembre, se realiza el San Francisco Coffee Festival. En 2022, tendrá lugar la sexta edición con reconocidas marcas y con charlas sobre tostado, sustentabilidad, las historias de los pioneros y lo que se viene («un futuro con sabor a café, en la era de la tecnología del café»).

Café en el hogar y antes de volar. La venta de café en grano o molido es corriente en las cafeterías, con gran estímulo en las suscripciones periódicas que incluyen descuentos y regalos (las grandes cafeterías cuentan con líneas de souvenirs). En los supermercados, las góndolas exhiben diversas marcas locales y nacionales; hay de todo para comprar y la elección resulta un poco engorrosa, pues hay que entender las etiquetas o dejarse llevar por el precio o el interés que despierten los paquetes.

Los tostadores ofrecen café de especialidad instantáneo, una de las últimas innovaciones del segmento, para responder a todas las necesidades cafeteras. El interés por el café de calidad es tal que en el aeropuerto de San Francisco es posible tomar un espresso o comprar granos de Equator, una reconocida marca creada en 1995.

Para cargar un jarro o para tomar en la barra, con mesas pequeñas o comunales, las cafeterías de especialidad de San Francisco prescinden de los clásicos íconos cafeteros y del color marrón. La ambientación trasciende y se centra en otros temas y se amplía la gama cromática. Con o sin música, la polifonía surge de la máquina de café, las tazas y las conversaciones. El espectro cafetero es vasto y exquisito, en la ciudad conviven cafeterías individuales con cadenas locales y nacionales, y en todo momento hay una intención preponderante: servir buen café, sin la atadura del «deber ser», para el disfrute de quien lo consume.

Fuentes:

Alex, S., 2022. Geoff Watts. Coffee, (18), pp.69-73.
San Francisco Travel. URL: https://www.sftravel.com/
Statista – The Statistics Portal. URL: https://www.statista.com/